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Redacción
La algarabía del balompié mundial no solo se juega en la cancha; también se vive en el orgullo de nuestras raíces. En un acierto de proyección turística y cultural, el estado de Hidalgo se convirtió en uno de los grandes protagonistas durante las festividades previas a los encuentros de la Selección Mexicana en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México.
Este importante escaparate, que coloca la identidad hidalguense ante los ojos del turismo nacional e internacional, nace de una clara sinergia institucional, en respuesta a la invitación directa que la jefa de Gobierno de la capital del país, Clara Brugada Molina, extendió al gobernador Julio Menchaca Salazar.
Para esta cita global, la delegación de Hidalgo no escatimó en representatividad, armando una muestra que recorrió la riqueza de sus distintas regiones. El colorido y la tradición vibraron con las comparsas de Ixmiquilpan y las cuadrillas de disfrazados originarias de Atlapexco, mientras que un trío de Santiago de Anaya puso el sello musical inconfundible de nuestra tierra.
El sabor hidalguense, carta fuerte del estado, quedó impecablemente representado por las manos de las cocineras tradicionales de Singuilucan. La presencia estatal coronó su participación en el Magno Desfile con la delegación del Pueblo Mágico de Zimapán y la energía desbordante de la Marching Band Panteras 26 Independiente, orgullo de Tepeapulco.
Más allá del atractivo visual, esta participación representa una excelente vitrina para la entidad. Demuestra que Hidalgo cuenta con la riqueza histórica, el talento y la voluntad política para posicionar su patrimonio en los escenarios de mayor calado global, fortaleciendo el sentido de pertenencia y abriendo la puerta a futuras inversiones turísticas.






