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Las sorpresas que aún depara La Caja Negra de Paco

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Foto especial

 

 *  La corrupción heredada por el pasado gobierno, tiene indignada a la sociedad hidalguense, razón por la  cual Omar Fayad busca que la ciudadanía  se involucre en el diseño de las políticas públicas, donde los funcionarios ya no gozarán de la discrecionalidad para dar paso a la transparencia en el manejo de recursos

 

Por Ignacio León Montesinos

Especial de Expediente Ultra

La información de La Caja Negra que contiene el lado oscuro del sexenio de Francisco Olvera, aún depara muchas sorpresas al titular de la Auditoría Superior de Hidalgo (ASEH), Rodolfo Picazo Molina, y a la opinión pública del estado.

Durante su toma de posesión de septiembre pasado, el gobernador  Omar Fayad dijo sin rodeos: “la gente nos dice en la calle que está cansada de funcionarios corruptos e ineficaces”. Y seguramente que al abrirse “La Caja Negra” de Paco, tal sentir acrecentó la desaprobación ciudadana  a  los asuntos públicos.

Hace unas semanas, durante un encuentro el Congreso Local al que asistieron funcionarios estatales,  la titular de la Secretaría de Contraloría y Transparencia,  Citlali Jaramillo Ramírez, fue muy directa en su información vertida a los legisladores  al explicarles  que la encuesta sobre percepción de la corrupción que realizó la dependencia pudo constatar el hartazgo social contra los servidores  públicos.

“Como funcionarios, debemos cambiar de actitud para recuperar la legitimidad del servicio público. Trabajar en todos los órdenes de gobierno para dar respuesta; no podemos seguir siendo omisos ante estas prácticas”, puntualizó la funcionaria.

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Y vaya que si hay motivos para que al ciudadano de a pie le repatea el hígado cuando se entera de las mil y un pillería  de Paco Olvera, quien dejó sin quinto  a las arcas públicas y sin médicos, equipos y menos medicinas a su gran obra sexenal que fueron sus hospitales y clínicas de la muerte y en los que aseguró haber gastado más de mil millones de pesos. La gente se pregunta ¿en qué se invirtieron tan vastos recursos? ¿Dónde están o dónde fueron a parar?

Obras como el Tuzobús alentaron ese hartazgo social por dos factores que bien vale analizar en este desenfreno de desvíos y obras inútiles del anterior gobierno estatal. Primero: que los proyectos  nunca fueron consultados con los habitantes a los que ni siquiera se tomó parecer de cuáles eran sus necesidades reales de transporte.

Los genios que idearon este sistema como la panacea de la movilidad en la Bella Airosa, terminaron por provocar un justificado enfado social no únicamente por la elevación de los costos del transporte sino por la pérdida de tiempo al aumentar el número de traslados.

En una palabra ni Paco Olvera ni su constructor consentido, Ernesto del Blanco Arjona, se pusieron en los zapatos de los pachuqueños, sobre todo los de escasos recursos. Ellos fueron a lo suyo: tras el billete,  inflando los costos de la obra.

Segundo: Nunca transparentaron la utilización de los recursos públicos. El ciudadano de a pie observó estupefacto como la gigantesca serpiente de concreto zigzageaba por calles y avenidas, reduciendo los carriles de las vialidades y ahorcando la circulación  en el centro de la ciudad. El voraz reptil devoró millonarias cantidades del presupuesto hasta convertirse en una gigantesca anaconda. Con justa razón los miles de directamente afectados quieren saber cuánto costó en realidad  el monstruoso engendro.

Estos dos elementos que formaron parte del desastre de las políticas públicas en el (des) gobierno de Olvera, y prohijaron la desbordada corrupción tanto en el sector salud como en el educativo, sin dejar de mencionar al Sistema de Radio y Televisión de Hidalgo  donde, de acuerdo a la ASEH,  hay la presunción de un fraude por más de 600 millones de pesos con recursos de la SEDESOL, fueron la prueba inobjetable de una camarilla de políticos que administraron el estado a puertas cerradas y de espaldas a la gente.

En esta ruta de calamidades no es nada fácil el paquete que le heredaron a Fayad. Y de esto el gobernador estuvo  plenamente consciente desde que visitó  todo los rincones del estado, gastó la suela de sus  zapatos para ir al encuentro de la gente, pero sobre todo para escuchar de viva voz cuál era su sentir y sus necesidades.

Cuando Fayad Meneses dijo en su toma de protesta que tanto él como sus funcionarios dejarían su zona de confort para acudir a las comunidades y municipios para recoger las necesidades y propuestas de la sociedad, ya traía la película completa del reclamo generalizado de Hidalgo: la gente quería ser escuchada y ser tomada en cuenta a la hora de planear, ejecutar obras, programas y recursos públicos.

Por eso no fue mera demagogia cuando prohibió a su gabinete ir a las giras estatales en helicóptero. Era y es  necesario que los funcionarios se bajen de su nube y caminen a ras de suelo, que se impregnen de realidad para que a la hora de diseñar programas y políticas públicas no lo hagan sobre las rodillas, en la comodidad de los escritorios y pensando en cuánto se van a llevar de comisión, sin considerar los beneficios a la sociedad. Ante todo, deben escuchar a la gente y atender sus verdaderas necesidades.

La numeralia de atrocidades que ha detectado personalmente el gobernador crece día a día: primero fue en el Hospital de Pachuca, después en el Regional de Tulancingo y más tarde en el Centro de Salud Urbano de Tizayuca donde las vacunas se guardaban en una cámara de refrigeración descompuesta. Y es el mismo mandatario quien en su cuenta de twiter ha subido estas denuncias para que la gente se entere que no hay la intención de cruzarse de brazos y menos de  solapar pillerías.

Pero debe destacarse que no es únicamente con buenas promesas como se puede abatir la corrupción, sino precisamente involucrando a la sociedad en la integración de las políticas públicas. El ejecutivo estatal ha puesto a sus funcionarios a andar por todo el territorio hidalguense para escuchar las necesidades de la gente. Y este es un gran paso; el segundo,  es afinar los mecanismos de participación ciudadana para que las obras y  proyectos tengan un sólido consenso. Y de ahí partir al tema de la transparencia en el manejo de los recursos.

¿Va Fayad por el rumbo correcto para golpear por todos los flancos a la corrupción con el apoyo de la sociedad?

Citemos algo de lo expresado al respecto, en el Congreso,  por el titular de la Unidad de Planeación y Prospectiva, Lamán Carranza Ramírez. “La política pública de la administración que encabeza el gobernador Omar Fayad, se enmarca en una plataforma estratégica para limitar la discrecionalidad en la toma de decisiones de los servidores públicos, lo que permite dar pasos concretos hacia la desnormalización de la corrupción”. ¿Es esta la ruta correcta? Creemos firmemente que sí.

Aunque hay otros flancos de la prevaricación  que deben atenderse en lo inmediato.

El pasado ocho de marzo fue detenido el ex director de la Coordinación Financiera y Planeación del Sistema Hidalguense de Radio y Televisión de Hidalgo, Carlos Becerril Vargas. Hace unos días salió de prisión  por la vía de amparo, para continuar su proceso en libertad y,  según comentó su abogado defensor, colaborará con las autoridades en el esclarecimiento de los 600 millones que están bailando en los estados contables de SRTH, cuya historia parece no acabar aún pues se habla de manera insistente que el ex director del sistema, Sergio Islas Olvera, inhabilitado por seis años luego de que el SAT le  detectó desvíos por más de 100 millones de pesos, podría ser detenido en fecha próxima.

Al gobernador Fayad no le tembló el pulso para señalar que se investigara  la “piñata” de las notarias que Olvera obsequió a sus amigos y cómplices, y no hay la menor duda de que sobre el contenido de “La Caja Negra” de Olvera, habrá más de un candidato al presidio. Gobernaron y se enriquecieron dando la espalda a la sociedad, ahora sus actos de corrupción los va a colocar de frente a la justicia.

Mientras,  las investigaciones van madurando y tomando forma…

 

 

 

 

 

 

 

 

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