Inicio Columnas ¿QUÉ SIGUE MARCANDO LA DIFERENCIA ENTRE BENJAMÍN RICO Y LIDIA GARCÍA?

¿QUÉ SIGUE MARCANDO LA DIFERENCIA ENTRE BENJAMÍN RICO Y LIDIA GARCÍA?

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*  A unos meses de las elecciones de julio pasado, los candidatos a la diputación federal del séptimo distrito de Pachuca, muestras en sus redes sociales dos ángulos totalmente distintos; mientras la ganadora se la pasa subiendo fotos de su aparente labor legislativa, olvidándose otra vez de sus electores, el ex candidato del PRI sigue recorriendo colonias y acudiendo en el auxilio de la gente, aunque no sean tiempos electorales ni su labor se difunda en los medios

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Las redes sociales se han convertido en la radiografía exacta del “quién es quién” en la política. Si usted se toma la molestia, por ejemplo, de hacer un comparativo sobre qué ha sido de los dos principales candidatos a la diputación federal de Pachuca por el VII Distrito; es decir, la morenista Lidia García Anaya y el priísta Benjamín Rico Moreno, podrá darse cuenta que la primera es una política de tiempos electorales pero no comprometida de tiempo completo con la sociedad, mientras que el segundo, a pesar de no haber obtenido el triunfo, sigue presente en colonias, fraccionamientos y comunidades apoyando a la gente.

Sucede que la subalterna del Grupo Universidad y de su capo “hospedado” en el penal del Altiplano, Gerardo Sosa Castelán, justifica el ausentarse de sus electores porque supuestamente cumple con sus funciones legislativas en San Lázaro –pues no debe olvidarse que se reeligió en el cargo–, pero si usted echa un vistazo a su Facebook, se dará cuenta que la ex dirigente sindical es de esos diputados que se acomodan en su curul para ver pasar las tareas legislativas de manera contemplativa y sin pena ni gloria.

Eso sí, gusta de mostrarse en reuniones de mujeres y asistir a eventos como el Primer Informe de la alcaldesa de Tepeapulco, Marisol Ortega, su correligionaria de partido y de grupo político y hasta darse gusto publicando la ubicación de centros de acopio habilitados tras las trágicas inundaciones, pero no apoyándolos de manera directa. Si acaso tomarse la foto, cual mosca en el arado, con las toneladas de víveres que donó –ojo—la Cámara de Diputados a los estados de Veracruz, Hidalgo y Puebla.

La legisladora no publica en sus redes foto alguna donde se le vea auxiliando de manera directa a las familias damnificadas ni apoyando a brazo partido a las comunidades y colonias que requieren obras. Que va. Lo suyo es lucirse donando un modesto proyector y cortando el listón del monumento al minero.

Y preguntamos: ¿Eso es realmente el compromiso a sus electores de un representante popular?

Lo dudamos.

Por eso, llama poderosamente la atención que en el reverso de la moneda, Benjamín Rico Moreno, ex candidato, siga visitando a la gente y apoyándola como si estuviera en campaña. Él sí puede jactarse de haber promovido centros de acopio para ayudar a los damnificados, y proseguir en sus apoyos a las comunidades, recuperando áreas verdes al lado de los vecinos o pintando señalizaciones en fraccionamientos como Lomas de Vista Hermosa.

Además, el ex candidato alienta cursos de capacitación a mujeres para que puedan salir adelante. Y se preguntará usted, como un servidor, para qué gastarse la suela de los zapatos y destinar buena parte de su tiempo que bien podría emplear para descansar o estar al lado de su familia, en ayudar a la gente.

Creemos firmemente que a eso se le llama vocación de servicio y la ejercen aquellas personas que buscan hacer de la política no un medio para obtener poder, sino una forma de vida.

Ojalá que hubiera muchos políticos de tiempo completo como Rico Moreno que sin necesidad de estar en campaña ni buscar los reflectores en los medios, están presentes donde la gente más lo necesita.

Las dos caras de una, en apariencia, misma moneda.

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