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No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
Amparada por su fuero constitucional y la protección de uno de los colaboradores de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la diputada federal de Morena, Luz María Rodríguez Pérez, ha defraudado con más de cien millones de pesos a cientos de miles de personas, con la promesa de vivienda, a través del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI), que debido a las malas administraciones se ha convertido en el Cártel Inmobiliario de la 4T.
Aunque ella es de la Ciudad de México, la legisladora (plurinominal) por la Tercera Circunscripción de Oaxaca, por su ilimitada ambición, defraudó y usurpó funciones en una de las más reconocidas asociaciones civiles de la Metrópoli: “Nueva Díaz Ordaz y Ajusco Huyamilpas”, que ha mantenido una trayectoria impecable desde sus orígenes en 1968.
Sin embargo, a la diputada de Morena, Luz María Rodríguez Pérez, poco le importó el trabajo realizado por sus fundadores, y dañó la imagen e intereses de la asociación civil “Nueva Díaz Ordaz y Ajusco Huyamilpas”, razón por la que fue expulsada de la misma.
La actual legisladora, quién fue funcionaria del gobierno capitalino, durante la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, enfrenta demandas desde 1999, por fraude equiparado y genérico, al comprometer viviendas que nunca entregó.
El modus operandi de la diputada Luz María Rodríguez Pérez, era vender y sobre vender proyectos inexistentes, así como embaucar a las personas con espacios ya en construcción, además de utilizar sus influencias en el gobierno capitalino y en las altas esferas del poder, para iniciar despojos en contra de asociaciones civiles, impulsoras de vivienda.
La ex funcionaria y dirigente de la Asociación Civil “Renacer por un Futuro Mejor”, logró durante la gestión de Raymundo Collins, sustraer contratos del INVI, los cuales vendía entre 30 y 50 mil pesos a cientos de personas que defraudó.
A pesar de que la actual administración del INVI ha reconocido la sustracción de esos documentos, no ha emprendido ninguna acción penal contra la diputada, y se mantiene al tanto del problema, a través de su titular Inti Muñoz, quien a decir verdad ha realizado un esfuerzo muy importante para lograr enderezar un Instituto con muchos vicios internos dentro de las diferentes áreas que lo conforman y que aún se resisten a trabajar limpiamente.
Durante su encargo en el gobierno capitalino, señalan diversas denuncias, era muy común ver a Luz María Rodríguez Pérez, ofrecer en las dependencias, oportunidades de vivienda a los empleados públicos del gobierno capitalino, como lo documento en abril de 2018, en una amplia nota, el medio digital La Silla Rota.
En aquella ocasión, Luz María Rodríguez envió a la Silla Rota, una nota aclaratoria en la que rechazó que las demandas que se le iniciaron hayan sido por fraude, pero no desmintió que existieran y, en una contradicción, aseguró que algunos de esos expedientes no le fueron notificados y que otros ya fueron cerrados.
Según los denunciantes, la legisladora ha mantenido sus acciones fraudulentas y ocupa las instalaciones del Palacio Legislativo de San Lázaro y una oficina en San Ángel, para seguir defraudando a incautos a los que les promete vivienda, a través de un sistema muy bien operado por sus socios: María de la Luz Macías García, a quien apodan “La Profesora” , y Bernardo Aguilar Calvo, quién en su momento fué pareja sentimental de la diputada y quienes han recibido cantidades fuertes de dinero en efectivo y cuentas personales.
Y nuevamente su nombre aparece envuelto en el escándalo, ahora con las irregularidades y desvío de fondos a la Fundación Haghenbeck, como lo documenta el columnista de Milenio, Ricardo Raphael, quien revela que los nexos de la apoderada legal de la Fundación con la diputada Luz María Rodríguez, ayudaría a explicar la trama de corrupción y el modus operandi de la infame ordeña al patrimonio de Don Antonio Haghenbeck.
Ojalá que el gobierno y los legisladores de Morena que prometieron No Robar, No Mentir y No Traicionar al Pueblo, ya no cubran con su manto de impunidad a diputados y funcionarios que ejercen presión a base del famoso clientelismo que operan a diestra y siniestra como Luz María Rodríguez, y se emprendan las acciones legales en su contra para que se le investigue a fondo cómo debe corresponder en un país democrático. Ya es hora de que tanto el gobierno, como su mayoría legislativa destierren la política del *No Pasa Nada,* cuando pasa de todo en el país.






