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DOCTOR GATELL, HABLE CON MUERTOS

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«El fracaso es también una forma de muerte«

Graham Greene

Por Samuel Cantón Zetina/@SamuelCanton

Es tarde ya.

¿Qué puede traer?

Lo que sea que cargue en el portafolio, no revivirá a los (hasta ayer) 1739 muertos, entre ellos a los que no tuvieron por qué haber fallecido.

Tabasco avanza veloz hacia el cumplimiento del último pronóstico de decesos de la secretaria Silvia Roldán: 2,200 en agosto.

Es cierto que no se le puede responsabilizar de la masacre en el Edén, pero tampoco hay algo qué agradecerle.

Hugo López Gatell fracasó como la gran mayoría de los epidemiólogos en jefe de las campañas de los países contra el COVID-19, y ahí no hay para donde hacerse.

Arrastró a gran parte de la República, incluyendo Tabasco, por qué a él confió el presidente el mando de la lucha contra la pandemia.

Y no es consuelo que algunas potencias: EEUU, Brasil, Reino Unido, España e Italia- registren más muertos que nuestro país en proporción a número de habitantes.

Ni ayuda el reparto de culpas, a los estados por ejemplo, de las “inconsistencias técnicas” que obligó a detener el semáforo epidemiológico (hoy continúa), o al régimen anterior que “dejó por los suelos” a los sistemas de salud.

O a la obesidad -lideran México y EEUU-, y a los padecimientos crónicos, que dificulta la atención a los infectados.

Bajo el liderazgo de Gatell, el jueves hubo récords aquí y en México (país) de muertos y contagios.   

El subsecretario puede decir lo que quiera -tiene derecho-, pero los datos duros muestran que tampoco pudo, que no supo leer lo que sucedía en Asia y Europa, y que lleva meses adivinando y equivocándose.

México no fue el milagro guadalupano que todos esperábamos, ni Gatell el sorprendente mago que nos vendió la 4T.

Casi 42 mil muertos y 371 mil contagiados no son una proeza.

Así lo retrata la OPS con su demoledor diagnóstico: “Extremadamente compleja situación por coronavirus en México”.  

¿A qué viene entonces?

¿A limar asperezas? ¿A derramar pretextos? ¿A repartir culpas? ¿A regañarnos? ¿A adular al gobierno? ¿A repetir que somos el estado con más camas con ventilador ocupadas?

Si es para aclarar con Adán la diferencia en disponibilidad de camas, pudo ser en privado.

Si es para inundarnos de excusas, mejor que se reúna con las familias de los fallecidos, y las de los que batallan en hospitales por sus vidas, y les explique por qué se fue gente que no debió morir y cuántos más perecerán sin justificación.

Si es para señalar culpables, están a la vista, y él no se salva.

¿No debió haber convencido a AMLO para que desde siempre usara cubrebocas?

No tuvo el valor, pero más que por ausencia de agallas, fue porque él mismo tampoco estuvo seguro de su utilidad.

De allí sus propios titubeos con la mascarilla.

¿Qué trae a la tierra y agua de Andrés Manuel, donde el jueves cada 30 minutos murió un infectado?

Gatell decepcionó y cansó con sus anuncios de cada semana de que México aplanó la curva; con su falso pregón de que “lo peor” ya pasó (meses después, aquí estamos), y con su presunción de que la velocidad de contagio desciende “día con día”.

No le ha atinado a una sola proyección.

Avalará -es previsible- lo que Tabasco hizo en materia de reconversión hospitalaria para COVID-19.

Y nos va a decir, o lo va a dejar entrever, que no entendemos cómo funciona el mecanismo epidemiológico.

Fuera de todo eso, y por educación, ¡bienvenido, doctor!

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