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EN TULANCINGO; EL JAQUE A LA VIEJA GUARDIA

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* En la carrera por la Sucesión en Tulancingo, el control de la infraestructura básica suele definir el destino de las candidaturas; pues mientras la vieja guardia política sigue esperando el milagro del dedazo, desde la trinchera del agua se articula un proyecto de relevo generacional que desecha a los grupos tradicionales, al tiempo que la reactivación de obras estratégicas le arrebata la bandera de protesta a la oposición y convierte una dependencia históricamente opaca en un bastión de rentabilidad social. La suma de lealtad fundadora y capacidad de gestión comienza a perfilar a un aspirante natural que avanza por peso propio sin pedir venia a las nomenclaturas de siempre

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial para Expediente Ultra

En el mapa político de Hidalgo las verdaderas candidaturas rara vez se definen en las pasarelas de partido, ni en los boletines de autoelogio; se amarran en el manejo de las cajas operativas y en el control de la temperatura social, ahí donde una sola crisis de desabasto tumba un proyecto o una obra de calado construye un perfil de sucesión.

En Tulancingo de Bravo la carrera rumbo al 2027 ya se juega a ritmo de válvulas y tuberías, para disgusto de la vieja nomenclatura local que veía en el organismo operador del agua el típico botín de fin de trienio.

Durante décadas, la Comisión de Agua y Alcantarillado del Municipio (CAAMT) funcionó como la nómina oculta de los alcaldes en turno y el pretexto perfecto para justificar «desvíos de mantenimiento», mientras media docena de colonias de la periferia se disputaban una pipa a zarpazos. Hoy la narrativa ha dado un giro de 180 grados, y no es casualidad ni obra del azar burocrático.

La reciente reactivación del pozo San Antonio Farías —con sus 250 metros de profundidad, bomba de 100 caballos y un aforo de 30 litros por segundo para atajar el desabasto en diez colonias populares— es la cara visible de una maniobra de mayor alcance, pues detrás del número frío de los 20 mil beneficiados hay un cálculo de alta precisión política: quitarle a la oposición su bandera histórica de ataque y convertir a la dependencia más sensible del municipio en un bastión de rentabilidad social.

Que la presidenta municipal, Lorena García Cázares, reconozca el trabajo en la CAAMT no es un cheque en blanco ni una bendición anticipada; es el reconocimiento frío a los números. Al rescatar la red hídrica con recursos propios del organismo, Balderas Castro prueba que su perfil no depende de favores de gabinete, sino de una capacidad de gestión que le da juego y margen propio en el tablero local.

Y mire usted, Balderas Castro ha sabido construir la figura del candidato natural sin la prisa ni la torpeza del advenedizo; a sus 37 años, encarnando el relevo generacional pero con el respaldo de la militancia fundadora de Morena, el titular de la CAAMT aplica una táctica de abordaje que trae descolocados a los caciques regionales, la de entregar su salario íntegro para subsidiar las carteras vencidas de los usuarios más golpeados resulta ser una jugada de alto impacto popular que no solo liquida pasivos en la comisión, sino que reviste el territorio y consolida un liderazgo propio desde las bases más sensibles de la sociedad.

Sumarle a esa proximidad social el colmillo operativo que aplicó para coordinar la Revocación de Mandato, las encuestas internas del partido y una cuota reciente de 16 mil votos en la jornada del Poder Judicial, explica perfectamente por qué en las mesas del café político en la plaza principal a más de un aspirante de la vieja guardia le da indigestión el avance de la CAAMT.

Por supuesto que la carrera por el 2027 ha comenzado y en los pasillos del poder regional ya se orquestan los primeros intentos de desgaste; se sabe de sobra que el talón de Aquiles de cualquier perfil que despacha sobre la red hídrica es la provocación de amagos o el cierre sospechoso de válvulas en vísperas electorales. El reto de Balderas no será la capacidad técnica de los pozos, sino la cintura para esquivar los golpes de una oposición desfasada que se niega a abrirle paso a las nuevas realidades aplicadas en gobernar.

Al final del día, las sumas en el tablero estatal son frías. Quien combina el control del voto duro, con capacidad de gestión probada, viabilidad en el territorio y la sintonía fina con el gobierno municipal, no necesita andar pidiendo turno de espera en la ventanilla de las candidaturas, pues se consolida, por peso propio, como la carta obligada para el siguiente turno.

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