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* Integrante de una de las dos familias que por más de dos décadas controlaron la expoliada y marginada región de Hidalgo, el menor del clan Badillo es producto de una larga historia de viejas trapacerías y corruptelas de su clan familiar, aliado con personajes de la política en el Estado que siempre han empleado el poder para su beneficio personal, pero nunca para ayudar a la gente de los municipios huastecos. El presente trabajo es una acuciosa investigación histórico sobre la forma en que estos pillos han trepado a diputaciones y alcaldías
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
Las últimas dos décadas de la política en la Huasteca Hidalguense estuvieron influenciadas por dos grandes familias con poder económico: Los Fayad y los Badillo, siendo el tres veces alcalde, Alfredo San Román, la excepción.
Tiempos aquellos cuando el patriarca don Emilio Badillo salía de su natal Eloxochitlán y arriando sus mulas se dirigía a Huejutla a vender su piloncillo y también un poco de aguardiente.
Durante muchos años realizó ese peregrinar hasta que un buen día decidió avecindarse en Huejutla de Reyes. Allí crecieron familia e hijos hasta convertirse en un próspero hombre de negocios.
Atrás quedaron las penurias; hoy en día, como empresario gasolinero, restaurantero, poseedor de maquinaria para la construcción y ranchos, comenzó a competir en el mercado local con otra poderosa familia que también llegó para quedarse en esa tierra de oportunidades, misma que hizo crecer don Carlos Fayad Orozco. Un descendiente de la inmigración libanesa que también incursionó en los negocios de abarrotes, ganadería y bienes raíces. Sus descendientes, igual que la familia Badillo, hoy participan en múltiples facetas económicas rentables como gasolineras, tiendas departamentales, ranchos y ganadería, rentas de inmuebles y hoteles.
Actualmente, estas familias han destacado como grandes empresarios en el mundo de la construcción, negocio que les ha generado un gran poder, no solo económico, sino también político, al grado de ser grandes padrinos en la designación de candidatos, al extremo de incidir en la toma de decisiones políticas en toda la región huasteca.
En estos últimos lustros, su mayor y mejor negocio ha sido el colocar candidatos a presidentes municipales en el municipio de Huejutla de Reyes. No en balde Darío Badillo buscó ser alcalde y perdió; su hermano Emilio llegó a Diputado Federal, pero quién logro alcanzar el «ansiado hueso» fue el menor de todos, Raúl Badillo Ramírez.
Y no se diga de parte de la familia Fayad, Don Carlos Fayad Orozco, su hijo Carlos Fayad Ruiz y su pariente José Luis Fayad Medina, alcanzaron la cúspide al protestar como alcaldes, no así, su hijo Said Fayad Ruiz, tres veces candidato priísta a la alcaldía, perdió todas.
Estos clanes, mantienen influencia política en otros municipios serranos y huastecos como Huazalingo, dónde el célebre agricultor Alfredo «Cachin» Fayad Orozco, fue alcalde, pero no solo en tierras hidalguense, los Fayad se las gastan en eso de los enjuagues políticos, también fuera de Hidalgo como en Chiconamel, Veracruz, dónde su nieto Alfredo Fayad Verástegui posee una gran influencia política.
Estás dos familias, Fayad y Badillo, han amasado fortunas exorbitantes, mientras que pueblos y comunidades indígenas, continúan como epicentros de pobreza y desnutrición y se consideran de alta y muy alta marginación.
La historia de Raúl Badillo Ramírez es muy peculiar, joven inquieto que estudió la preparatoria, aunque sus seguidores argumentan que estudió Contaduría, pero no hay registros de cédula profesional en ese ramo.
Desde muy joven conoció a José Antonio Rojo García de Alba, por intermediación de un cuñado y, se hicieron grandes amigos, junto con ellos, Francisco Lanzagorta, aquel ex fugitivo y asesino de campesinos en Yahualica.
Raúl Badillo Ramírez siempre presumió su amistad con el político de Huichapan y a quien el apostó todas sus monedas, pues juraba que Pepe Toño sería Gobernador después de Jesús Murillo Karam.
Con ese propósito realizaba comidas y organizó múltiples visitas a la Huasteca a su amigo, que fungía como el poderoso secretario de Desarrollo Regional y, a la par, realizaba eventos, apadrinó graduaciones y reuniones con amigos para promocionar a su amigo y compadre.
Así comenzó Raúl Badillo Ramírez a beneficiarse de la asignación de obra pública que hacía el Gobierno del Estado.
Cuando la disputa interna del PRI para Gobernador, donde resultó electo, Manuel Ángel Núñez Soto, los jóvenes Raúl Badillo, Francisco Lanzagorta, Said Vargas Castelán y otros, comenzaron a participar y figurar en las actividades políticas del priismo.
Fue notoria la identificación con su amigo José Antonio Rojo García de Alba que al ser nombrado como secretarios de Gobierno, Raúl Badillo llegó a manifestar públicamente que era el sucesor natural de Núñez Soto. Y, en extremo de su amistad política, expresaba junto con Francisco Lanzagorta, expresiones poco ortodoxas al entonces secretario de Desarrollo Social, Miguel Ángel Osorio Chong.
Las circunstancias políticas dieron un vuelco inesperado y José Antonio Rojo salió del Segundo Piso en Plaza Juárez y entró como relevo, en la secretaria de Gobierno estatal, Miguel Ángel Osorio Chong.
José Antonio Rojo llegó entonces al Comité Directivo Estatal del PRI. Sin embargo, eso no impidió que Raúl Badillo y Francisco Lanzagorta influyeran para que amigos suyos resultaran candidatos alcaldes en la huasteca hidalguense, como lo fue Juan Ramírez Hernández, en Yahualica. Justo el municipio donde Lanzagorta fue el poder tras el trono y realizó su fechorías y asesinatos.
La disputa por la gubernatura entre Miguel Ángel Osorio Chong y José Antonio Rojo García de Alba, finalmente favoreció al primero pero nadie olvida la ocasión cuando llegó el joven José Antonio Rojo a inscribirse a la Comisión de Procesos Internos del PRI, acompañado de múltiples seguidores como Raciel Vidal, Gerardo Canales, Fortunato Rivera Castillo, Juan Mendoza y los infaltables Raúl Badillo y Francisco Lanzagorta, en otros.
Como líder del Congreso Estatal, José Antonio Rojo gestiono importantes obras públicas para sus incondicionales y amigos como Raúl Badillo y Paco Lanzagorta. Paso a paso estos empresarios huastecos consolidaron su patrimonio para el futuro, porque los hermanos mayores de Raúl, Emilio y Darío, ya jugaban en ligas mayores uno como Diputado Federal, otro como Diputado Local o como candidatos a alcaldes. Raúl Badillo comenzó entonces a vislumbrar su participación como titiritero.
Abiertamente y sin pudor, comenzó a inyectar dinero a candidatos en la Huasteca y la Sierra Hidalguense. Si obtenían triunfos, las obras públicas estaban aseguradas
Pero Francisco Lanzagorta un fatídico día se emborracho y cometió sus tropelías. Ni modo. Tuvo que huir y le ayudaron sus amigos incondicionales: José Eugenio Segura Marroquín y Raúl Badillo Ramírez.
Tiempo después, la poderosa presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Alma Carolina Viggiano Austria, lo exonera ( a Lanzagorta) y se cierra ese lúgubre episodio dónde el amiguismo y los intereses pesaron más que la justicia.
Pero al pasar el tiempo, Raúl Badillo se da cuenta que el Gobernador Francisco Olvera Ruiz no lo considera en la política de la región y decide establecer vínculos para seguir fortaleciendo su patrimonio. Por lo que hace una alianza con Daniel Andrade Zurutuza, un joven que, en aquellos tiempos, comenzaba a tener una participación importante en la región.
Ambos deciden incursionar y se acercan con un político que comienza a despuntar: Alejandro González Murillo.
Este hidalguense, sobrino del ex Gobernador Jesús Murillo Karam, y quien algún tiempo presumía su gran amistad con el entonces poderoso secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Alejandro González Murillo recibió la estafeta del nuevo Partido Encuentro Social y buscó afianzar su registro para futuras contiendas electorales. Raúl Badillo Ramírez se aleja entonces, de su amigo del alma, José Antonio Rojo y se pone a las órdenes de Miguel Ángel Osorio, vía el amigo mutuo, Alejandro González Murillo.
Pero Raúl Badillo y Daniel Andrade Zurutuza vislumbraron que tenían poca aceptación política en el municipio de Huejutla de Reyes y que fuera de la cabecera municipal los conocían todavía menos, entonces deciden una alianza con Andrés Espinoza Galván, que por aquellas fechas se encontraba privado de su libertad en el Penal de La Lima, en Jaltocán, acusado por secuestro de un hijo de un potentado comerciante de Huejutla.
Andrés Espinoza Galván, » El Gordo», había construido una base social de apoyo importante en el municipio de Huejutla y toda la región Huasteca. Este personaje militó en el PAN donde fue candidato a Diputado Federal y también en el PRI donde resultó ser un efímero candidato a alcalde.
Era vasta la necesidad de apoyos para la dupla Badillo – Andrade que el empresario gasolinero ingresó en nómina a Espinoza Galván y procuraba a su familia con dádivas económicas. Y no les importo acudir al Penal de la Lima a festejar un cumpleaños con música e invitados especiales a su operador político desde la cárcel. Ese episodio derivó en cese fulminante del director del Penal y el traslado de Espinoza Galván al Penal de Tula de Allende.
Posteriormente, Daniel Andrade resulto candidato a Diputado Federal del PES y su adversaria Carolina Viggiano Austria ganó la elección con un margen reducido de votos. Pero Daniel Andrade ya había sembrado la simiente que lo llevo al Congreso Estatal como Diputado Local.
Enseguida, Raúl Badillo logró la candidatura alcalde por el PES y fiel a su estilo, marginó a Andrés Espinoza de los grandes negocios y la toma de decisiones.
Cuando Daniel Andrade logró la candidatura y posteriormente protesta como Presidente Municipal fue una luna de miel con Raúl Badillo. Pero los negocios separan matrimonios y hacen pelear familias. Las adjudicaciones de obra pública y los adeudos con proveedores, dividen y confrontan a los dos amigos. Raúl Badillo exigía mayores ganancias y Daniel Andrade también argumenta que invirtió mucho dinero, entonces viene la ruptura y comienzan los pleitos en el Cabildo, Raúl Badillo Ramírez decide » apretar «, pues contaba con el poder suficiente para manejar a su antojo a regidores y funcionarios municipales.
Raúl Badillo Ramírez para ese tiempo ya controla al Partido Verde y Junto con su antiguo aliado, Daniel Andrade, se entrevistaron con la cúpula nacional del PVEM, y, según ellos, les habían prometido control político y candidaturas, así como recursos económicos.
En este nuevo escenario aparece un miembro de la dinastía Atlapexquense , Joel Nochebuena Hernández, quien fuera un gris alcalde del municipio de Atlapexco, que fue Delegado Federal de SEDESOL en Coahuila, propuesto por Miguel Ángel Osorio Chong y que decidió entregarse a los brazos de Rubén Moreira y Carolina Viggiano.
Durante su malograda campaña política para Diputado Local, Nochebuena Hernández, decía entre los suyos que Raúl Badillo Ramírez era quien decidía las candidaturas de la Huasteca y que a él le correspondían las de la Sierra Hidalguense.
Quizás ese fue uno de los grandes motivos del revés electoral que le propinaron en aquella elección y que siempre atribuyó al otrora secretario de Gobierno, Simón Vargas Aguilar.
La Alianza que un día inició con afanes de prosperidad mutua, se convirtió en franca disputa de intereses económicos. La mutualidad se rompe y comienzan las escaramuzas. Demandas penales y agresiones verbales son el cóctel político que los identifica, y tras terminar su periodo como alcalde, Daniel Andrade Zurutuza es ungido como Diputado Federal y entonces arreciaron aún más las presiones, políticas y jurídicas para Raúl Badillo Ramírez,
Como hombre de negocios que espera utilidades al final de cada inversión, Raúl Badillo Ramírez decide volver a la política que tantos frutos le ha dado, pues ha comenzado a mover sus hilos, sus reuniones y festejos, para así ganar adeptos y poder lograr una candidatura a una diputación federal, o por lo menos local, es por ello que al día de hoy presume su gran amistad con el senador Cuauhtémoc Ochoa y con el diputado verde Avelino Tovar.
Por eso Raúl Badillo buscó aliarse con sus amigos de SLP, ligados al Pollo Gallardo, pero al no cuajar, ahora estableció su alianza con el político con el Senador Ochoa Fernández y con el tristemente mapache electoral, venido a menos, el profesor José Guadarrama Márquez,
Raúl Badillo Ramírez sabe muy bien que las cuentas que dejó al salir de la Alcaldía no cuadran y que también existen Carpetas de Investigación que se encuentran abiertas en su contra, como las que iniciaron su prestanombres y una más muy reservada de la esposa de su antiguo aliado Daniel Andrade. Y que la Carpeta por peculado es solo la punta del iceberg.
Badillo Ramírez sabe que nuevos actores aparecen en la escena política de Huejutla y que sus antiguos aliados lo tienen en la mira y la justicia no lo persigue por cuestiones políticas sino por adeudos al erario.
Las alianzas que alguna vez construyó tenían un solo propósito, aumentar su patrimonio y traicionar siempre. Ese es su verdadero rostro.






