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JOSÉ ANTONIO ROJO GARCÍA DE ALBA, CANDIDATO DE “FUNERALES ALITO” AL SENADO, POR HIDALGO

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*  Embebido en su irrealidad política el enterrador del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, calcula que a su agonizante partido aún le dará para llevar al Senado por Hidalgo, a José Antonio Rojo García de Alba en el 2024; la crisis que atraviesa el tricolor en el Estado es grave pues ya se rumora la defección de personajes como Nuvia Mayorga e Israel Félix y de otros líderes municipales. La única salida viable es que el porfiado Alito vuelva la vista a los auténticos priístas de valía para evitar el desfonde electoral el próximo año

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial de Expediente Ultra

Los “Funerales Alito” que vienen operando desde hace tiempo bajo el esquema de la franquicia nacional del PRI, están por dar las últimas puntadas a la mortaja del cadavérico PRI en Hidalgo, al obstinarse en tratar de revivir cadáveres políticos como el ex diputado federal y actual delegado general del tricolor en el estado, José Antonio García de Alba.

Sí, el último eslabón del clan de los Rojo que mantuvo un control caciquil en la entidad muy similar al del Grupo Atlacomulco, en el Estado de México y que sufrió dos duros descalabros en su inconcluso anhelo por ser gobernador: el primero y más doloroso, en 2004 cuando sintió que su poderoso clan doblaría al entonces nuevo Jefe Político, Jesús Murillo Karam, negociando hasta alfombra roja, su llegada a la candidatura.

Recordemos que José Antonio y su grupo político tapizaron de pendones, bardas, calcomanías, lonas y todo aquel medio publicitario que lo exaltara como la mejor opción del PRI. Pero Murillo tenía otros planes y quien resultó favorecido con el humo blanco fue el entonces vicecoordinador de los diputados federales del tricolor, en San Lázaro, Miguel Ángel Osorio Chong, apoyado también por la entonces aún poderosa, Elba Esther Gordillo.

La noticia fue una patada a los bajos a la estirpe de los Rojos, los Lugo y anexas, sobre todo cuando se determinó que el método sería mediante un candidato de unidad, anunciado justo en la víspera del que sería el registro de los aspirantes.

En la sede local del PRI, José Antonio ya no se presentó al evento, dejando colgados de la brocha y como signo de su inmadurez política, a sus seguidores. La operación “unidad” se había ejecutado con tal maestría quirúrgica que ni siquiera sectores campesinos como el de la CNC, siempre fiel al precandidato, mostró objeción alguna y se sumó de inmediato a la postulación de Osorio Chong.

El berrinche de Rojo García de Alba fue tal que hizo un acto de misantropía hasta 2008 en que reapareció como delegado general del PRI en los estados de Durango, San Luis Potosí y Zacatecas, donde pasó, como ha sido su sello distintivo en política, sin pena ni gloria.

La historia demostró que el diputado federal resultó un buen candidato pues en febrero del 2005 ganó holgadamente la elección con el 51,8 por ciento de los votos, superando al candidato del PRD y ex priísta, José Guadarrama Márquez, al “impronunciable” José Antonio Haghenbeck, del PAN; y Arturo Aparicio, del PT.

Algunos de los escasos operadores, y otros más borrados del mapa político y defenestrados como es el caso de José Alberto Narváez Gómez, Notario 14 del Distrito Judicial de Tula de Allende, a quien en abril pasado el gobierno del Estado le revocó su patente, abrigan la peregrina esperanza de que José Antonio Rojo estará de regreso en las elecciones federales del 2024, como candidato al Senado de la República.

Esto, en razón de su cercanía nada menos que con el sepulturero del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, socio mayoritario de “Funerales Alito”, que en el 2022 delegado general del PRI en el Estado de Hidalgo, acondicionando el terreno del camposanto hidalguense, para cavar la fosa de uno de sus acérrimos enemigos, Miguel Ángel Osorio Chong, quien fue destituido por Alito de la Coordinación de los diputados priísta en el Senado.

En el 2017, José Antonio García de Alba sumó su segundo descalabro al perder de nueva cuenta la nominación al gobierno del Estado con Omar Fayad, y para su mala estrella, ahora que busca volver a las estelares apoyado por Moreno Cárdenas y su Secretaria General, Carolina Viggiano, perdedora en la pasada contienda electoral ante el hoy gobernador, Julio Menchaca, su partido va en franca e irrefrenable picada.

El anuncio de que el ex gobernador Omar Fayad se irá de embajador a Israel y de que en breve fecha, políticos ligados al grupo de Murillo y Chong como Nuvia Mayorga e Israel Félix anunciarán su salida del PRI, como de manera pronta lo hará también el ex Presidente del Comité Directivo Municipal del tricolor en Pachuca, Esteban Mercado Mercado, da pauta a plantear la duda si también optará por esta vía de congruencia el líder estatal, Julio Valera.

El PRI cada vez se va quedando más solo, por lo que cabe preguntar al promotor de “Funerales Alito”, si es en serio que piensa lanzar como aspirante al Senado a un cartucho quemado que ya huele más bien a momia aromatizada en saumerio, como lo es José Antonio García de Alba.

En el PRI, hay que decirlo, todavía subsisten un puñado de valiosos y legítimos militantes, líderes sociales y alcaldes que podrían dar una verdadera pelea por su partido en las urnas, haciendo renacer a su partido.

Pero Alito el enterrador, debe sentarse a reflexionar ante el cúmulo de lápidas con que se ha llenado el camposanto tricolor, para saber si abona más cruces en Hidalgo, o se decide a dar un golpe de timón para evitar que se le cante el réquiem final a su partido.

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