Inicio Exclusivas EN HIDALGO, ADÁN AUGUSTO, EL COMISIONADO DE CHOCOLATE, COMPARTE SU QUIEBRA POLÍTICA...

EN HIDALGO, ADÁN AUGUSTO, EL COMISIONADO DE CHOCOLATE, COMPARTE SU QUIEBRA POLÍTICA CON CUAUHTÉMOC OCHOA

499
0

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 18 segundos

*  Designado como coordinador de la Cuarta Circunscripción, el ex gobernador de Tabasco y ex líder de Morena en el Senado, viene al Estado, totalmente disminuido y sin ninguna autoridad moral para dictar línea alguna por el aún vigente escándalo de “La Barredora; su antes fiel escudero, Cuauhtémoc Ochoa, ha terminado por tomar distancia ante la quiebra política de su antes protector. Entre los afectados se cuenta sin duda al Grupo Universidad que le apostó todo a la entonces corcholata que buscó la presidencia. Será interesante ver qué recibimiento le dan sus antes protegidos a un político que ha terminado por hacer mutis a los medios

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial para Expediente Ultra

En el tablero de la política hidalguense, los nombramientos rimbombantes suelen ser —la gran mayoría de las veces— pirotecnia sin pólvora. La reciente designación de Adán Augusto López Hernández como coordinador de los trabajos políticos de Morena en la cuarta circunscripción (que abarca Hidalgo, CDMX, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala) ha sido recibida con alharaca por algunos incautos, pero la lectura fría y realista confirma lo que ya es un secreto a voces: su postulación y su encargo no pasan de ser una simulación, un nombramiento «de chocolate» que llega cuando su capital político se redujo a cenizas.

Cómo olvidar su estrepitosa caída al cuarto lugar en las encuestas internas de Morena —superado incluso por Gerardo Fernández Noroña— y su relevo en la coordinación de la bancada senatorial a manos de Ignacio Mier. El exsecretario de Gobernación hoy transita entre la marginación política y su mutismo, como único blindaje a los duros cuestionamientos mediáticos.

Ante los reporteros que lo interpelan por sus polémicas y enredos, su respuesta se ha estandarizado —»Yo no doy entrevistas, muchas gracias»— y lo retrata de cuerpo entero como un operador acorralado que huye de los reflectores, cercado por las sombras de sus auditorías patrimoniales y los señalamientos de su paso por Tabasco.

Pretender que desde esa posición de debilidad e inoperancia real pueda dictar línea o imponer condiciones en Hidalgo es vivir en la más absoluta ficción, sobre todo frente a una dirigencia estatal de Morena engranada en sus propias inercias e intereses.

Y es precisamente en este escenario de ocaso político compartido donde la figura de su fiel alfil, Cuauhtémoc Ochoa, tambalea peligrosamente, pues el legislador, acostumbrado a nadar en las aguas turbias del pragmatismo y de los negocios —como el ecocidio de sus tiraderos tóxicos y los enredos con PRO-FAJ en Puebla y Tula, donde torpedearon proyectos ecológicos federales—, se encuentra hoy ante una letal encrucijada.

Por un lado, refrescándole la memoria al senador, destaca el discurso cínico de Ochoa intentando curarse en salud. Al declarar públicamente que Adán Augusto sí tiene ‘responsabilidad política’ por el nombramiento de Hernán Bermúdez Requena, y exigir que ‘caiga quien caiga’, demuestra que las lealtades en este grupo duran exactamente lo que dura el presupuesto; el senador sabe que el piso se le mueve y por ello, ante el portazo definitivo en las bases guindas, ya teje su plan de emergencia: retornar al cobijo del Partido Verde de la mano de su socio Avelino Tovar y de reciclados tricolores tan cuestionados como David Penchyna y los “Badillo” de la Huasteca, quienes articulan una guerra sucia contra el gobierno estatal que incluso ha derivado en la cancelación de proyectos ecológicos federales.

Pero el desplome del ex mecenas tabasqueño arrastró consigo a toda la red de complicidades que dependía de su paraguas protector, y el ejemplo más claro es el colapso de la «Sosa Nostra», pues con la caída de Adán Augusto, el Grupo Universidad quedó en absoluta orfandad.

Muy lejos quedaron aquellos ayeres de impunidad transexenal —cuando el propio rector Octavio Castillo Acosta cometió la pifia monumental de agradecer públicamente en la UAEH la intervención del entonces secretario de Gobernación para sacar a Gerardo Sosa Castelán del penal del Altiplano y otorgarle prisión domiciliaria— hoy son solo los despojos de una mafia acorralada.

Con la batida interna de Morena contra los excesos y tranzas, Adán Augusto se quedó sin autoridad moral alguna para poder siquiera dirigirse a las bases de la Cuarta Circunscripción.

Para sobrevivir al cerco judicial, los Sosa recurrieron a «arrendar» la franquicia del Partido del Trabajo (PT), dicen los que saben, por unos 60 millones de pesos de las arcas universitarias. Hoy, esa inversión es una quiebra rotunda, pues el partido se les desfonda con la fuga en cascada de alcaldes hacia Morena (como los ediles de Atlapexco, Progreso, Mixquiahuala, Tlahuelilpan y Huazalingo), mientras los procesos penales siguen su curso y causan insomnio a los señalados en esas carpetas de investigación.

Desde la causa penal 152/2025 contra Gerardo Sosa por defraudación fiscal y simulación de préstamos con empresas fachada —como Contabilidad del Siglo XXI y la inmobiliaria Yolo—, hasta la estela de inmuebles asegurados, el testimonio clave del contador y testigo colaborador Óscar Pacheco Medina, y el histórico revés donde la UAEH litigó contra HSBC para recuperar fondos, todo indica que la pinza de la justicia federal no afloja el pescuezo de los acusados.

Pero la gran pregunta que flota en el ambiente político estatal ante la inminente gira de Adán Augusto no es si habrá abrazos o reconciliación, sino el tamaño de la simulación, ya que todo indica, hasta el momento, que Cuauhtémoc Ochoa no lo recibirá con bombos y platillos, pero tampoco le declarará la guerra abierta; optará por el silencio táctico, el cálculo mezquino y la huida.

Al final, ambos lo saben… el negocio se acabó. Con un coordinador federal arrinconado por sus propios fantasmas, un «Rey de la Basura» buscando boleto verde y los caciques universitarios atrincherados en un partido en liquidación, se despide la época dorada de la impunidad hidalguense.

Con las nuevas reglas en el Segundo Piso de la 4T, a los padrinos de papel ya se les cayeron los reflectores, los operadores y, por supuesto, la impunidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí