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* Jonnathan Pérez Ledezma, responsable de vigilar el manejo de los recursos públicos en el organismo electoral, presentó su dimisión al Congreso del Estado, por “la cerrazón que en todo momento ha prevalecido en este hacia mi función como servidor público”. El tema es sumamente grave pues indica una presunta falta de probidad y transparencia al interior del TEEH, a la hora de rendir cuentas; los diputados locales deben abrir una investigación al respecto para deslindar responsabilidades
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
La renuncia del titular del Órgano Interno de Control del Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo (TEEH), Jonnathan Pérez Ledezma, presentada al Congreso del Estado, por “la cerrazón que en todo momento ha prevalecido en este hacia mi función como servidor público”, es de la mayor gravedad pues indica que en los miembros del órgano electoral que debe vigilar los procesos democráticos de la sociedad hidalguense, hay una presunta falta de probidad y transparencia a la hora de demostrar el correcto manejo de los recursos públicos.
En su carta a los diputados locales, Pérez Ledezma ahondó en los motivos de su dimisión: “La tarea constitucional que me fue conferida, radica en propiciar la transparencia y la rendición de cuentas en el Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo, asignatura que desde que llegue al cargo y hasta el momento jamás se me ha permitido”.
Y para poner en el ojo de la opinión pública la opacidad en el TEEH, el ex funcionario agregó en su escrito a la LXVI Legislatura: “Le negativa a entregar la información al Órgano Interno de Control, por parte de la Dirección General de Administración, que depende de la Presidencia del Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo, ha sido una constante”.
Por ley y al recibir recursos públicos estatales, el TEEH no puede ser un ente que pueda operar de manera autónoma en manejo de los fondos que le asigna y autoriza el Congreso del Estado; de hecho, es facultad de la legislatura nombrar al titular del Órgano de Control Interno, por lo que la discrecionalidad en la forma en que se está empleando el dinero que pagan con sus impuestos todos los hidalguenses, representa además una falta de respeto no solo a las normas jurídicas, sino al propio Poder Legislativo.
Pero sin duda, lo más preocupante de esta falta de presunta probidad es que no puede admitirse bajo ninguna circunstancia que los encargados de vigilar la democracia de miles de ciudadanos en el Estado, sean ajenos a la transparencia en el manejo de recursos, pues tal negativa a ser auditados, hablan de una ausencia total de ética moral y profesional para ejercer un cargo de tal naturaleza.
Los mismos magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en su Órgano Interno de Control –que es autónomo en su función–, pueden ser objeto de observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación, al recibir recursos federales.
¿De qué privilegio creen gozar los directivos y altos funcionarios del TEEH, para negarse a enterar al Congreso sobre la forma en que se gastan el dinero público que año con año reciben?
Son muchas las preguntas que deberán responderse al pueblo de Hidalgo, a los diputados y a los propios medios, quienes se encuentran insertos en la responsabilidad del manejo de los recursos al interior del TEEH.
La opacidad, por sí misma, es un acto deleznable que no puede consentirse y menos solaparse en ninguna entidad u órgano que reciba recursos cuyo origen sean los impuestos que paga la ciudadanía.
¿Por qué la negativa a colaborar con la rendición de cuentas en el TEEH?
La renuncia de Jonnathan Pérez, es un acto de congruencia que debe aplaudirse pero, sobre todo, investigarse por la Contraloría del Congreso y del propio Estado. La gravedad del caso así lo amerita.






