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LA CANDIDATA LIDIA GARCIA, IMPLICADA EN UN PRESUNTO FRAUDE DE 135 MDP A LA UAEH

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*  Una investigación del equipo de Expediente Ultra en el portal de transparencia, revela un probable ilícito cometido por la ex dirigente del sindicato de académicos, que va tras la reelección como diputada federal por Morena en el VI Distrito, y el Patronato Universitario controlado hasta mediados del pasado por el hoy indiciado, Gerardo Sosa Castelán; en clara colusión, escamotearon recursos establecidos en las relaciones contractuales y, además, alteraron el contenido de los conceptos para no rendir cuentas a más de sus 2 mil 300 agremiados, abriendo una nueva línea de investigación a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF)

Por I. León Montesinos /Antonio Ortigoza Vázquez  

Investigación Especial de Expediente Ultra

A las irregularidades detectadas en las cuentas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), y que conllevaron a la detención Gerardo Sosa Castelán, presidente del Patronato de esa Casa de Estudios, se suma ahora un presunto fraude cometido desde el sindicato de trabajadores académicos, encabezado hasta el otoño del 2018 por la actual diputada federal de Morena, Lidia García Anaya, que busca su reelección por el VI Distrito.

Una investigación realizada por Expediente Ultra perfila al Sindicato del Personal Académico de la UAEH (SPAUEH), como uno más de los instrumentos empleados por el hoy indiciado en el Penal del Altiplano para desviar recursos de la institución educativa que manejó como coto de poder personal por más de tres décadas y que tras la alianza pactada con Morena en el 2018, buscaba ser el candidato de ése partido a la gubernatura del Hidalgo en el 2022, tras renunciar a una larga trayectoria priísta, bajo cuyo cobijo fue diputado federal.

Preso desde el 31 de agosto del pasado año, el llamado Jefe de la “Sosa Nostra”, controló a la UAEH en todos los aspectos, no escapando el sindicato a su esfera de decisiones personales, de tal modo que los Secretarios Generales en turno siempre fueron impuestos por el dueño y señor absoluto de la Máxima Casa de Estudios de Hidalgo.

Y así como el cacique se escudó en la autonomía universitaria para evitar rendir cuentas tanto a las autoridades federales como estatales, de igual forma la aparente autonomía sindical le permitió manejar decenas de millones de pesos de manera discrecional, dándose el lujo de tratar de engañar a los organismos de transparencia y combate a la corrupción.

UNA LÍDER CON EL ÁBACO DESCOMPUESTO

Prueba de ello, son los informes presentados  en 2018, de acuerdo a las disposiciones establecidas en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para el Estado de Hidalgo en cuyo portal, este medio se dio a la tarea de analizar algunos de los rubros que la entonces líder del SPAUEH y hoy legisladora federal, Lidia García Anaya, justificó a la par de la Coordinación de Administración y Finanzas del Patronato Universitario, sobre los montos de diversas transferencias de recursos a favor del organismo sindical y en cumplimiento a compromisos contractuales establecido en el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) 2018-2020.

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En el Capítulo Octavo del CCT, referente a Prestaciones, en su cláusula 58, inciso XVI se establecía que la UAEH debería entregar mensualmente a la representación sindical de los académicos, 11 millones 322 mil 976 pesos con 55 centavos por concepto de “Artículos de Consumo”. Tal cantidad multiplicada por los doce meses del año, arroja un total de 135 millones 875 mil 718 pesos con 60 centavos.

En el Contrato Colectivo no se específica con certeza cuáles son esos “Artículos de Consumo” o las cantidades que deben entregarse a todos los agremiados de manera individual, en caso de que el reparto sea en efectivo. En los recibos de pago de los más de 2 mil 300 afiliados, no aparece este rubro y de acuerdo a un sondeo realizado por este medio entre algunos profesores, lo único que su sindicato les entrega a maestros de ciertas áreas como Ciencias, son dos batas de laboratorio al año. No pocos se mostraron sorprendidos con la pregunta, pues desconocían lo pactado entre su dirigencia y las autoridades universitarias, en torno a esta prestación.

En el portal de transparencia la entonces dirigente, Lidia García y la Directora de Recursos Financieros del Patronato, Estela Galindo Ortega, reportaron transferencias que no corresponden a lo establecido en el Contrato Colectivo, por tal rubro. De acuerdo a la información analizada, en el primero trimestre del 2108, de enero a marzo, el Patronato entregó al SPAUEH un total de 29 millones 313 mil 865 pesos con 55 centavos, de tal forma que mensualmente fueron transferidos en promedio nueve millones 771 288 pesos con 55 centavos, monto inferior a los 11 millones 322 mil 976 pesos que debían entregársele por ley, cada mes.

FALTANTE DE 21 MILLONES EN “ARTÍCULOS DE CONSUMO”

Por el mismo tenor se dieron las transferencias en el resto del año. Por ejemplo: en el bimestre de abril y mayo, el monto ascendió a 18 millones, 633 mil 128 pesos con 70 centavos; es decir, 9 millones 316 mil 564 pesos con 35 centavos por mes. También muy debajo a la cantidad pactada.

Como consta en los documentos ingresados al portal referido, García Anaya cometió un delito al haber avalado en octubre del 2018, ya como diputada federal en funciones –tomó posesión de su cargo de representación el primero de septiembre de ese año–, el reporte de las trasferencias del cuatrimestre de junio a septiembre de ese año. La líder no solo violó la Constitución y el Reglamento Interno del Congreso, sino también lo establecido en sus propios estatutos sindicales pues ya estaba impedida para seguir ejerciendo el liderazgo.

La justificación efímera de millonarias compras de «Vales de Despensa»

Tanto la legisladora que busca reelegirse como su sucesor en la dirigencia del SPAUEH, Octavio Castillo Acosta, pasaron por alto el incumplimiento del Patronato con la entrega total de recursos por el renglón de los “Artículos de Consumo”, que debieron ascender a 135 millones 875 mil 718 pesos con 60 centavos. En total, las trasferencias reportadas al portal de transparencia en 2018, suman únicamente 114 millones 838 mil 911 pesos con 42 centavos. Es decir, hubo un faltante de 21 millones 36 mil 807 pesos con 13 centavos.

Los estatutos del sindicato de académicos señalan en el artículo 91 de sus estatutos que son motivos de expulsión:

II.- Individualmente, o en colusión con otras personas físicas o morales, instituciones, grupos u organizaciones, realice actos que causen un perjuicio grave al SPAUEH.

III.- Malverse o distraiga los fondos del sindicato, independientemente de la responsabilidad civil o penal en que incurra.

Hasta donde tenemos conocimiento, el Comité Ejecutivo que encabezó Lidia García y más tarde, Octavio Castillo Acosta, no informaron a la comunidad académica, ni en el Informe Anual ni Semestral –que deben rendirle, de acuerdo a su ley interna–, de este importante faltante. La colusión con el Patronato y la malversación de fondos, es evidente y aquí los trabajadores tienen la palabra para llamar a cuentas a los dirigentes, acostumbrados rendirle cuentas solo a Gerardo Sosa Castelán y su camarilla.

¿Quién les responderá por los 21 millones faltantes? ¿Dónde quedaron o en qué se utilizaron?

EL OTRO HILO CONDUCTOR PARA LA UIF

Pero hay otra anomalía aún más grave en la información rendida al Portal de Transparencia por los dirigentes del SPAUEH y los funcionarios del Patronato Universitario, pues tratando de sorprender a las autoridades, parece que buscaron encubrir el rubro de “Artículo de Consumo” bajo el concepto de Vales de Despensa, cuando son prestaciones totalmente diferentes.

De acuerdo al CCT 2108-2010, la cantidad que la Universidad –y no el sindicato–, debía entregar por vales de despensa a los académicos era de 967 pesos mensuales como máximo, variando de acuerdo a su categoría como profesores de tiempo completo o medio tiempo de 143 pesos al mes a 483 pesos.

En el portal de https://www.plataformadetransparencia.org.mx , el SPAUAEH sube sus propio archivo de comprobación de gastos con la leyenda «Artículos de Consumo ( Vales de despensa)«

Bajo el supuesto de que las transferencias con que trataron de justificar los líderes del SPAUEH, Lidia García y Octavio Castillo Acosta, hubieran sido el concepto de vales, tampoco empata entre lo recibido y lo supuestamente gastado.

Si tomáramos en consideración que por el pago de vales de despensa a los 2 mil 235 académicos del SPAUAEH –a razón de 967 pesos, que es la cantidad más alta–, se deben erogar 2 millones 161 mil 961 pesos con 42 centavos, al mes, al multiplicar esta cantidad por doce meses, tenemos que el gasto total del 2018 sería, aproximadamente, de unos 25 millones 934 mil 940 pesos.

Si como se aprecia en los conceptos truqueados,  el sindicato y el patronato quisieron hacer creer en sus obligaciones de transparencia que los Artículos de Consumo son los Vales de Despensa, tendríamos entonces que al hacer el comparativo entre el total de transferencias hechas al sindicato en 2018 por tal rubro, y que como ya señalamos ascendieron a 114 millones 838 mil 911 pesos con 42 centavos, la aritmética se le complicó a los involucrados, pues si le restamos el costo de los vales, tenemos que entonces quedarían volando 88 millones 903 mil 961 pesos con 42 centavos.

Por dónde se le vea, y aún con camuflajes, no cuadras las cifras. Ni los ingresos y egresos se ajustan a lo establecido en el CCT del SPAUAEH y a sus estatutos.

Aparece así un nuevo hilo conductor para que el titular de la UIF, Santiago Nieto, abra una nueva línea de investigación teniendo a los líderes del sindicato de académicos y muy en particular a la diputada federal que busca reelegirse por el VI Distrito, Lidia García, como una de las principales responsables que debe explicar ante los órganos de control cómo es que una organización gremial, carente de autonomía y al servicio del defenestrado Gerardo Sosa, se utilizó presuntamente como un instrumento más de triangulaciones y desvío de recursos.

INCIENSO DE DESPEDIDA A UN CACIQUE

Por cierto que meses antes de ser detenido en agosto del pasado año, y tras la revisión del CCT 2020-2022 de los profesores con la UAEH, el líder de los académicos, Octavio Castillo, no escatimó en halagos a Sosa Castelán, al agradecerle “el apoyo, empatía y solidaridad que el gremio ha recibido siempre de las autoridades universitarias, en especial del Lic. Gerardo Sosa Castelán, hoy Presidente del Patronato Universitario”.

A casi un año de distancia, las cosas son muy distintas al grado que diversas empresas dudan de tener tratos con la propia UAEH y establecen reglas claras para no tener problemas con una institución relacionada con delitos fiscales como el lavado de 150 millones de dólares. El 14 de mayo pasado, la firma TOKA Internacional, solicitó a la institución educativa informes muy precisos antes de prestar sus servicios para brindar a sus trabajadores un monedero electrónico:

Expuso la empresa: “Con el fin de garantizar la seguridad del servicio y de brindar un servicio de calidad a su honorable dependencia, se solicita se acredite el cumplimiento a la ley federal para la prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita…”

La UAEH, respondió: “Su solicitud no es aceptada”.

Sobre todas estas irregularidades, es evidente que Lidia García tiene mucho que decir a sus potenciales electorales, pero sobre todo a los académicos de la Máxima Casa de Estudios del Estado, a los que, como se aprecia, nunca peleó por sus derechos pues ante todo debía fidelidad y obediencia a su jefe político, Gerardo Sosa Castelán.

Ahora que la UIF puede también investigar sindicatos, se entiende el por qué la candidata de Morena está desesperada por no perder el fuero.

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