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EL MITO DE QUE EL GASTO PÚBLICO BENEFICIA A LA ECONOMÍA

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*  El problema del gasto gubernamental es que siempre se desboca y las obras públicas y el gasto corriente son mayores a los ingresos fiscales y para cubrir el boquete del déficit fiscal, se recurre al endeudamiento

Por Rodolfo Sosa Cordero

Rodolfo Sosa Cordero

Especial para Expediente Ultra

Es para mí sorprendente como ha permeado hasta la médula de la sociedad, o mejor dicho de las sociedades, la mexicana es tan sólo uno de ellas, la enorme mentira, la patraña de que el gasto público es benéfico para la economía.

Argumentaba el jurista Oliver Wendell Holmes: «A mí me gusta pagar impuestos. Con ellos compro civilización».

La periodista Denise Dresser en un artículo (hace ya tiempo) escribía: “Los impuestos financian la modernidad, y por ello México no logra alcanzarla”…

Estas ideas están totalmente generalizadas una gran cantidad de personas creé que sí, que los impuestos financian la modernidad y si esta es la premisa, la conclusión es que la baja recaudación, nos aleja de ella. Hemos sido aleccionados, o mejor dicho adoctrinados que el gasto público es lo que se requiere para salir de la pobreza, para ser modernos, para crecer económicamente, para tener mejoras materiales en todos y cada uno de los individuos que formamos este colectivo nacional.

A la Sra. Dresser,  al jurista Wendell Holmes y a todos los que piensan que el gasto público es benéfico para la economía, les voy a demostrar aquí, que lejos de que compre modernidad o civilización lo que el gasto público compra es estancamiento, pobreza,  atraso, y degrada el nivel de vida de toda la sociedad.

Por supuesto, este sentir y pensar tienen su origen, por una parte en el sistema democrático, el “negocio” de los políticos es el poder, y al poder se accede con votos, por consiguiente, el político desea hacer sentir y creer a la muchedumbre, a las mayorías, a los “demos” que son necesarios, que son imprescindibles, que son los “rectores” de la economía, que ellos mediante sus intervenciones tienen el control, acelerador y freno de la economía, que los caóticos y anárquicos mercados son imperfectos, y que para eso están para perfeccionarlos, también, venden la idea de que son una especie de hadas madrinas, que proporcionan “gratis” una enorme cantidad de “derechos sociales”, derechos que, nos dicen, son derechos humanos: Educación, salud, trabajo, pensiones, hasta el funeral, son derechos a los que todo ser humano tiene por la sola y única razón de existir, o más bien, de poder votar, por aquel político que les proporcione en los hechos acceso más derechos “sociales”, que por supuesto, supuestamente son gratuitos. ¿Gratuitos?

También, en especial en nuestros países latinoamericanos, la lucha contra la pobreza y el hambre, ¿No dice AMLO que Primero los Pobres? Los pobres, son el filón más preciado de los políticos, sin pobres, los políticos estarían perdidos, son lemas de campañas políticas, son tema de programas presupuestales para el filántropo gobierno que acude presto a ayudarlos: Solidaridad, Progresa, Oportunidades, Cruzada contra el Hambre, ahora con AMLO la tarjeta de la 4T, secretarías de Estado, y la pléyade de burócratas que son los encargados de hacer llegar la ayuda a tanto pobre, a tanto necesitado, a tanto hambreado.

Son ellos los receptores de la más injusta y lacerante “desigualdad” y la justificación, por supuesto,  para la “redistribución” de la riqueza, quitarle a los desiguales ricos o quizá no tan ricos, pero mucho mejor que esos pobres que se mueren del hambre. ¡Magnífico argumento! Y más cuando es en los países latinoamericanos en que la gente es muy bondadosa y lo aprueba como algo justo, algo deseable ¿Quién se va a oponer en darle alimento al hambriento?

Dentro de las categorías del gasto gubernamental tenemos el gasto público de “inversión”, aquí el gobierno se convierte en empresario, en el desarrollador de la denominada infraestructura: Carreteras, puentes, obras hidráulicas y sanitarias, trenes, rápidos y no tanto, y hasta “bala”,  puertos y aeropuertos, hospitales, escuelas, en fin.

Todos sabemos lo que es el gasto del gobierno en infraestructura, también, similar a lo que he escrito sobre la pobreza, difícilmente alguien podría oponerse a esa, no gasto, inversión, para que “detone” la actividad económica, nos dicen sus adeptos. Además, se nos dice que el Gasto Público tiene efecto “multiplicador”, y, en consecuencia tiene un mayor y mejor efecto en la economía. Que le pregunten a los Japoneses que en 30 años se la han pasado buscando el “multiplicador” y no lo encuentran y lo que sí encontraron es endeudarse hasta los niveles actuales de 250 por ciento de su PIB. Y nada, siguen en recesión.

El principal problema del gasto gubernamental es que siempre se desboca, y este es un problema global, no es exclusivo de México.  Pronto, sus obras públicas, y también su gasto corriente son mayores a sus ingresos fiscales y, para cubrir el boquete del déficit recurren al endeudamiento.

El Endeudamiento

Con los gobiernos pasa exactamente lo mismo que con cualquier persona irresponsable con sus manejos financieros: Nunca ahorra, vive de crédito, y cada vez toma más crédito, hasta que un día se encuentra que su ingresos ya son una parte muy importante para poder pagar sus intereses, lo que se dice servir sus créditos, pero, no para, su manera de solucionar el problema es  seguir, contratando más tarjetas de crédito para pagar los vencimientos de sus otras tarjetas más hipotecas, más créditos automotrices.

Pero un día, ya no le dan más créditos ni tarjetas y se encuentra con la espantosa realidad de que tiene que pagar todos los créditos que tomó, y que el pago de sólo los intereses es del 80 % de sus ingresos. Pronto, tendrá que vender mucho de lo adquirido, para poder seguir pagando, pronto caerá en el impago, y le caerán los juicios, lo lanzarán de su casa, le quitarán sus automóviles, el tip está en quiebra.

Este cuento, real para algún individuo, es también cierto para las empresas. Por ejemplo, la mexicana Cemex basó su expansión transnacional en base a créditos, sus cálculos, le decían que todo estaba bajo control, todavía al iniciar la crisis de Lehman Brothers, la cementera, compró a crédito a la empresa australiana Rinker por 17,000 millones de USD. Terminó con una relación pasivos a valor de capitalización de 18 veces.

Está técnicamente quebrada, en estos momentos sobrevive por la baja brutal de las tasas de interés, y se ha desinvertido para pagar, pero esto no va a ser por siempre. Historias similares pueden contarse de otras empresas quebradas como GM, Chrysler, USS Steel, y tantas otras, que caen en la trampa de la expansión del crédito, creen que las condiciones de bajos intereses son eternas, y cuando cambia la situación, caen en desgracia.

Y, finalmente, lo mismo es cierto para los gobiernos, que se comportan muchos de ellos, la mayoría, con absoluta irresponsabilidad.

El gasto público del que hemos venido hablando, se financia de tres formas: Con los impuestos, con la emisión de deuda, y, con la más nociva de todas, con la inflación, que como veremos es consecuencia de la segunda.

La deuda gubernamental existe por qué los gobiernos no tienen paro, no tienen límite, son como el individuo con el que empecé este post. Quiere quedar bien con los “demos”, con la gente, quieren llenarlos de regalos, quieren hacer mucha obra pública, eso “viste” mucho al político, por eso AMLO, por ejemplo se arrancó con sus segundos pisos, son como modernas pirámides, enormes, visibles.

En cambio obras como el drenaje profundo, que son necesarias, son postergadas, nadie las ve, la obra pública para que políticamente sea útil tiene que ser visible, y si es lo más cercano a una pirámide egipcia, mejor. Si no, pregunten a Moreira, el ex de Coahuila, cuál fue su motivación para dejar empinado a su Estado con cuantiosa deuda pública.

Y es que la deuda es para los políticos, tan hermosa, no tienen que subir impuestos, hacen sus cosas y todo parece gratis, realmente gratis. Es como nuestro individuo que firma y firma pagarés de tarjetas de crédito y se hace de todo: Pantallas, iPhones, tablets, viajes por el mundo, hoteles de magnate, cenas en los mejores restaurantes y sólo hay que firmar. Lo mismo con los políticos, sólo hay que contratar más deuda con los bancos, o emitir bonos, como los del Tesoro, los Treasuries, o como aquí en México los Cetes.

Así los políticos, no sólo pueden hacer obras monumentales, también pueden dar seguros de vida a las madres solteras, establecer el seguro universal de salud, seguros de desempleo, ustedes mencionen un deseo, los políticos investidos en hadas madrinas lo concederán con cargo al erario y como sus impuestos no les alcanzan emitirán deuda. Mucha deuda. Así todo lo gratis realmente parece gratis ¡Genial!

El gasto público destruye el capital de los particulares, esto es suficientemente nocivo, pero la deuda, la deuda del gobierno, no sólo destruye, desintegra el capital, lo volatiliza, es como una bomba atómica su poder destructivo, por qué la consecuencia inmediata de la deuda es la inflación.

Pero vayamos por partes…

Mucha gente invierte sus ahorros en deuda gubernamental, ya sean aquí CETES, en EU Bonos del Tesoro, y sus muchas variantes de papeles que genéricamente se les denominan bonos. Más aún, muchos gobiernos invierten en bonos de otros países, siendo paradigmática la inversión en bonos del Tesoro de los EU para invertir en ellos las reservas internacionales. En México, la gente común no invierte directamente en deuda gubernamental, lo hace indirectamente mediante los fondos de inversión que la contienen en su mayor parte, lo mismo que las Afores. En cualquier caso, la gente invierte en bonos del gobierno por que ofrecen la mejor relación entre premio a la inversión con el menor riesgo. Bueno, eso se supone.

Pero un momento, ¿Qué son realmente los bonos del gobierno?¿Quién paga sus intereses? ¿Quién finalmente los redime? Y más importante aún, ¿Qué consecuencias tiene sobre la generalidad de la economía que la deuda del gobierno se expanda?

Para empezar un bono representa un préstamo al sector público, y éste lo utiliza para lo que ya sabemos: Le paga a los políticos, los burócratas, a sus grupos favoritos, la seguridad social, gastos militares, subsidios a todo lo que se le ocurra, infraestructura , su Estado de Bienestar, regalos para todos, etc., etc.

El gobierno se financia con deuda debido a que sus ingresos tributarios, y en el caso de México agregamos los ingresos petroleros no son suficientes para cubrir sus gastos. Pero ¿Por qué se endeuda en lugar de recortar sus gastos, o bien aumentar los impuestos?

A la gente no le gusta pagar impuestos. Y, al mismo tiempo les encanta recibir beneficios financieros del gobierno. A su vez, a los políticos les fascina hacer que la gente sea feliz dándoles dinero directa o indirectamente. Todo lo “gratis” que supuestamente nos dan, más todos los subsidios, eso por una parte, y por la otra mantener a la burocracia feliz con sus “Conquistas laborales”, sus prebendas, sus jubilaciones, y, sobre todo con un salario y empleo seguros aún en tiempos de crisis. De esta manera se aseguran que van a mantener el poder político, van a ganar las elecciones.

Y aquí está el meollo del asunto: Desde el punto de vista electoral la deuda es de lo más atractiva, por eso, Morena y los partiditos de la izquierda se lanzan con spots atacando las alzas de impuestos,  nunca proponen recortar los gastos públicos, ellos lo que quieren es déficit público que significa deuda, ya que no creo que sean capaces de recortar el gasto corriente de la burocracia. Así podremos ver a un político criticando el alza de impuestos, pero por supuesto que no dice como le haría para no incurrir en déficit, aunque en realidad, eso no le importa, para eso están los bonos.

Y es que los bonos, son una maravilla: El gobierno puede financiar todos sus desfalcos y tonterías sin necesidad de incrementar los impuestos. El electorado entonces disfruta de todos los beneficios, de todo los “gratis”, o subsidiado sin tener, en apariencia, que pagar por ello, es decir, lo “gratis” si parece “gratis”.

Los contribuyentes sólo tienen que pagar una mínima porción del dispendio: Los intereses, mientras que la redención de la deuda se le trasfiere a las generaciones futuras.

Además, la gente compra bonos (o fondos) voluntariamente, de tal forma que es fácil emitir nueva deuda y colocarla sin ninguna oposición política. También,  la deuda del gobierno se considera de bajo riesgo, ya que el gobierno tiene el poder, de expropiar  mediante los impuestos la riqueza de los contribuyentes los inversionistas por tanto se siente confiados que recuperarán su inversión más los intereses. Eso…en teoría.

En los países con ideologías estatistas, esto es, casi todos, justifican su endeudamiento típicamente diciendo que el gasto público es un estímulo a la producción y el empleo.  Nos dicen, cínicamente, que los que tuvieron mayores déficits les ha ido menos mal en la crisis global…

Sin embargo, todo esto, contiene varios errores de valoración, de juicio. Para empezar, siendo la más importante, los gobiernos no crean riqueza con su gasto financiado con el crédito. El financiamiento público permite al gobierno incrementar su participación en los recursos escasos, recursos que de otra forma se irían a proyectos de inversión productivos.

Como los beneficios que todos estos proyectos de inversión productivos hubieran dado a la economía, que no se realizaron por que el gobierno tomó lo recursos, no pueden ser apreciados  la gente no puede ni indignarse por qué no puede contrastar con lo que se hubiese realizado con ese dinero que se fue a financiamiento público, es decir al desperdicio. Si el gobierno no emitiera tanta deuda, la banca comercial se vería obligada a cumplir con su negocio que es prestar, y tomar los riesgos. Así que si en un país no hay crédito para actividades productivas en mucho debe dársele las gracias a su principal competidor por esos recursos: El gobierno.

Finalmente, existe un uso todavía más descabellado para el uso de la deuda del gobierno: Financiar el déficit en la cuenta corriente, esto es principalmente cuando la balanza comercial es deficitaria y deben conseguirse divisas para pagar por las importaciones. Esto debido a que las inversiones productivas no son lo suficientemente grandes para proporcionar divisas. Esto, es típico de nuestro país, lo han repetido una y otra vez, atrayendo capitales “de cartera”, que luego se van, y se van en un santiamén y nos dejan hablando solos, esta es la razón principal de lo elevado de la tasa actual de los bonos mexicanos.

Esta fue la responsable de la crisis de 1994. Las autoridades, intervencionistas, como siempre, en lugar de dejar que la escasez de divisas encarezcan el dólar, y por tanto que se limiten de forma automática las importaciones, no, premian la entrada de dinero caliente atraído por las tasas de interés de la deuda del gobierno, entran dólares y sucede exactamente el efecto contrario: El dólar baja de precio, se abarata lo importado, se encarece lo exportado, nos volvemos menos competitivos, pero todo el mundo feliz de comprar importado y, según esto, controlar la inflación, y destruir la planta productiva local a base de importaciones subsidiadas ¡con nuestros impuestos!. ¿Ilógico, no es así? Pues así es, así ha sido por muchísimos años.

Ya he escrito más en detalle sobre este problema, la acumulación de reservas internacionales, en “La Espada de Damocles Sobre La Economía Méxicana” el punto es que se crea deuda para obtener dólares, pero se engolosinan y quieren usarlo para bajar la inflación, ¿Cómo? Bajando la paridad peso dólar, esto es revaluando el peso, pero al hacerlo convierten la deuda interna en externa, ya que un bono en manos de extranjeros, es deuda externa, los acontecimientos de 1994 así lo confirman. Y, no entendemos.

Entonces se crea deuda, para atraer capitales de “cartera”, para complementar nuestras necesidades de divisas, se nos pasa la mano, al grado que más de $ 1010,000 millones de dólares en Cetes, bonos M, y otros papeles, están en manos de extranjeros, que un día, como pasó en 1994, pueden decidir salir, y ponernos en una situación de crisis.

También la deuda ha colaborado, en mucho, con la gestación de la crisis, me refiero al mecanismo perverso usado por China para anclar al Yuan con un valor muy competitivo (por cierto al contrario que aquí), y utilizar los dólares que entran por sus exportaciones para comprar deuda del gobierno de los Estados Unidos, así los estadounidenses pueden financiar su enorme déficit, sus guerritas, sus enorme aparato estatal, y ahora sus planes médicos a costa de destruir su planta industrial al  transferirla a China. Desde el punto de vista de déficit y tamaño total de la deuda respecto a su PIB EU está peor que Grecia, y, sin embargo, nadie cuestiona, hasta ahora, su calidad crediticia.

Los Incentivos Para Servir la Deuda del Gobierno

Hay otra pregunta importante que debe responderse: ¿Por qué los contribuyentes actuales deben de pagar por toda la deuda del gobierno que acumuló en el pasado, deuda de la que no son responsables, y peor aún, deuda de la que actualmente no tienen ningún beneficio?

La respuesta es el prestigio en la calidad del crédito del gobierno. Si su calidad es alta para los inversionistas, gobernantes pueden seguir tomando recursos de sus gobernados (o extranjeros deseosos de buenos premios) para financiar la deuda.

Pero al igual que sucede con el individuo botarete que tiene sus tarjetas de crédito hasta el tope, y un día, le niegan ampliarle el crédito, lo mismo sucede cuando un día, como le pasó a Argentina, o a Grecia, un día el financiamiento de la deuda se torna imposible. Como por ejemplo cuando la deuda se vuelve muy costosa, o podría ponerse muy costosa si le siguen, es decir cuando las tasas de interés llegan a un cierto umbral, o bien cuando el total de la deuda acumula llega un cierto nivel en que el incentivo para servicio de la deuda pública decae rápidamente, y ya nadie quiere invertir en ese determinado país. Por esto, las calificadoras de riesgo soberano ya le pusieron un hasta aquí a México que tiene su deuda en poco más del 50 por ciento del PIB.

Esta es la principal razón por la que, por ejemplo, el Banco Central Europeo compra bonos de países con altos problemas de pago del servicio de su deuda para que puedan seguir pagando y no caigan en impagos. Como sucedería con Grecia, Italia, España, y Portugal (que se les conoce como el grupo de los PIGS).

Los contribuyentes se empiezan a preguntar: ¿Por qué el servicio de la deuda es tan elevado? ¿Por qué todos los impuestos se van sólo a pagar deuda? ¿Por qué tengo que pagar por algo de lo que no me benefició?

Y los gobernantes, que fueron los autores del problema se preguntan ¿Por qué meternos en lo políticamente áspero de reducir el gasto público y/o subir los impuestos? ¿Por qué mejor no emitir más deuda?

Por supuesto la deuda del gobierno es mantenida en gran parte por el propio electorado, gobernantes y gobernados tienen fuertes incentivos para mantener el servicio de la deuda emitida, al menos al principio.

Pero, lo mismo que sucede con las personas irresponsables que se endeudan a más no poder, que tienen sus tarjetas de crédito al tope, más créditos hipotecarios y automotrices, y un día llegan al límite y ya los bancos no se los quieren ampliar y viene la “resaca” del endeudamiento, así los países llegan a un nivel de endeudamiento tal que los efectos empiezan a notarse: El crecimiento económico empieza a deteriorarse y los impuestos se van a servir el pago de la deuda, los recortes presupuestales les dan miedo a los políticos por los desórdenes que generan, manifestaciones de despedidos, vean tan sólo los “maestros” del CNTE los desmanes que producen. Por esto, se opta por emitir deuda para pagar deuda. Esto es, como si contratáramos una nueva tarjeta de crédito para pagar los mínimos de otras que tenemos hasta el tope. Así más temprano que tarde, la calidad de la deuda del gobierno colapsa.

Si la deuda gubernamental es mantenida por grupos que no tienen mayor influencia en las políticas públicas (por ejemplo, extranjeros o grupos minoritarios locales), la percepción de riesgo del inminente impago se vuelve muy elevada. Empieza a crearse la desconfianza y en estos asuntos, la confianza es el nombre del juego.

Por supuesto, nadie espera que los gobiernos salden algún día su deuda, lo que se espera es que al vencimiento de los bonos se recontraten nuevos bono esto se llama (roll over). Esto significa que el inversionista en bonos de hoy espera que haya inversionistas en el futuro dispuestos a prestarle más dinero al gobierno.

Pero, si los inversionistas de hoy pierden la confianza de que habrá más inversionistas que tomen nuevos bonos, que hagan el roll  over, debido a que con o sin razón temen que ni el gobernante ni los gobernados tienen suficientes incentivos para servir la deuda, empiezan los problemas.

Lo que sucede cuando los inversionistas salen de los bonos del gobierno, sus precios caen y por consiguiente las tasas de interés tienen que subir para bajar  la percepción de riesgo de los inversionistas. Los costos del gobierno se incrementan…Y no pasará mucho tiempo en que aún con altos premios las naciones sin capacidad de pago (como Grecia, España o, en el pasado reciente México y Argentina  y ya vendrán más), se les deja solas a su suerte el pago de su deuda y arreglar el desorden en las finanzas es un trance muy complicado y amargo, por decir lo menos. Los mexicanos ya tenemos amplia experiencia en esto.

La deuda es pues la peor vertiente del gasto público, a los políticos en los gobiernos democráticos su “negocio” es acceder al poder, y mantenerlo, para ellos son capaces de todo, para ser ellos y sólo ellos los que proporcionan jugosos regalos a los “demos” para que voten por ellos, por supuesto, es tan grande el dispendio, que sus ingresos tributarios, en México agregaríamos la monetización de las ventas de petróleo, que se endeudan, y la deuda crece, y crece, hasta que un día se vuelve impagable, y entramos en el infierno.

Incentivos Para La Inflación

Hasta hace muy poco, existía de acuerdo a su valoración en los mercados de bonos una enorme preocupación de que varios gobiernos caerán en el impago de su deuda. Por ejemplo existe el instrumento denominado Credit Default Swaps (CDS) sus Spreads (diferencia entre precio ofertado y pedido) has estado en constante aumento.

Para explicarlo simplemente el CDS puede verse como un seguro para el tenedor de bonos para protegerlo del impago (default se le llama), así un mayor sea el Spread puede interpretarse como la percepción de una mayor probabilidad, desde el punto de vista de los inversionistas que se caerá en el default.

La siguiente figura muestra los CDS para bonos a 5 años en puntos base. Aquí puede apreciarse que si bien la última subida aún permanece por debajo de los niveles vistos a fines de 2008 y principios del 2009, está subiendo pronunciadamente debido a los temores por la calidad crediticia de Grecia, Portugal, España, Irlanda, Italia, Francia, etc. , etc., esto es la capacidad de los gobernantes, gobernados y los inversionistas extranjeros sobre la duda cada vez mayor de que los gobiernos puedan dar servicio a sus respectivas deudas. A propósito he dejado la gráfica de 2010 porque esto ha cambiado desde el momento en que el BCE se puso a comprar bonos y con ello “tiró” las tasas de interés. Así bonos de Grecia, por ejemplo, que estaban en 17% hoy están en 2%. Sin embargo, el dinero empleado por el BCE es creado de la nada, ahora resulta que la deuda gubernamental europea ya no requiere de capitales que la financien es suficiente crear dinero, mucho, y terminar con el problema … Por ahora.

El gasto público del que hemos venido hablando, se financia de tres formas: Con los impuestos, con la emisión de deuda, y, con la más nociva de todas, con la inflación, que es consecuencia de la segunda: Cuando ya no es posible endeudarse más, los gobiernos debido a que tienen la posibilidad de crear dinero de la nada, imprimen mucho, para poder pagar y cumplir sus promesas con los “demos” y su burocracia enorme y creciente y llena de prebendas y canonjías. Como los bienes y servicios que existen en la economía son idénticos, el dinero adicional que se vierte en la economía empuja los precios para arriba. Este es el último recurso, y es lo que mantiene por ejemplo a Argentina y Venezuela que viven a base de la impresión alocada de “pancholares” papelitos con valor decreciente.

Así que no nos debe de tomar por sorpresa que el siguiente episodio que probablemente vamos a presenciar es inflación y no default. Tal y como Ludwig Von Mises escribía en su libro “The Causes of Economic Crisis and Other Essays Before and After the Great Depression,” y que sirvió de base para escribir este post.

“Si un gobierno no está en la posibilidad de poder negociar sus deudas y tampoco tiene posibilidades por razones de miedo a las reacciones de la gente de incrementar los impuestos o reducir su gasto, los efectos económicos generales serán patentes muy pronto, de tal forma que pronto perderá cualquier apoyo a sus programas de austeridad y seguirá por tomar el último recurso de inducir la inflación.”

Y de ahí al colapso final de su moneda….Todo es cuestión de tiempo. ¿Cuándo? Imposible saberlo, pero para allá vamos.

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