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LA FARSA DE JALTEPEC; EL DÍA QUE LOS SOTO CAMBIARON OBRA PÚBLICA POR CHANTAJE

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*  El Ayuntamiento de Tulancingo les puso sobre la mesa un presupuesto histórico en concreto hidráulico y banquetas, pero los operadores del Ejido prefirieron el portazo técnico antes que transparentar la opacidad de sus pozos particulares. Detrás del berrinche social asoma el «Pacto de la Joya”, una burda maniobra inmobiliaria y familiar para rentar siglas partidistas rumbo al 2027, pretendiendo financiar ambiciones privadas con el dinero del pueblo mediante la complicidad de enlaces vecinales que traicionaron la confianza de la alcaldesa Lorena García para operar como brazos ejecutores de un burdo chantaje

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial de Expediente Ultra

El pasado primero de julio el segundo piso del Ayuntamiento de Tulancingo atestiguó una farsa absoluta. La prensa de molde y los coristas del desastre corrieron prestos a cacarear una supuesta “toma violenta” de la sede municipal por parte de los habitantes de Jaltepec, comprando completito el libreto de la ingobernabilidad.

Pero la realidad tangible, esa que se firma con sellos oficiales y se constata en las actas de catastro, desnudó una verdad quirúrgica, pues no se trató de una revuelta ciudadana, sino un burdo intento de extorsión corporativa operado por la dinastía que se niega rotundamente a vivir fuera del presupuesto.

La administración de la alcaldesa Lorena García Cázares les desmontó el tinglado en su propia cara. Frente al pliego petitorio de pavimentación de la calle Cuauhtémoc en la colonia Emiliano Zapata, el Ayuntamiento arrastró el lápiz técnico y les puso sobre la mesa una propuesta inobjetable: la asignación inmediata de 2 millones 500 mil pesos para el ejercicio de este 2026 y el compromiso etiquetado de otros 3 millones 700 mil pesos para el 2027. Dinero real, concreto hidráulico de 15 centímetros de espesor y banquetas planificadas. ¿Y qué hizo el comité ejidal de Jaltepec? Lo rechazaron. Sí, leyó usted bien, rechazaron que les pavimentaran la calle principal de la comunidad.

Para quien no conozca el ADN de la corporación que operó la asonada, el rechazo parecerá un desplante de locura, pero para quienes conocemos al dedillo las tropelías de los hermanos Soto Márquez la jugada es nítida, no iban por la obra pública, iban directamente por el chantaje político. Al clan no le interesa el beneficio de Jaltepec; le interesa mantener el conflicto vivo para alimentar el «Pacto de la Joya», ese engendro cupular donde el exalcalde Julio Soto Márquez pretende rentar las siglas del Partido Verde de la mano del senador Cuauhtémoc Ochoa rumbo al 2027.

El comunicado oficial del municipio y el oficio firmado este 3 de julio por el secretario general, Luis Edmundo Aguilar Aranda, le pusieron nombre y apellido a la mano negra que azuzaba a los manifestantes… el profesor Pedro Soto Ortega.

El árbol genealógico de la simulación opera en un circo de tres pistas, con un cinismo descarado, pue el padre, Pedro Soto Ortega, agita el Ejido por fuera; el hijo, Pedro Hiram Soto —a quien aquí bautizamos como el “Robin Hood de chisguete”—, sabotea a Morena desde adentro cobrando como Síndico en el Cabildo; y el hermano mayor, Julio Soto, espera agazapado en los privados de hotel La Joya para consumar la traición guinda aliándose con el PT controlado por la mafia de los Sosa Castelán.

Qué pronto se les olvidó el pasado y qué necesario es refrescarle la memoria a Tulancingo para entender la escala de este descaro, pues el profesor Pedro Soto Ortega, hoy autonombrado paladín de la colonia Emiliano Zapata, es el mismo personaje que en julio de 2021 fue denunciado penalmente por los propios habitantes de Pantaleo por meter maquinaria pesada para despojar a los niños de su cancha de fútbol comunitaria con el fin de “lotificarla” y así venderla, arrastrando además el negro antecedente de haberse apropiado de la parcela escolar de una primaria. Hoy, el señor que «defiende» a Jaltepec es el mismo que se ha querido adueñar del ejido metro por metro.

Y la escuela de la prepotencia viene de origen; ahí está, a todas luces, el registro de un video para la posteridad, donde se ve a un Julio Soto Márquez, en su época de alcalde (2012-2016), encarando a ciudadanos indefensos en plena vía pública. Sus palabras textuales, grabadas en piedra, son la confesión de un extorsionador con fuero y con aires de perdonavidas que entonces les lanzó su amenaza: “Aquellos ciudadanos que sigan denostando a la administración… no van a tener sus escrituras… Falta mi firma, y va a ser la firma para aquellos que no hayan hecho actos en contra de la administración”. Al habitante que le reclamaba con justa razón que sus escrituras ya estaban pagadas, el entonces panista le daba la espalda y huía al grito de «nos vemos el lunes».

El mismo Julio Soto que hoy se pasea con el traje de la pureza de izquierda –chapulinesco panista tránsfuga–, debemos recordarle que dejó un quebranto histórico en las finanzas del municipio, pues desapareció 25 millones de pesos destinados al proyecto de la Planta Tratadora de Agua de San Nicolás Cebolletas —cuyo expediente sigue abierto— y les robó 16 millones de pesos a 40 mil usuarios de la CAAMT al pasarse por el arco del triunfo una sanción de PROFECO que lo obligaba a devolver las cuotas abusivas de hasta 8 mil pesos que les imponía a colonias que ni siquiera tenían drenaje.

El entonces panista no solo robó y traicionó al pueblo, sino que mandó a la policía municipal a garrotear, golpear y encarcelar a los quejosos y ciudadanos que legítimamente salieron a protestar por la falta de agua.

Y ha quedado claro que detrás del falso argumento social de Jaltepec asoma un negocio estrictamente monetario, pues basta revisar las actualizaciones de los planos catastrales al 2 de julio de 2026 para toparse con que los tres pozos que surten a la población están metidos de forma mañosa en predios particulares dentro del Rancho San Andrés. Toda esa infraestructura hídrica la maneja en la sombra Sergio Flores Morales, el presidente del Comité de Agua y aliado de Pedro Soto en las protestas, quien opera una aduana secreta cobrándole los servicios de agua y alcantarillado en efectivo a los vecinos para administrar esa jugosa caja chica sin rendirle cuentas a nadie, moviéndose por completo al margen de las autoridades de la CAAMT. El huachicol del agua, un delito más de esta pandilla.

Por eso dolió la respuesta del Ayuntamiento, pues el secretario general Municipal les clavó dos estocadas legales en el oficio del pasado viernes; primero, les aclaró en el punto quinto que el trazo de cualquier red de drenaje sanitario jamás se ejecutará sobre propiedades privadas ni parcelas de régimen ejidal; y segundo, en el punto sexto, les advirtió que el uso del equipo hidroneumático Vactor se les cobrará a la tarifa vigente de 950.23 pesos por servicio.

La fiesta del efectivo se les terminó de golpe. Querían que el erario público municipal les metiera millones de pesos en infraestructura para revalorizar los terrenos particulares que ellos controlan y que les limpiara gratis la red de la cual Sergio Flores cobra las cuotas en efectivo. O sea, ganancias privadas con gasto público.

La comedia cerró con Esperanza Ángela Juárez, Enlace Vecinal de Jaltepec. El reglamento municipal es tajante, su figura es honorífica, no es servidora pública, no es autoridad y su obligación primordial es mantener la tranquilidad social y prevenir conflictos. Esperanza Ángela prefirió tirar el reglamento a la basura, traicionar la confianza de la alcaldesa y prestar el sello oficial de la Delegación Municipal para validar el chantaje inmobiliario de los Soto.

Otras de las armas de su chantaje es la amenaza a obstaculizar la celebración de la Expo Feria Internacional Ganadera Tulancingo 2026, a celebrarse en agosto próximo, ya que el recinto ferial se ubica en el Ejido controlado por los Soto. El asunto es que las autoridades no cedieron a tal pretensión, pues los gangsters políticos olvidan que no está dentro de las facultades ejidales el manejo del evento, lo que los colocaría fuera del marco de la ley.

Y la pregunta es: ¿Qué opinan de esta amenaza los cientos de pequeños y medianos empresarios y comerciantes que se verían afectados por la disparatada intención de los Soto?

El entramado para retornar al poder para seguirse enriqueciendo a costillas del pueblo, va tomando forma. La ciudadanía de Tulancingo ahora podrá entender con mayor precisión que hay detrás de la supuesta inconformidad social que no es más que la comedia de unos cuantos por seguir pegados de la ubre oficial. La pandilla de los Soto, padre e hijos junto con sus aliados, son un cáncer político y social que debe ser extirpado de una vez por todas del segundo municipio más importante del Estado. Al menos en Morena ya no tendrán cabida y por eso busca cobijo en el nada presentable Partido Verde. Al pan, pan; al vino, vino y a los corruptos por su apellido: Soto

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