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LA AMNESIA POLÍTICA DE CAROLINA VIGGIANO Y SUS “NARCOCUENTOS” DEL PRESENTE

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*  A la senadora y Secretaria General del PRI, le ha entrado un repentino alzheimer sobre lo que pasa en su propia casa, pues escucharla quejarse de la inseguridad da risa y resulta una burla para la gente que sufrió los años de plomo y pólvora, miedo y ejecuciones en Coahuila bajo el mando de los hermanos Humberto y Rubén Moreira ¿Ya se le olvidaron los juicios en Estados Unidos contra su familia política? ¿Tampoco se acuerda de los testimonios ante jueces federales norteamericanos que ligaron a los Moreira con la entrega de plazas a la sanguinaria mafia de Los Zetas?

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

Especial de Expediente Ultra

El cinismo no es cuestión de género. En la política de nuestro país la desfachatez no tiene fin. La muestra más clara de este olvido por conveniencia la da hoy la senadora del PRI, Carolina Viggiano Austria.

A la política hidalguense se le ocurrió tachar de “Narcofest” el mitin del Monumento a la Revolución, festejo donde Claudia Sheinbaum dio su informe tras dos años de ganar las elecciones y que aprovechó la legisladora Viggiano Austria para buscar reflectores, algo que se ha vuelto cotidiano para la señora esposa del señor ex gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, legisladora que continúa liderando a una oposición moralmente muerta.

La senadora, salió muy brava ante los micrófonos, soltó calificativos soporíferos, habló de pactos oscuros y acusa a la militancia morenista y funcionarios estatales de tener nexos con la delincuencia organizada. Lo curioso es que este discurso de muralla coincide con la instalación del Consejo Político Estatal del PRI en Hidalgo.

Ahí mismo, donde su grupo alista la renovación de la dirigencia mediante el voto directo de la militancia, la senadora intenta usar el actual contexto para purificar las siglas de su partido, quiere imponer una línea dura afuera, mientras adentro el priismo hidalguense intenta sobrevivir a sus propias fracturas.

Pero la gente tiene memoria. No se deja engañar por un “tuitazo” o declaraciones banqueteras de ocasión, ese pasado de abusos le cala al viejo régimen. Y aquí estamos para refrescarles la memoria.

Para andar acusando de vínculos con el narco en las plazas públicas, hay que tener las manos limpias, o como decía AMLO: “Para tener la lengua larga hay que tener la cola corta”. Ese es un lujo que la senadora y esposa de Rubén Moreira simplemente no tiene. No le alcanza el pasado.

Le dio un ataque de amnesia muy oportuno sobre lo que pasa en su propia casa, pues escuchar a Carolina Viggiano quejarse del caos de la inseguridad da risa… Es una burla para la gente que sufrió los años de plomo y pólvora, miedo y ejecuciones en Coahuila bajo el mando de los hermanos Humberto y Rubén Moreira.

¿Ya se le olvidaron los juicios en Estados Unidos contra su familia política? ¿Tampoco se acuerda de los testimonios ante jueces federales norteamericanos que ligaron a los Moreira con la entrega de plazas a la sanguinaria mafia de Los Zetas?

Durante ese cacicazgo norteño, Coahuila terminó hecho un camposanto. Los Zetas hicieron lo que quisieron. Mandaban en los penales del Estado y cometieron masacres horribles, esas que hicieron desaparecer una comunidad llamada “Allende” y que el asesinato de todos sus habitantes, sigue en la impunidad total.

En esos tiempos oscuros el silencio de la hoy indignada senadora fue total. Hubo desvíos millonarios con empresas fantasma y deudas impagables mientras el crimen gobernaba junto al poder, Viggiano calló ante todo ese horror. Es más, sacó provecho político de ese mismo grupo familiar.

Es la vieja maña priista: ver el error ajeno y tapar el desastre propio.

Si el gobierno actual llena plazas con supuestos acarreos, se vale criticar el gasto y el aplauso fácil. El abuso de recursos se señala, pero con pruebas no solo con dichos. Pero que Viggiano use el tema de la «narco-política» para tumbar un acto presidencial es pura hipocresía. Una farsa grotesca.

Nadie limpia el panorama de hoy. El plan de seguridad de la Cuarta Transformación tiene fallas graves que cuestan vidas. Sangre real. Pero es absurdo criticar el presente inventándose un pasado limpio que jamás existió.

El término «Narcofest» es un insulto para las víctimas de la violencia. Para los que saben quiénes abrieron la puerta a los señores de la droga en los estados del norte.

Pero la narrativa de la senadora es temeraria porque no solo le apuesta a la desmemoria de su disminuida militancia, se atreve además a usar su doble lenguaje en la tribuna de la Cámara Alta, donde dijo con el mayor de los descaros:

“Ustedes nos han acusado aquí de muchas cosas. Nosotros no entregamos ningún gobierno estatal al narco, ningún municipio. No le dimos una curul en el Senado o dos o tres curules en el Senado al narco ni en la Cámara de Diputados.

Ustedes tienen una alianza inconfesable con el narco. ¿De qué se trató en resumen el disque informe de la presidenta el fin de semana? Con mis narcos no. Esa fue, si lo pudiéramos resumir en unas cuantas palabras, que es lamentable que la presidenta se haya comportado como una jefa de partido en esta reunión que tuvieron en el Monumento a la Revolución”.

¿De verdad se cree sus propios cuentos la señora Viggiano? ¿Acaso ya olvidó que la narcopolítica inició con los políticos y gobernantes del PRI?

Ayudémosla pues a paliar su convenciera desmemoria:

Ex narcogobernadores del PRI, podemos citar a algunos que nos vienen a la memoria como Mario Villanueva Madrid ex mandatario priísta de Quintana Roo, el tristemente célebre “Chueco”, encarcelado tras demostrarse su complicidad con el entonces poderoso Cártel de Juárez, siendo presidente Ernesto Zedillo. El mismo cuto suegro apareció en diversas reuniones con el Flaco Quirarte, miembro del Cártel de Guadalajara.

También recordamos a Tomás Yarrington Ruvalcaba, detenido en el 2017 en Florencia, Italia, y trasladado a Estados Unidos, confeso de a ver recibidos millones de dólares del Cártel del Golfo y Los Zetas.

También está el gobernador sustituto de Michoacán, Jesús Reyna, quien apareció en videos muy amigable con Servando Gómez Martínez “La Tuta”, líder de los Caballeros Templarios y que bañó de sangre las tierras purépechas.

Más atrás, nos viene a la memoria ex gobernador de Jalisco, Flavio Romero de Velasco, detenido por sus nexos con los capos de la droga en el sexenio de Ernesto Zedillo.

Y si gusta irnos al cordón embrionario del Cártel de Sinaloa, léase los tan llevados traídos Chapitos y Mayos, hay que concitar la persona del ex gobernador de esa entidad, Leopoldo Sánchez Celis, quien tuvo como jefe de escoltas nada menos que a Félix Gallardo, a la postre líder del Cártel de Guadalajara.

Y, como ya señalamos líneas antes, su propia familia política de Coahuila, con fuertes nexos con Los Zetas. Todos ellos del PRI, claro está.

Después de lo enumerado, podemos afirmar que lo de Carolina Viggiano no es un olvido casual, es una trampa burda para sobrevivir políticamente. Esta columna Silogismos tiene que exhibir ese engaño. Un pueblo sin memoria termina aplaudiendo a sus propios verdugos.

Amnesia a modo la suya, esa que no curan los psicólogos, porque es una de las herramientas de trabajo preferidas por los demagogos…

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