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DETENIDA Y ACUSADA DE HOMICIDIO, DIANA BAYARDO SE DICE “PRESA POLÍTICA»

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*  Se le responsabiliza por la muerte de su consanguíneo, José Francisco Marroquín Sosa; también se detuvo a su hermana, Claudia Marlene; tras subir a las redes un post donde se dice “presa política”, la dirigente Trans de Hidalgo, recibió el apoyo del PT, su partido

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Diana Laura Marroquín Bayardo, lideresa trans en Hidalgo del Partido del Trabajo (PT), fue detenida por agentes ministeriales en la Ciudad de México por «homicidio doloso calificado» de su consanguíneo (hermano de su padre) José Francisco Marroquín Sosa. La inculpada se quejó en redes sociales de abuso policíaco y se declaró «presa política». Claudia Marlene, su hermana, también fue apresada, y su pecado, se comenta, es mayor.

Sin embargo, los agentes mostraron la acusación formulada en la causa penal 183/2020, por homicidio doloso calificado, «con hipótesis de premeditación, ventaja y retribución dada» en perjuicio de Marroquín Sosa, su pariente cercano.

De inmediato, Marroquín Bayardo envió desde su Facebook—algo increíble, que ya detenida y presa usara su celular– un farragoso mensaje en su defensa, donde utiliza los trillados lugares comunes de victimizarse desde los partidos que, como el PT, se adjudican la «representación de la izquierda». A las pocas horas de haberlo “posteado”, elimino su mensaje.

En las partes sustanciales de su mamotreto, dice: «Yo, Diana Laura Marroquín Bayardo, en virtud (¿?) de una detención ilegal y abuso de autoridad, como se observa en los videos que señalan el lugar de los hechos donde fue excesivo el uso de la fuerza de un grupo de seres corruptos (sic) y con línea de detenerme como se observa en el video…»

En otra parte, dice: «Acuso al Procurador Raúl Arrolló (sic) González” y al Subprocurador Víctor Ariel Benítez… de falsas acusaciones con tal de impedirme participar en la próxima contienda electoral a la diputación» y expresa tajante: «Me declaro presa política».

Remata su queja con las usuales proclamas: «Basta de la justicia por consigna y encomienda, dejo en claro que fui totalmente intimidada y dañada en mi fama pública».

En esos precisos momentos, se manejó en Internet un comunicado del PT Hidalgo, firmado por Javier Vázquez Calixto, comisionado del comité nacional partidista, donde dice:

«Se exige (sic) la libertad inmediata de las compañeras Claudia Marlene Marroquín Bayardo y Diana Laura Marroquín Bayardo, activista, luchadora social y líder regional en el municipio de Tulancingo».

Exige así mismo el comisionado:  «que en todo momento se salvaguarde la integridad física, psicológica, sexual, así como sus derechos humanos, que se garantice el principio de presunción de inocencia, principio de legalidad y máxima publicidad y transparencia y difusión conforme a derecho».

A toda la retahíla anterior, Vázquez Calixto agrega «se exige su libertad conforme al proceso en los tribunales establecido en la Constitución, el Código de Procedimientos Penales, los tratados internacionales y se exige que se lleve el procedimiento libre de vicios políticos, imparcial e ilegal».

Toda esa gritería por una dirigente acusada de mandar asesinar a un pariente, y que de momento comienza el proceso.

Eso, en lugar de reflexionar en profundidad acerca de cómo ha sido que al PT se han colado personajes de esa catadura.

Aunque en realidad, el PT es un partido originalmente fundado por maoístas surgidos de la Escuela de Economía de la UNAM, que gozaron de privilegios e impunidades con la protección de Carlos y Raúl Salinas de Gortari y desde siempre presidido por Alberto Anaya, compadre «de grado” del ex presidente de la República, convertido ahora en la «bestia negra» de la  4T.

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