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* Haber dinamitado la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, que buscaba eliminar las costosas plurinominales, les va a pasar la factura ante el electorado, por no decir que les va a salir el tiro por la culata cuando acudan a solicitar el voto a una población que, quiérase aceptar o no, se ha beneficiado con el reparto de la bolsa que por 500 mil millones de pesos, se entrega a más de 30 millones de personas, vía los programas sociales. Recursos que se han logrado por la lucha contra los moches y los privilegios de los que, precisamente, quieren seguir gozando los desprestigiados partidos neoliberales
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
La oposición se prepara a dar una batalla decisiva para su supervivencia en el 2027, llevando como uno más de sus lastres, su pírrica victoria de haber dinamitado la Reforma Electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum que buscaba eliminar las costosas plurinominales.
En esta supuesta defensa democrática, el tiro les va a salir por la culata cuando acudan a solicitar el voto a una población que, quiérase aceptar o no, se ha beneficiado con el reparto de la bolsa que por 500 mil millones de pesos, se entrega a más de 30 millones de personas, vía los programas sociales. Recursos que se han logrado por la lucha contra los moches y los privilegios de los que, precisamente, quieren seguir gozando los desprestigiados partidos neoliberales.
Podría decirse que los desesperados y ambiciosos dirigentes como Alejandro Morena “Alito” del PRI y Jorge Romero del PAN, sin dejar de mencionar a las cabezas del Verde y del PT, en este último enquistado el eterno Alberto Anaya, calcularon mal el aferrarse a los cargos legislativos ganados de “panzazo”.
Su defensa a la validez de la representación de las minorías que, según dijeron, le permitió en el pasado a muchos de los hoy dirigentes de Morena, acceder en su momento a San Lázaro y más tarde al Senado, tuvo orígenes muy distintos cuando en aquel lejano 1977, el entonces ideólogo del PRI y Secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, impulsó la llamada Reforma Política que se fundamentó en la llamada LOPPE (Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales), que permitió el arribo a la Cámara de Diputados de legisladores de la izquierda mexicana como Pablo Gómez, Gilberto Rincón Gallardo y Valentín Campa, entre otros.
El problema es que el punto de comparación al que buscan echar mano los ahora dirigentes de partidos minoritarios, es que esa Reforma respondió a una necesidad política de dar voz a muchos representantes de grupos sociales que fueron brutalmente reprimidos y que desde la clandestinidad, encabezaron los movimientos guerrilleros en estados como Guerrero y en las ciudades con la guerrilla urbana, a través de grupos como la Liga Comunista 23 de Septiembre.
Detrás de su lucha, estaban muchos de los abusos cometidos por el entonces régimen del PRI que había reprimido expresiones de descontento social como el Movimiento Estudiantil de 1968, el movimiento de los médicos, en 1964, del movimiento Ferrocarrilero en 1959 y el de los Copreros a mediados de los años 70s.
Como se observa, ni Jorge Romero, líder del Cártel Inmobiliario, y menos Alejandro Moreno “Alito”, han surgido de expresiones de lucha social alguna. Y la defensa de las pluris es únicamente la necesidad política de mantenerse dentro del ámbito del fuero legislativo para seguir gozando de impunidad en sus negocios personales y de grupo.
Pero la razón más de fondo es una: porque saben que ya no tienen la capacidad de convocatoria ni de convencimiento para ganar cargos de elección de mayoría. Sí, esos que se consiguen con votos del ciudadano de a pie, y a ras de suelo.
Hace unas semanas los propagandistas de “Alito” subieron un video donde el mafioso y corrupto dirigente hizo el experimento social de quererse darse un baño de pueblo por los pasillos de un tianguis. Lamentable y grotesco, pero al campechano no se le pararon ni las moscas, nadie lo peló.
Situación parecida enfrentan los panistas porque sus votantes están bien focalizados en alcaldías como Miguel Hidalgo y Benito Juárez dónde las élites sociales las que les otorgan sus votos, pero las clases populares, no.
Y ahora que han salido en defensa de Ernesto Ruffo, su compañero de partido, tratan de victimizarlo de una supuesta persecución política, diciendo a las nuevas generaciones que fue casi casi el adalid de la democracia en 1989, al ser el primer gobernador de oposición distinto al PRI.
El tema es que esto carece de todo fundamento histórico porque Ruffo fue, en efecto, el primer gobernador de oposición, en este caso del PAN, en romper la hegemonía priísta, pero lo que los mafiosos panistas no cuentan es que llegó al cargo mediante una de las llamadas “concertaciones” que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, otorgó a Acción Nacional, vía las negociaciones turbias pactadas con Diego Fernández de Ceballos. El también “gansgter” Jefe Diego que fue cómplice de la caída del sistema en 1988.
A cambio de legitimar su presidencia tras el escandaloso fraude electoral de 1988 donde ganó las elecciones Cuauhtémoc Cárdenas, Salinas y el Jefe Diego, acordaron dar gubernaturas a los panistas, “concertacesionadas”, pero no ganadas en las urnas.
El descaro fue tal que no solo en Baja California operó esta sucia maniobra antidemocrática, también en Guanajuato el PRI cedió un ilegítimo triunfo a Acción Nacional: El entonces candidato del tricolor, Ramón Aguirre, ganó por dos a uno al entonces aspirante del PAN, Vicente Fox, pero el desaseo fue tal que ni siquiera fue a Fox –más tarde primer presidente de oposición en el 2000–, a quien se le entregó la gubernatura sino a quien había ganado la alcaldía de León, Carlos Medina Plascencia.
Es bueno que las nuevas generaciones conozcan que Ruffo dista mucho de ser un verdadero luchador por la democracia y menos el político respetable que dicen los panistas, cuando precisamente en el sexenio de Peña Nieto, el propio ex presidente, Felipe Calderón, lo señaló de haber contribuido durante su gobierno al fortalecimiento del Cártel de Tijuana, también conocido como el Cártel de los Arellano Félix.
Ahora, Ruffo está en la mira de las autoridades por presunta responsabilidad en el delito del huachicol fiscal. Tema por el que ya tenía abierta desde hace tiempo una carpeta de investigación.
Por eso es de vida y muerte para la oposición conservar sus curules de impunidad por la vía plurinominal. No es la defensa de la democracia ni de los grupos minoritarios, sino de las mafias bien identificadas a las que los electores les van a pedir cuentas de su falta de probidad al negarse a renunciar a sus indebidos privilegios legislativos.
El tiro les va a salir por la culata…






