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LA TECNOLOGÍA DETRÁS DEL GOLPE AL MENCHO

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Por Norberto Maldonado

El título de este artículo cobra especial relevancia debido a la captura del narcotraficante conocido como El Mencho, apodo con el que se conocía a Nemesio Oseguera Cervantes.

Más allá del impacto mediático y político de la detención que se llevó a cabo, el punto de fondo es cómo las capacidades del Estado se potencian cuando la tecnología y la cooperación internacional funcionan de manera coordinada.

La localización y captura de objetivos prioritarios no es como hace unos años, cuando se basaban exclusivamente de labores tradicionales de inteligencia en campo. Hoy intervienen tecnologias que apoyan la intercepcion y análisis masivo de comunicaciones. Geolocalización avanzada. Seguimiento financiero automatizado.
Trazabilidad de criptotransacciones. Modelos predictivos que detectan redes logísticas y financieras.

En este contexto, la cooperación con Estados Unidos resulta estratégica, aunque nuestro gobierno no lo quiera aceptar del todo.

Las agencias estadounidenses han invertido durante años en sistemas de análisis algorítmico para rastrear flujos de dinero ilícito, identificar empresas fachada y desarticular estructuras transnacionales.

La reciente adopción de un Memorándum de entendimeinto para intercambiar inteligencia financiera entre la División Criminal del Servicio de Impuestos Internos del Gobierno de Estados Unidos y la Unidad de Inteligencia Financiera del Gobierno de Estados Unidos, de acuerdo con un comunicado emitido ayer por la SHCP, destaca que el Memorándum permitirá establecer esquemas de colaboración y asistencia mutua, y fortalecerá la cooperación operativa y el flujo de inteligencia financiera entre ambas instituciones sin generar derechos u obligaciones jurídicas vinculantes.

La dependencia destacó la coordinación permanente con autoridades nacionales e internacionales, en apego al marco jurídico vigente y a los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), con la intención de prevenir el uso indebido del sistema financiero mexicano, mitigar riesgos emergentes y contribuir al debilitamiento financiero de organizaciones criminales que representan una amenaza para la seguridad y la economía nacional.

La colaboración tecnológica y de inteligencia multiplica las capacidades operativas de cualquier gobierno que participe activamente en estos esquemas.

Y el operativo en Tapalpa, Jalisco confirma precisamente esa lógica. Queda claro que no se trató de presencia militar en tierra, no sería suficiente, sino de una arquitectura de inteligencia mucho más avanzada: seguimiento de su círculo cercano, vigilancia sobre contactos clave, cruce de información entre agencias mexicanas y estadounidenses, porque solitos sencillamente no hubiéramos podido, y análisis de patrones. Incluso, una de las pistas decisivas surgió a partir del seguimiento de una persona vinculada sentimentalmente con él, lo que revela hasta qué punto la inteligencia ya no se concentra únicamente en el objetivo, sino en toda su red personal, logística y operativa. A partir de ahí, es razonable suponer el uso combinado de monitoreo de comunicaciones, geolocalización de trayectorias, procesamiento de imágenes, vigilancia aérea, mapeo algorítmico de redes de contacto y fusión en tiempo real de datos tácticos para convertir señales dispersas en inteligencia accionable.

Si se analiza además el entorno político, una eventual coordinación con una administración encabezada por Donald Trump implicaría un enfoque particularmente duro en materia de combate al narcotráfico y control financiero internacional.

Históricamente, su discurso ha privilegiado el uso intensivo de herramientas de seguridad, presión económica y cooperación bilateral condicionada a resultados concretos.

No obstante los innegables éxitos de la actual administración se suceden recurrentes ataques de cibercriminales a las sistemas gubernamentales y privados en el país, de hecho en las redes se está corriendo la noticia de que cibercriminales se habrían infiltrado en el sistema interno de pagos de la Secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovacion para robar el sueldo de trabajadores del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), y esto de acuerdo a evidencia que me han compartido.

El ataque se ejecutó burlando los supuestos candados de seguridad de la plataforma: el 23 de enero de 2026.

Esto nos deja claro el gran trecho que existe entre las acciones y la velocidad con que operan los cibercriminales. De ahí que la colaboración de este gobierno debe darse en varias esferas, gubernamental, privada y con la sociedad civil, en lugar de solo controlar los sistemas de inteligencia.

El mensaje de fondo es para mí, bastante claro: el combate al crimen organizado ya no se libra únicamente en territorios físicos, sino en ecosistemas digitales y financieros. La tecnología no sustituye a las instituciones, pero sí amplifica exponencialmente su capacidad de acción cuando existe coordinación binacional, intercambio de información en tiempo real y marcos jurídicos compatibles.

La pregunta estratégica para México no es solo si puede beneficiarse de estas herramientas, sino si cuenta con la infraestructura tecnológica, la solidez institucional y los controles democráticos necesarios para utilizarlas con eficacia y legitimidad.

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