Inicio Columnas VEINTE AÑOS PARA CELEBRAR, PARA AGRADECER…

VEINTE AÑOS PARA CELEBRAR, PARA AGRADECER…

2341
0

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 33 segundos

“Hay que soportar sin dejar de avanzar; si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que quieres. Pero tendrás que soportar losgolpes de la vida”.

(Sylvester Stallone, interpretando a Rocky, al hablar con su hijo)

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Una de las formas de beber la vida es hacerlo con deleite, como un catador de vinos.

Esa misma sensación tengo en este momento al evocar la génesis de ExpedienteUltra.

El lugar común de que veinte años no son nada resulta cursi e inaplicable, pues es obvio que sí han pasado muchas cosas en estas dos décadas. Resultaría injusto sólo enumerar lo primero que llega a la memoria o lo que se salva de ese movedizo túnel negro de lo que preferimos olvidar.

Pero de que han transcurrido historias fantásticas, alucinadas e incluso mágicas a lo largo de esta aventura, que inició un cuatro de febrero de 2006, no hay duda y afortunadamente hay publicaciones y testigos que lo confirman.

Por ello, antes de pontificar, descalificar o incluso destruir este proyecto, y vaya que lo han intentado, debemos festejar que existe.

Celebremos que aún podamos indignarnos en un país donde todavía privan la impunidad y la corrupción extendidas, que sigue tolerando nuestra imperfecta democracia.

Y lo hemos logrado con trabajo productivo y una aguerrida y aleccionadora lucha por el periodismo de investigación, además de la libertad de prensa.

Por ello, primero celebremos.

Agradecer es lo mínimo que corresponde ante la generosa participación de los cientos de colaboradores y los miles de lectores que primero se acercaron curiosos a este proyecto y que terminaron convirtiéndose en incondicionales Ultra.

Muchos han sido los episodios memorables por los que ha pasado nuestra publicación que, en veinte años, algunos ya forman parte de mi vida y no los olvidaré jamás.

Porque, cómo olvidar aquella noche, finales de enero del año 2006, cuando bebiendo cataratas de café y fumando cigarrillos, mi entrañable padre, don Antonio Rafael Ortigoza Aranda (quien sintetizaba la esencia del reportero: obsesión, curiosidad, pasión y aventura), y un servidor, hablamos y hablamos de un sueño.

Nuestra plática se centró en la creación de un nuevo proyecto periodístico mutuo (él ya había publicado El Oriental, un semanario que editaba y distribuía en el lejano 1985 en Ciudad Neza, en el Estado de México).  

Pero esa noche, y mientras nos invadía la nostalgia, le dimos vida a Ultra Hidalgo, una revista mensual impresa, cuyo primer logo fue obra del talentoso diseñador Javier Ledezma Rivera.

El primer número fue tronante, pues en el afilado estilo de mi padre, el reportaje principal, El Contubernio, de inmediato causó polémica.

La pieza, que abordaba el intento del infame Gerardo Sosa Castelán de comprarle al PAN la candidatura al gobierno del estado de Hidalgo, tuvo una respuesta sensacional por parte de la sociedad hidalguense.

Después de delimitar otras épocas y momentos esenciales, como la creación y recreación de mi columna Filo Rojo, hoy Silogismos, el avance tecnológico, la llegada de las “benditas” redes sociales, así como la abundancia informativa y espacios noticiosos cada vez más competitivos, nos apremió a transmutarnos en el portal ExpedienteUltra.com, que permitió no solo ampliar, sino mejorar nuestra propuesta informativa.  

QUE 20 AÑOS NO SON NADA, ¿O SÍ?

El punto es que hoy, las condiciones en las que este proyecto editorial cibernético cumple dos décadas de divulgarse no son muy diferentes a las del momento que lo vio nacer en formato de revista tamaño carta.

La crisis política y el desgaste vertiginoso del tejido social hacen cada vez más difícil la supervivencia de muchos medios. Más, sin embargo, ¿habrá alguna crisis política, social o económica que Expediente Ultra no resista? Lo dudo, pues a ellas nos debemos: saltar al vacío cuantas veces haga falta y nunca tocar fondo.

Semejante arrojo, contenido de calidad y la suma de talentos en cada emisión digital, es uno de los pocos blindajes que quedan contra el desastroso presente que vivimos.

Gracias a todos nuestros lectores, colaboradores y, en especial, a nuestro director editorial, I. León Montesinos, no solo un gran periodista, sino un excelente amigo, sin duda, mi hermano.

Y un agradecimiento muy especial a todos nuestros opositores, aquellos que en distintos momentos han intentado romper esta endeble, pero robusta fantasía. Con sus denostaciones fáciles han contribuido a fortalecer esta modesta propuesta editorial que ya alcanzó su mayoría de edad. Gracias.

Aun con todo, que quede claro. Pese a los obstáculos, no renunciaremos.

Por toda esta incansable labor no me queda más que decir: ¡Brindo por Expediente Ultra, queridos bohemios!

Nos vemos en 20 años.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí