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* Cerrada en el 2003 por los desmanes cometidos de forma recurrente por sus entonces seudo líderes, la Normal Rural fue reabierta al inicio del gobierno de AMLO, pero a seis años de lo que debería ser otra historia, nuevamente personajes de baja ralea, se dan a la tarea de manipular a los estudiantes, con el fin de obtener beneficios políticos y económicos; para su desgracia, el gobernador Julio Menchaca lejos de ceder a sus estratagemas, ha sancionado los hechos violentos y al contarse con los elementos suficientes para fincar responsabilidades a los autores materiales del vandalismo y otros delitos registrados, la historia ahora puede ser muy distinta en la defensa de la verdadera educación pública
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
Las imágenes vistas por toda sociedad, en particular la de Pachuca, de una Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH) vandalizada por estudiantes de la Normal Rural Luis Villarreal –mejor conocida como El Mexe–, como uno de los puntos más álgidos en una semana de caos, son una vergonzosa reedición de un pasado que obligó a anteriores gobiernos a cerrar las puertas a una escuela convertida en nido de delincuentes, líderes vividores y vergonzosa moneda política de cambio.
Estos vicios y excesos, lo mismo que las viejas prácticas de secuestro de autobuses, cierre de carreteras y vialidades, así como toma de casetas y de oficinas, se han vuelto a vivir, pero ahora las manos negras que siempre han estado tras estas violentas protestas, están plenamente identificadas y las autoridades tienen los elementos suficientes para proceder legalmente, tanto contra los autores materiales, como los intelectuales, por delitos como daños a inmuebles públicos hasta descarado robo de laptops, tablets, cámaras de video y fotográficas, además de daños a vehículos particulares y oficiales.
El gobernador Julio Menchaca Salazar, lo dijo con toda claridad sobre los actos de barbarie de la gente de El Mexe: “El daño a los bienes públicos, no tiene aprobación social”. Esto es, que la ciudadanía conoce a la perfección estos métodos de chantaje donde lo que menos se prioriza es la educación pública. Y por ello, los reprueba.
De ninguna manera, buscamos en este espacio criminalizar la protesta social, pues hay legítimos movimientos y reclamos que nacen de verdaderas necesidades de grupos sociales, pero el trasfondo que mueve, cual marionetas, a los estudiantes de El Mexe, carece de verdaderos fundamentos y motivos de lucha, al ser una burda imitación de lo ocurrido hace años y que derivó en el cierre del plantel el 17 de octubre del 2003, cuando el entonces gobernador, Manuel Ángel Núñez, no tuvo otra alternativa al conocerse el verdadero “infierno” en que un grupo de seudo dirigentes y seudo estudiantes, había convertido a la Normal Rural.
Para que el lector tenga los puntos de referencia entre los abusos y manipulaciones, muy parecidas, por cierto, entre el ayer y el hoy, del archivo de Expediente Ultra, extraemos los siguientes datos:
Antes del cierre de El Mexe en el 2003, dos testimonios fueron claves para la determinación oficial. El de Nancy García Sánchez, quien fuera la ex Secretario de Asuntos Académicos y Lauro Esteban Naranjo, ex Secretario de Finanzas en el Comité Estudiantil de la Normal Rural, Luis Villarreal.
Cabe recordar que ambos lograron escapar y dar su testimonio a los medios, lo que en su momento horrorizó a toda la sociedad hidalguense, pues con lujo de detalles señalaron como uno de los responsables de la violación a mujeres estudiantes y golpizas a quienes se negaban a causar disturbios, al entonces ex Secretario General de citado comité, Edgar Alamilla.
Otro mafioso seudo estudiante lo era Javier Bautista, Presidente del Comité de Lucha, al trascender que era el responsable de recibir periódicamente apoyos económicos de gente del entonces Partido de la Revolución Democrática (PRD) de Hidalgo, para emplear con fines políticos, y cuando así lo requerían sus entonces dirigentes, al estudiantado. Entre los mafiosos perredistas se mencionaban al ex senador José Guadarrama y Luciano Cornejo.
El líder del comité, entonces en funciones, Jerónimo Juárez Reyes, organizaba el secuestro de vehículos y robo de mercancía, contando con verdaderos comandos de delincuentes para secuestrar unidades de líneas de autobuses. La descomposición académica denunciada, llegó al extremo de que estos vándalos pateaban las puertas de las oficinas del director y otros funcionarios para exigirles aprobación de materias que, por supuesto, nunca cursaron.
Como antecedente de la gota que derramó el vaso, fue el secuestro de pipas de Pemex, que fueron devueltas pero sin el combustible, vendido de forma clandestina. A los propietarios de los autos particulares retenidos en sus últimas fechorías, se les exigieron cinco mil pesos por unidad.
Los chantajes de entonces, como los de hoy, consistían en mayores presupuestos y negociación de posiciones para políticos ambiciosos que como ya se mencionó, entonces bajo las siglas perredistas, mantenían los privilegios de un grupo de vivales para usar a los estudiantes a su antojo.
A la llegada a la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador, se anunció la reapertura de El Mexe, pero parece que al entonces presidente no se le contó la historia completa del por qué, el gobierno del Estado fue orillado a su cierre y, hasta la propia sociedad hidalguense, aplaudió en su momento la decisión, hastiada de la infinidad de desmanes y violencia que no solo se generaba al exterior del plantel, sino como denunciaron los ex alumnos, a su interior, en verdaderos actos de barbarie como inhumanas novatas a los alumnos y alumnas de primer ingreso, sino además verdaderas orgías donde las indefensas muchachas eran violadas, sin que nadie las defendiera.
A cinco años de su reapertura, por desgracia, parece que nuevos vividores hicieron acto de presencia, burlando el propósito del entonces Presidente López Obrador, de que El Mexe fuera ejemplo nacional en la formación académica de maestros rurales.
El 13 de septiembre del 2023, nuevamente la capital del Estado fue puesta en vilo ante las acciones de protesta de la nueva generación de normalistas de El Mexe: secuestro de autobuses violencia callejera, destrozos en inmuebles y bloqueos en avenidas, recordaron en la gente hechos que ya se creían superados.
A pesar del diálogo ofrecido por el Secretario de Educación, Natividad Castrejón y de la explicación a detalle sobre que el origen de muchos fondos para el plantel era de carácter federal y no estatal; además de demostrarles que se habían cumplido en tiempo y forma los planes presentados desde la reapertura del plantel, las acciones beligerantes subieron de tono ante la intransigencia de los autores materiales que nuevamente usaron a los estudiantes como reciclada carne de cañón.
La historia de las manipulaciones se repitió con otros nombres y apellidos, al ser identificados como dos agitadores infiltrados en la protesta: Ariel González, del Consejo Estudiantil y, nada menos que hijo de Armando Azpeitia, entonces alcalde del municipio de San Salvador, quien llegó al cargo por Morena. Por supuesto, desde entonces, el gobernador Julio Menchaca, mantuvo una posición muy distinta a la de gobiernos anteriores, de siempre ceder a los chantajes de los agitadores.
Citemos algo de la información publicada en el 2024 en este espacio, donde se dejó al descubierto a los nuevos autores intelectuales de los desmanes estudiantiles, registrados de nueva cuenta, en julio de ese año:
“En el modus operandi para ser los beneficiarios de las vandálicas y violentas movilizaciones, han participado como perversos operadores tanto los rectores en turno como alcaldes del municipio de San Salvador, tal es el caso de Armando Azpeitia, quienes junto con familiares cercanos han gozado de altos sueldos, hipotecando el futuro académico de los alumnos que los han apoyado bajo engaños ideológicos y promesas de falsas reivindicaciones escolares.
Azpeitia, egresado de esa casa de estudios, es un claro ejemplo de la forma en que se desenvuelven estos chantajistas profesionales bajo el amparo de la supuesta defensa de la educación pública en las Normales Rurales, no solo de Hidalgo sino del país”.
Recalcamos entonces:
¿Por qué decimos que detrás de la nueva ola de chantajes y vandalismo se ocultaba nuevamente el alcalde y ex alumno de El Mexe? Porque entre los más que líderes, agitadores, aparecieron los nombres de Ariel González y Roberto Azpeitia Hernández, éste último nada menos que hijo del ex edil de San Salvador. Ambos fueron ubicados por diversos alumnos como los cabecillas del Consejo Estudiantil.
La respuesta de la actual administración y del titular de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH), fue puntual: el proyecto peticionado está en marcha y depende en buena medida de los recursos del gobierno federal en su carácter de Normal Rural”.
Y revelamos los oscuros entretelones:
“Pero vayamos a las razones monetarias que mueven a estos agitadores profesionales: como señalamos, uno de los líderes visibles de las movilizaciones en El Mexe, es Luis Roberto Azpeitia Hernández, hijo del ex alcalde morenista de San Salvador, pero que no crean los alumnos que este personaje actúa gratuitamente como adalid de la educación rural. ¡Qué va¡
Documentos analizados por Expediente Ultra señalan que Luis Roberto cuenta con dos plazas como docente: una de educación básica No 078613E233100.013037, con adscripción en Tizayuca y por la que cobra trimestralmente 47 mil 117 pesos con 53 centavos; pero además, tiene otra plaza de educación superior con el número 078619 E700700.0020050, ubicada en la Norma Rural Luis Villarreal, percibiendo otros 17 mil 136 pesos con 16 centavos, trimestralmente.
Esto le permite tener ingresos, sin sudar ni acongojarse, por 21 mil 417 pesos al mes, pero, ojo, cabe preguntarse cómo es que puede cubrir simultáneamente sus dos plazas cuando ambas están a no menos de tres horas de distancia.
Pero no solo el ex alcalde San Salvador y ex alumno de El Mexe tiene intereses personales en las manipuladas movilizaciones. Sucede que es el propio rector, Armando Quintanar Trejo tiene mucho que explicar a la manipulada comunidad estudiantil, como también a la sociedad hidalguense a la que tanto daño empieza a causar con sus agresivas protestas”.
Expediente Ultra, reveló más beneficios a los nuevos cabecillas de El Mexe:
“Otro de los principales cabecillas de los movimientos de El Mexe, es nada menos que Eusebio Quintanar Trejo, hermano del rector, Armando Quintanar Trejo. Esta persona cuenta con la plaza docente básica No 078612E022100.0131288 con clave centro de trabajo 13DPR2343J, cobrando nada menos que un sueldo trimestral de 279 mil 530 pesos con 98 centavos.
Esto le reporta ingresos mensuales por 93 mil 176 pesos. Un sueldo casi igual al del presidente de la República. Su centro de adscripción se denomina Emiliano Zapata, en el municipio de Huichapan.
Y vaya que la empresa del chantaje político deja, porque también con una jugosa plaza aparece el otro hermano del rector de El Mexe. Valentín Quintanar Trejo tiene una plaza de docente de educación básica No 071312E028100.0135157, también en el centro de trabajo de Emiliano Zapata, con un sueldo trimestral de 174 mil 829 pesos con 74 centavos. Lo que le reporta un sueldo mensual de 58 mil 176 pesos.
Por supuesto que aparte de estos salarios difícilmente percibidos por los maestros de a pie, los beneficiados con las agitaciones estudiantiles de El Mexe, también cobran otras prestaciones como préstamos o aguinaldos, entre otras muchas”.
En el contexto de la convulsa semana vivida en Pachuca, es fácil jalar del hilo conductor que manipula a los estudiantes de la Normal Rural. Y como hace dos años, de nada valió que el titular de la SEPH haya mantenido mesas de diálogo con los inconformes, su oficina fue vandalizada como las instalaciones de la dependencia.
Como se aprecia, los intereses que mueven la falsa protesta social, son de carácter económico y político, no académico. Se comenta que Armando Azpeitia Díaz, presiona para ser diputado y su hijo, Armando Azpeitia Hernández, busca la alcaldía de San Salvador, pero ahora deberán enfrentar cargos ante las autoridades correspondientes porque como señala el gobernador, no es válido que se usen recursos públicos en arreglar los destrozos de estos seudo estudiantes, cuando el dinero público debe emplearse en atender otras necesidades sociales.
Pruebas y videos abundan para fincarles cargos a los autores intelectuales de la escalada de violentos hechos, pero también habrá que hacer una auditoría escolar para detectar y sancionar la corrupción, de quienes cobran altos sueldos, pervirtiendo la educación en El Mexe, para beneficio personal.






