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* Hablar de este personaje que ha trabado una alianza con su compañero de Cabildo, Pedro Hiram Soto Márquez, Síndico Procurador Hacendario, y hermano del ex alcalde panista, Julio Soto, es remontarse a mediados de la pasada década cuando era parte de la estrategia en redes sociales del CEN del PAN, desde la cual se iniciaron campañas negras contra el PRI y su entonces dirigente nacional, César Camacho Quiroz, en el contexto de las elecciones intermedias del 2015. El Síndico de primera minoría que renunció de manera repentina al PRI, busca junto con los “neomorenistas” Soto hacer las funciones de un encubierto Caballo de Troya, con su falsó empaque de “independiente”.
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
Ocultos en las cañerías políticas donde se fabrican y ejecutan campañas sucias y acciones de la más baja ralea en las campañas partidistas, todavía han subsistido operadores de “picahielo” que, como el caso del actual Síndico Procurador de Primera Minoría del municipio de Tulancingo, Pedro Orlando Escudero García, desde más de una década ha sabido moverse bajo su camaleónica piel desde las filas panistas, para brincar al priísmo y ahora venderse como un político “independiente”.
Hablar de este personaje que desde principios de este año, ha trabado una alianza con su compañero de Cabildo, Pedro Hiram Soto Márquez, Síndico Procurador Hacendario, y hermano del ex alcalde panista, Julio Soto, es remontarse a mediados de la pasada década cuando era parte de la estrategia en redes en el Comité Ejecutivo Nacional de Acción Nacional (PAN), desde la cual se iniciaron campañas negras contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su entonces dirigente nacional, César Camacho Quiroz, en el contexto de las elecciones intermedias del 2015.
Tiempos en que todavía no se daba, de facto, la alianza electoral del PRIANISMO, concretada sin éxito, en el 2018, ahora, en su nueva misión y coyuntura, Escudero García busca junto con los “neomorenistas” Soto hacer las funciones de un encubierto Caballo de Troya, con su falso empaque de “independiente”.
Pero para entender la dimensión real de este camaleón que ha sabido moverse en el bajo perfil, hay que remontarse a las altas esferas de la propaganda facciosa de Acción Nacional; entre mayo de 2014 y octubre de 2015, Pedro Orlando Escudero García despachaba nada menos que en las entrañas del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Acción Nacional (PAN) como Subdirector de Comunicación Digital, fue así que en plena efervescencia de las intermedias federales, a su equipo le tocó coordinar el lodo de la llamada guerra de los spots, operando la confrontación directa mediante pautas publicitarias tan agresivas como aquel promocional contra el dirigente tricolor César Camacho.
La podredumbre fue de tal nivel que el árbitro electoral terminó bajando los materiales por representar una calumnia. Pero la guerra sucia implicó además inundar YouTube con filtraciones anónimas de llamadas y audios para demoler adversarios, mientras el bando contrario respondía con réplicas digitales e hilos posicionando los hashtags #PaMochesLosDelPAN y #LosMochesDeLosMochos.
Esa fue su primera gran aula de adoctrinamiento cibernético como plomero de las cañerías políticas.
De esa trinchera blanquiazul saltó directo al lodazal del morenovallismo poblano, cuando el llamado “Gober Bala”, Rafael Moreno Valle, panista famoso por sus brutales represiones a grupos sociales, buscó posicionar durante la contienda por la gubernatura del mini periodo, en 2016, a Antonio Gali Fayad. Escudero apareció de nueva cuenta, como estratega de contenido digital en la campaña.
En aquel proceso contra la candidata priista Blanca Alcalá, los panistas no se subieron a la contienda con ideas, sino con un estercolero monumental de señalamientos de guerra negra bajo campañas de supuesto enriquecimiento ilícito, propiedades no declaradas y la vinculación artificial con el escándalo de los Panamá Papers.
Como lo documentó puntualmente el diario La Jornada de Oriente en un contundente reportaje basado en archivos del Centro de Investigación sobre Propaganda y Opinión Pública (CIPOP), la estructura galista multiplicaba por dos los mensajes de guerra negra en comparación con sus contrincantes, movilizando un ejército industrial de medio millar de bots diarios y quince mil publicaciones mensuales en Facebook y Twitter para linchar reputaciones.
El escándalo escaló a tal grado que la prensa y los partidos documentaron el decomiso de casi diez toneladas de propaganda sucia en un domicilio de Hueyotlipan,Puebla. Toda esa maquinaria operaba bajo la mirada de su estratega digital.
Escudero no es un improvisado pero sí un defraudador de los procedimientos administrativos, a su paso por el aparato gubernamental poblano dejó un rastro financiero y administrativo innegable, ya que amparado bajo la identidad institucional de la administración de Tony Gali con el logotipo «Puebla Sigue», ingresó en noviembre de 2017 a la Coordinación General de Comunicación y Agenda Digital como Analista Especializado Consultivo A —clave G0509—, percibiendo una remuneración bruta superior a los cuarenta mil pesos mensuales.
Tiempo después, entre marzo y abril de 2019, firmó un contrato por honorarios en el Congreso del Estado dentro de la oficina del diputado Marcelo García Almaguer, auténtico cerebro histórico de la propaganda negra morenovallista, cobrando doce mil pesos netos al mes.
Hasta aquí nada tendría de particular que el operador de “picahielo” hiciera su chamba en Acción Nacional, el tema es que, de acuerdo a una investigación de este columnista, Escudero se la pasó años ejerciendo cargos sin tener el título universitario, requerido para ello.
En el currículum de versión pública correspondiente a su alta administrativa de 2017 y en las declaraciones formalizadas de sus contratos institucionales —como aquel documento oficial con el emblema de la legislatura poblana donde se exhibe su filiación con antecedentes panistas—, Escudero declaró bajo protesta de decir verdad que contaba con instrucción académica de Licenciado en Comunicación por la Universidad Panamericana.
La realidad que revelan los registros oficiales de la Secretaría de Educación Pública y su cédula profesional número 12009717 es lapidaria y demoledora: su titulación formal ocurrió hasta el 28 de noviembre de 2019 y su cédula se expidió hasta el 10 de junio de 2020.
Dicho en plata, durante años firmó documentos oficiales, validó expedientes bajo protesta de decir verdad y cobró sueldos del erario ostentando un grado académico que la ley jamás le había reconocido, pues firmaba con mentiras para embolsarse dinero de verdad, algo que los documentos corroboran con exactitud quirúrgica.
Con ese frondoso historial de falsedades y su paso por agencias privadas de consultoría como New Media Consulting y Grupo Sexenia, el personaje aterrizó en tierras hidalguenses para abrirse paso en el servicio público local; otros dicen que, ante la derrota del panismo en tierras poblanas, más bien salió corriendo de ese estado, pues su fama de operador de guerras negras ya era conocida por la clase política de aquel estado.
Cuando tras la muerte de Moreno Valle y su esposa, Martha Erika Alonso, gobernadora recién electa, en diciembre del 2018, el PAN vio diluirse su poder en Puebla, y reafirmarse su debacle con el triunfo de Miguel Barbosa, Pedro Orlando Escudero consideró que lo más prudente era poner tierra de por medio.
Fue así que en el estado de Hidalgo encontró cobijo en la administración local priísta para ocupar el cargo de director de la Instancia Municipal de la Juventud y escalar posiciones como coordinador general de la Expo Feria Tulancingo de manera simultánea en las ediciones de 2022 y 2023; el 12 de enero de 2022 asumió la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Humano y Social (periodo 2020-2024).
Desde esa cómoda posición ejecutiva, se incrustó en las estructuras del tricolor, formalizando su afiliación partidista en septiembre de 2023 para asegurar su salto a la planilla del PRI y lograr el cargo de síndico procurador jurídico para el periodo 2024-2027.
Para los tricolores pasaron desapercibidos los nada limpios antecedentes de su nuevo compañero de partido. Y antes acérrimo y oculto detractor.
Pero su ambición rebasó los límites institucionales al involucrarse en el complot del pasado 13 de mayo en Tulancingo, donde un rijoso atacó e insultó cobardemente —llamándolas «terroristas»— a altas funcionarias como la magistrada Rebeca Aladro y la fiscal Lorena Cano García. Un atentado gestado desde el cabildo de ese muncipio, donde el propio Escudero, como operador jurídico, solicitó la cobertura mediática para pavimentar la agresión y consumar su alianza con los detractores de la gobernabilidad.
Sin embargo, al agotarse su capital político en el tricolor y ver que los vientos cambiaban, Escudero García montó un sainete a principios de 2026 para romper con el PRI y autonombrarse “independiente”.
Pero en este tema, poco le duró el barniz colocado en su camaleónica piel, pues su supuesta independencia quedó hecha trizas con su integración al llamado “Pacto de la Joya” y su subordinación operativa al clan de los Soto, intentando asfixiar la gobernabilidad local, torpedear obras en ejidos como Jaltepec y chantajear con la estabilidad regional.
A pesar de su bajo perfil, este tipo de personajes tienen una pequeña gran debilidad, pues en su ambición por trascender suelen cometer errores, como el haberse metido a operar con las tribus más disímbolas, tejiendo cabildeos con el Partido del Trabajo (PT), arrastrándose ante los intereses del Grupo Universidad, sumando al desdibugado exsenador Navor Rojas —aquel que terminó quemado tras presumir favores oficiales que el propio mandatario estatal le desmintió—, y abrazando las siglas del Verde de la mano de Cuauhtémoc Ochoa para apuntalar sus proyectos.
Aunque en este escenario de acumulados oportunismos, el reciente revés jurídico asestado por un Tribunal Colegiado a Gerardo Sosa Castelán, jefe político del Grupo Universidad, negándole en definitiva un amparo para evitar adelante con el juicio en su contra, podrá alterar los planes de los complotistas del Pacto de La Joya, sobre todo en el oscuro acuerdo con el PT, del que su hermano Damián es cabeza en el Estado.
Pero retornando al ámbito de la política de Tulancingo, el colmo de su cinismo ocurrió cuando él mismo subió a sus redes la prueba gráfica de su complicidad con los “dinamiteros” locales, haciendo trizas su “independencia” política. Sonriente apreció dando el Grito en Jaltepec flanqueado por la parentela de los Soto, sus aliados neomorenistas.
Bajo una óptica estrictamente analítica, no resulta descabellado plantear una hipótesis mayor sobre su presencia en el tablero estatal. Un operador con semejante escuela en el CEN del PAN y en las cloacas digitales del morenovallismo no se mueve por ocurrencia ni se limita a coordinar presiones vecinales en un rincón municipal.
La pregunta obligada es si Pedro Orlando Escudero no se ha convertido en el arquitecto oculto de las campañas negras que ya se preparan en contra de Morena en el Estado con la mano negra oculta de verde ecologistas, panistas, priístas y hasta petistas.
Hay que analizar con tiento, el hilo conductor de la presión digital y el desgaste sistemático que opera, no solo en Tulancingo, sino en todo Hidalgo de cara a los próximos procesos electorales. Su perfil encaja a la perfección con el de un operador de cañerías, al servicio de grupos políticos que pretenden dinamitar la estabilidad y el desarrollo del Estado.
Por eso, los ingenuos que todavía anden por ahí fantaseando con colarlo o sumarlo a las filas guindas pueden irse ahorrando las ilusiones.
Ante semejante prontuario de falsedades profesionales, traiciones cupulares y especialización en el lodo político, el dirigente estatal de Morena en Hidalgo, debe pensarlo dos veces, o más, para dirigirle el saludo. Y ni de chiste, creerle a los Soto en que pueden ser una tercera vía para Tulancingo.
Pedro Orlando Escudero García, no solo se le ha pasado más de una década inventando títulos universitarios y saboteando campañas de adversarios. Los documentos en nuestro poder, deben encender las alertas de que no se trata de un pez menor, sino de un tiburón que se quiere hacer pasar como robalito para engañar a los morenistas que, echados en la hamaca, no investigan con tiento a sus nuevos presuntos “aliados”.
Hasta aquí dejamos la puntual referencia para la clase política de Tulancingo y de toda la entidad. Que conste…






