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Las personas que se mueven en el mundo de la tecnología sabemos que la innovación es un arma de doble filo. La misma tecnología que optimiza una cadena de suministro puede ser reutilizada para desestabilizar la seguridad nacional. Estamos ante un fenómeno donde grupos criminales adoptan tácticas de guerra híbrida a una velocidad que supera la capacidad de respuesta de las instituciones tradicionales.
Hoy, nos enfrentamos a una preocupante internacionalización de los cárteles mexicanos y colombianos, quienes han escalado su operatividad más allá de las aduanas para infiltrarse en conflictos geopolíticos de alta intensidad, con la intención de asimilar métodos, tácticas, estrategias y tecnologías directamente en el frente guerra para luego aplicarlas en territorio latinoamericano.
Reportes del Servicio de Seguridad Ucraniana indican que miembros de cárteles mexicanos se infiltraron como voluntarios en un comando extranjero que tiene como objetivo apoyar al país en la defensa de su territorio. La investigación hecha por esa agencia de inteligencia, complementada con reportes de órganos similares de la Unión Europea y la Policía Fronteriza de Polonia, arrojó que los miembros de un destacamento de voluntarios extranjeros reportaban información a teléfonos que correspondían a la lada del estado de Sinaloa.
Al ser aceptados, los falsos voluntarios se infiltran en centros de entrenamiento del ejército ucraniano, donde militares especializados enseñan técnicas de fabricación y soldadura de detonadores, camuflaje térmico, protocolos de encriptación de frecuencia y manejo de drones FPV, entrenamiento, información y material que podría llegar a manos del crimen organizado en América Latina.
El uso de drones de bajo costo, pero de alta letalidad, permite ejecutar misiones de combate en tiempo real desde distancias seguras de hasta 750 km mediante enlaces avanzados. En Kiev, jóvenes pilotos guían estos dispositivos para impactar tanques y artillería con proyectiles RPG. Los cárteles buscan replicar estas operaciones, en una guerra que se lleva a cabo desde centros de operaciones que parecen salas de videojuegos.
La importancia real del pilotaje de drones es que se ha logrado desarrollar la tecnología para que las operaciones se realicen desde centros remotos para no ser blanco fácil del enemigo.
¿Qué significa esto? Que los cárteles buscan mantener el poder y el dominio criminal potenciando su capacidad letal, implementando tecnología militar táctica contra sus rivales y oponentes, incluidos la población y el Estado.
Este fortalecimiento criminal no ocurre en el vacío. Existe un riesgo latente cuando los cárteles infiltran estructuras estatales en alianza o contubernio con gobiernos de izquierda que son, a la vez, patrocinados por gobiernos de oligarcas con los que empatan intereses pues son gobiernos de puros cuates con sello autoritario.
Afortunadamente, diversas instancias de inteligencia colaboraron para detectar y neutralizar estas operaciones criminales. Para contrarrestar esta amenaza, México debe activar su ecosistema de innovación. Las empresas tecnológicas, universidades e institutos de investigación están listos para aportar conocimiento y soberanía digital. Se deben establecer acuerdos de transferencia tecnológica con organismos como la OCDE, la ONU y la Unión Europea.
El informe “Gobernar con la inteligencia artificial” recientemente publicado por la OCDE, demuestra como la colaboración y la transferencia de tecnología está transformando los servicios públicos en los países que están adoptando la inteligencia artificial para eficientar trámites y servicios. Para el caso, la Agencia de Modernización Administrativa de Portugal desarrolló un asistente virtual para ayudar a la ciudadanía con preguntas sobre la clave digital móvil, desarrollado, en una primera etapa en colaboración con Microsoft, Dare Data Engeneering y Defined.ai, para un chatbot basado en un modelo turbo GPT-3.5 de Azure OpenAI de reconocimiento de texto y voz en portugués. Ahora impulsado por ChatGPT, con una base de conocimientos especializados proporciona información sobre más de 2,300 servicios públicos y ofrece apoyo en 12 idiomas facilitando a la ciudadanía de otras nacionalidades.
Sobre este reporte escribiré en una próxima columna, ya que los datos que aporta cambiarán para siempre el enfoque del servicio público que prestan todos gobiernos en aspectos vitales como los tributarios, económicos, de seguridad y estadísticos, entre otros.
Por lo pronto, es importante advertir que los cárteles están en una carrera armamentista tecnológica para potenciar su su poder. Como sociedad, no podemos permitir que el crimen organizado sea más ágil en adoptar la innovación que nuestras propias instituciones.
Las plataformas abiertas y transparentes es una medida de seguridad nacional que se debe aplicar para evitar que la información sensible sea desviada.
El Estado mexicano debe dejar de ver a las empresas tecnológicas y universidades como proveedores y empezar a verlos como aliados estratégicos en el desarrollo de defensas contra la guerra electrónica y táctica. El futuro de nuestra paz social dependerá de nuestra capacidad para construir un ecosistema digital robusto, ético y, sobre todo, impenetrable para el crimen.






