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Los caciquitos de Jacala tienen secuestrado al PRI

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*  Las elecciones locales en Hidalgo se acercan y en el municipio de Jacala, Elena Rubio, hija del ex alcalde de La Misión, busca engañar al tricolor con una reputación y popularidad de las que carece; si el tricolor la lanza, estará a las puertas de un anunciado fracaso

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

Jacala de Ledezma, Hgo.- En éste municipio, tierra del tristemente célebre José Guadarrama Márquez, ex priísta y ex perredista cuyo poder regional terminó diluido por la aparición de personajes de la política local que le superaron en mañas y traiciones partidistas, la lucha interna por definir a quién habrá de ser el candidato o candidata de un PRI que busca la revancha, se ha vuelto cruenta y todo apunta a que de ser Elena Rubio Pérez, en repetidas ocasiones funcionaria municipal, la designada, el tricolor se enfilará a una segura y estrepitosa derrota.

Hija de Carlos Rubio, dos veces alcalde del municipio vecino de La Misión, en donde ocupó en dos ocasiones, del 90 al 93 y del 97 al 2000, el cargo de Presidenta del DIF Municipal, salió en ambos periodos duramente cuestionada por la urticaria que le provocaba la transparencia y rendición de cuentas. Junto con su padre, llenaron a pasto sus cuentas personales.

Carlos Rubio llegó a las nominaciones del PRI sin más méritos que haber sido uno de los pistoleros consentidos y asistente de Jorge Rojo Lugo, ícono de aquel priísmo que mandó de forma absoluta en Hidalgo, ya hace algunos años. Padre amoroso, don Carlos siempre colocó en cargos municipales a su hija Elena, ignorando las acusaciones de nepotismo.

Apostándole a que Raúl Rubio podría tener un promisorio futuro en la política local, se casó con el joven en la en la comunidad de Los Duraznos; su primer objetivo para llevar de la mano al poder a su cónyuge, se cumplió y logró colocarlo como regidor en la presidencia de Javier Rubio Hernández, alcalde de Jacala en el periodo 2003-2006.

Muy pronto la pareja mostró el cobre y las malas artes de la traición y Elena sumó a su cónyuge a la campaña de Claudio Salas García, dando la espalda a Javier Rubio; ella, supo cobrarle su apoyo y además de colocar a sus cercanos en la nómina del ayuntamiento de Jacala, logró que Claudio la nombrara Directora de Programas Sociales. Puesto clave, dicen los habitantes de la región, para desviar considerables cantidades de recursos, al haber manejado a discreción programas como el de los adultos mayores.

Como vio que su marido no acababa de cuajar en la política, decidió alentar a Mauricio Márquez Ramírez como su candidato para el 2016, pero no le resultó y su capricho le costó en una dolorosa derrota al PRI. Márquez no era lo que podría considerarse un ejemplo de honestidad pues a la vez que en la administración de Claudio desempeñaba el cargo de Director de Desarrollo Económico, también laboraba como Coordinador Regional de Conafe en los municipios de Jacala y la Misión.

Cabe mencionar que Elena Rubio apoyó a Mauricio en su fallida campaña pero sin renunciar a su cargo en el municipio. Por si acaso, no dejó de cobrar hasta el último minuto del gobierno de Claudio Rubio. De hecho, ante la derrota de Mauricio y para tratar de lavar su imagen de oportunista, en el PRI, se dedicó a echar la culpa a todos y atribuir a un “mundo de traiciones” la debacle de su partido. Hablando de traiciones, dijeron los priístas, seguramente que Elena lleva mano.

Llama la atención que durante los últimos cuatro años, Elena Rubio se aisló de la política al grado de que cuando fue requerida por su partido en el 2018, para reafiliar a sus militantes, la ex funcionaria se negó a hacerlo argumentando que “no tenía tiempo ni debía trabajar para el PRI, porque eso no le dejaba nada”, cuando todos en Jacala y sus alrededor saben de sobra que su holgura económica fue gracias al tricolor.

Ahora que se aproxima la hora cero de las candidaturas, Elena Rubio Pérez está de vuelta pero no trae a ningún gallo para jugar. Ha decidido ser ella misma la que busque la nominación de su partido apoyada entre otros personajes, del perdedor Mauricio, quien le ha hecho creer que el PRI le debe mucho y es hora de cobrarle la factura.

Actualmente, no solo Elena sino los candidatos que aparezcan en la boleta electoral para renovar la alcaldía de Jacala el próximo verano, tendrán un punto a su favor: la errada y gris gestión del edil perredista, Manuel Rivera Pabello.

En el PRI deben estar atentos a que la señora Rubio Pérez no se salga con la suya, pues de ser así, podrán empezar a resignarse a perder otra vez, como sucedió con Mauricio, en 2016. Los caciquitos que heredaron el poder local del otrora cacique mayor, José Guadarrama Márquez, no representan a ése PRI que de verdad quiere renacer de sus errores. Gente valiosa la tiene el tricolor, el problema es que la dejen llegar.

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