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¡DESESPERADO!

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Por Rodolfo Sosa Cordero

Rodolfo Sosa Cordero

Es para mí muy claro, no sé si para ustedes también que López está actuando muy alocadamente, como adolescente que aún no desarrollo su lóbulo frontal (quizá López tampoco), su comportamiento es infantil, errático, absurdo como nunca antes.

Lo primero es que de pronto, se le aparece un «enemigo», que no es humano, es un virus, él está acostumbrado cuando tiene problemas a denostar a su enemigo, «conservadores», «neoliberales» «fifis», ahora eso se le cae, ni modo que un virus sea conservador y esté explícitamente para joderlo. Entonces se enfrenta a algo que no entiende, bueno, pocas veces entienden nada.

A este enemigo desconocido lo ataca con amuletos y «detentes», a ese enemigo que no puede culpar lo ataca como sus escasísimos recursos mentales le indican, haciendo «osos» como coloquialmente decimos, payasadas siempre se ha creído muy chistoso, exhibiendo su enanismo mental, abrazando y besando como mostrando que él es inmune, argumentando idioteces como que a la raza de bronce el virus le hará los mandados, por eso, por su genética, es también racista, tiene complejo de inferioridad de indio.

Como escribí ayer, este hombre es incapaz de sentarse en su escritorio a reflexionar, a pensar, a razonar qué hacer ante la contingencia, no puede, en su lugar adquiere una actitud de NEGACIÓN. «Aquí no pasa nada», y se va corriendo a hacer lo que le gusta hacer, a la plaza pública, al templete, a arengar con las mismas idioteces de siempre su mismo discurso que ha repetido por 18 años, «la corrupción», «yo soy honesto”, “los conservadores», y busca chivos expiatorios, que desgraciadamente ha encontrado en los empresarios «que son peor que un virus», se radicaliza a la izquierda, al lado comunista de Morena, en éstos tiempos difíciles le da por hacer una consulta ilegal y cancelarle los permisos de agua a una empresa norteamericana sin siquiera pararse a pensar, no puede, actúa como he dicho por impulsos como alguien que no tiene el lóbulo frontal desarrollado, no piensa en las consecuencias, no investiga si eso viola el TLCAN, y se va a encontrar con una demanda internacional que no nos va a costar menos de $ 3,000 millones de USD cómo si no necesitáramos ese dinero para fortalecer el sistema de salud. Por ejemplo.

Él sabe qué «presidente que devalúa, se devalúa», como estableció el otro López, el «perro», el Portillo, que acabó devaluando más del 200% y que la causa, fue exactamente la misma que la que hoy va en curso, el maldito petróleo. Y esa empresa podrida que es Pemex. Que se ha empeñado en resucitar, siendo que es un zombie.

Él sabe que entre el virus, que virtualmente parará en seco la actividad económica, y que no sería nada extraño una caída en el PIB de 15 % en el trimestre, y de 7 a 8 % en el año, más la caída de los precios del petróleo que harán que Pemex tenga pérdidas enormes, sigue obcecado con lo mismo, con su refinería que es la más grande estupidez, que para este año se le asignan $2,500 millones de USD, que bien podrían utilizarse para auxiliar a la PYMES, de las que dependen más del 90% de los empleos en México, el desempleo que se va a dejar venir será enorme, más de millón y medio de mexicanos perderán sus empleos, muchas PYMES, quebrarán, pero él es incapaz de sentarse a reflexionar en qué hacer para evitar esto y sigue con su misma necedad.

López y su séquito de incondicionales se comportan como una tripulación de marineros ebrios dedicados a la juerga y que el capitán sin ningún conocimiento de navegación ha soltado el timó y se dedica a tocar el violín en cubierta.

El barco, que cruza por una tormenta, encallará y se hundirá.

Lo hecho por López nos llevará muchos años recomponerlo, su «Transformación», será «Destrucción».

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