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* Leodegario Hernández acaba de rendir su informe anual, pero la pregunta hecha por la escasa concurrencia que asistió, fue; ¿Y qué informó si no ha hecho nada relevante? Y de los estados contables, ni una sola mención, porque se entiende que el tema del manejo de los dineros es, invariablemente, el Talón de Aquiles de los pillos y corruptos.
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
El término puede ser crudo en demasía, quizá por eso la Real Academia Española (RAE) lo define así: FARSANTE .. quien finge lo que no es o no siente. Y en equivalencia: IMPOSTOR … quien finge o engaña con apariencia de verdad.
¿Cuál cree usted, amable lector, que le acomode de mejor manera al Presidente del Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo (TEEH), Leodegario Hernández?
Porque en lo que lleva de la alta encomienda como órgano de justicia electoral ha fingido una honorabilidad que sencillamente no tiene, pero además, nos ha engañado a todos los hidalguenses con su apariencia de funcionario honesto. Tema en el que nos ha quedado a deber porque sencillamente se niega a rendir cuentas de los recursos que ha manejado.
En síntesis: reúne las características de FARSANTE E IMPOSTOR. De acuerdo a la RAE y en base a lo que indican los recientes hechos, donde hasta la propia Sala del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), dictaminó la carencia de sustento legal en sus desvaríos por querer hacer lo que le venga en gana.
Acaba de rendir su informe anual, pero la pregunta que se salió haciendo la poca concurrencia, fue; ¿Y qué informó si no ha hecho nada relevante? Y de los estados contables, ni una sola mención, porque se entiende que el tema del manejo de los dineros es, invariablemente, el Talón de Áquiles de los pillos y corruptos.
Leodegario Hernández apunta a pasar a la historia… pero no como un prohombre o ejemplo de honestidad administrativa sino con un consumado sinvergüenza, porque lo suyo es la opacidad y la constante a no rendir cuentas como lo hizo ante el ex titular del Órgano de Control Interno, quien en un acto de dignidad, presentó su renuncia ante el Congreso Local.
No puede ocupar un cargo que implica ética y honestidad a toda prueba, un hombre que es todo lo contrario. ¿Confiaría usted la emisión de su voto en las urnas a un funcionario que ni siquiera es capaz de rendir cuentas sobre el dinero público que recibe? ¿Quién nos garantiza como ciudadanos, que este señor no es capaz de vender una elección al mejor postor?
La gente no fue a su Informe porque sería tanto como avalar su intransparencia y abuso del poder. Y los contados asistentes, fueron más por morbo que por reconocimiento a su labor.
Leodegario Hernández ha puesto en entredicho al propio TEEH con sus opacidades, autoritarismos y corruptelas, todo apunta a que quiso desvencijar a la máxima autoridad que existe para defender los derechos políticos y que el voto ciudadano sea respetado.
Un órgano tan importante como el Tribunal Electoral sin miembros no profesionalizados y que además se niegan a rendir cuentas, al mismísimo Órgano de Control Interno, como fue su caso, es inaceptable.
Esa opacidad sin fundamentos constituye una falta administrativa grave y una obstrucción de las funciones de fiscalización, lo cual puede, y debe en este caso, derivar no solo en destitución, sino en inhabilitación temporal para desempeñar cargos públicos.
Nuestras instituciones no deben permitir y mucho menos ceder ante esta clase de farsantes e incompetentes. Su sola presencia no garantiza certeza jurídica sino incertidumbre en la ciudadana.
La corrupción, producto de esta mescolanza de IMPOSTOR y FARSANTE debe terminar y el Congreso está obligado a actuar en consecuencia. Al pan, pan y al pillo…¡auditoría¡






