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* Ávido de reflectores, el ex dirigente de la Sección 15 en el Estado, anunció a los medios su desafiliación a Nueva Alianza, partido del que renunció a su dirigencia en octubre del pasado año; y aunque declaró irse en paz, dejó entrever que partidos les han coqueteado, anunciando que irá tras la dirigencia del SNTE, en la elección de julio próximo, aunque la nueva generación de profesores ni siquiera le conocen, por lo que su protagonismo se perfila a ser parte de una estrategia como uno de los instrumentos destinados a dividir al magisterio hidalguense y golpear al PANALH
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
En la caja de resonancia de la que están echando mano lo mismo políticos ansiosos de reflectores que cartuchos quemados, ahora tocó turno a la ficha correspondiente al ex líder de la Sección XV del SNTE, ex líder del PANALH y ex Diputado Federal por el PRD, Sergio Hernández Hernández.
Montado en la pasarela de los medios, el ex dirigente magisterial de Hidalgo –hace poco más de cinco lustros–, anunció cuál si se tratará de un personaje de importante peso específico, su renuncia con carácter de irrevocable a Nueva Alianza, partido que conserva su registro a nivel local en Hidalgo y del que renunció en octubre del pasado año porque en el gremio magisterial, los maestros no le apoyaron su egolatría de sentirse algo así como su “Líder Moral” –tipo «Elba Esther Gordillo”–.
La ascendencia y alcances del ex legislador federal, en las filas de los maestros pertenecientes a una nueva generación, que en su mayoría ni lo conoce o lo han oído nombrar –hace más de 25 años fue líder de la XV–, son limitados, razones por lo que llama la atención su rompimiento absoluto con el partido esmeralda, buscando magnificar el hecho para hacerse notar.
Con aire de perdonavidas, el ex diputado federal dijo que se va tranquilo y en paz, pero deslizando la posibilidad de ciertos coqueteos de algún partido político –¿será? –, pero dejando entrever que se enfocará en la renovación del próximo comité ejecutivo de la XV.
¿Está considerando Hernández Hernández, volver a lanzarse como aspirante a la Secretaría General, para de ahí tratar de ponerse de tapete al magisterio como moneda de cambio con algún partido, obvio ajeno al PANALH?
El escenario por venir en la elección interna de junio próximo en que el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE lance la convocatoria para registro de planillas, le presentará al ex líder una ecuación político-sindical, difícil de resolver. En primer punto, no debe olvidar que las dirigencias ya no se deciden precisamente en conciliábulos ni a través de congresos de delegados levanta dedos, siempre maiceados desde el centro del país, como sucedía cuando la hoy casi extinta Elba Ester Gordillo, decidía desde su todopoderoso trono, quién sí y quién no.
El actual líder de la XV, Said Vargas Sáenz, es el mejor ejemplo de que los tiempos cambiaron pues fue el primer dirigente en ser electo con el voto libre, directo y secreto de los más de 30 mil docentes agremiados al SNTE. En la elección del 2022, no hay que olvidarlo, ganó en las urnas al candidato del líder saliente, Enrique Morales Acosta, quien se decantó a favor de Julio Mayorga, quien quedó en segundo lugar; en tercer sitio se ubicó a Juan José Luna, ex dirigente precisamente del PANALH.
Se suponía que Sergio Hernández formaba parte de un bloque magisterial que cerró filas cuando en el 2018, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ayudó a la liberación de Elba Esther Gordillo, encarcelada por Enrique Peña Nieto, al haberse opuesto a su Reforma Educativa.
Cómo se recordará, apenas se vio libre, la ex líder moral comenzó a amagar con iniciar una noche de cuchillos largos contra los dirigentes que la habían traicionado, sumándose al ingrato Juan Díaz de la Torre. Trascendió que AMLO regresaría a la maestra el control del magisterio en el país, por lo que muchos de sus siempre incondicionales, entre ellos el hidalguense Moisés Jiménez, amenazaron con retomar el control de secciones como la XV.
El gozo se fue al pozo cuando antes de tomar posesión, López Obrador patentó la letal frase: “No hay que poner vino nuevo en botellas viejas”, en clara alusión a las exigencias que le planteaba Elba Esther. La historia dio un giro total para los “elbistas” porque lejos de abrirles las puertas, en Palacio Nacional se terminó apapachando y cobijando al desde entonces dirigente del SNTE, a nivel nacional y senador por Morena, Alfonso Cepeda Salas. La ex líder moral debió tragarse el desplante presidencial y entender que su ciclo había terminado.
Esto marcó también la caída estrepitosa tanto de Moisés Jiménez como de algunos de sus fieles seguidores como Alejandro Soto, dando paso a un grupo de nuevos dirigentes más acordes con las alianzas político-sindicales con el naciente gobierno de Morena.
Por eso, la repentina desafiliación de Sergio Hernández a Nueva Alianza, debe entenderse como una anunciada estrategia para tratar de dividir a la XV y golpear al PANALH, porque no creemos que el rompimiento sea producto de un desvarío de orden emocional. Nadie es tan tonto para arrojarse al vacío sin paracaídas o hacerse el harakiri, en medio de la plaza pública.
Los estatutos del SNTE no prohíben su reelección pues ya han trascurrido más de dos periodos desde que fue dirigente, pero como señalamos, bajo el menor sentido común no se vislumbra que pueda ganar presencia en el magisterio en solo dos meses; amén de que la figura política del ex legislador, no parece muy atractiva como atraer miles de votantes a ningún partido.
El magisterio de hoy es muy distinto al de hace dos décadas y con la herramienta del voto libre, directo y secreto, las imposiciones y manipulaciones no resultan muy viables en una creciente democracia interna en el sindicato más grande del país y de América Latina.
Así es como, pese a las presiones propias del próximo proceso de renovación de la dirigencia, el actual comité ha consolidado su estructura, por lo que se ve muy difícil que viejos cacicazgos sindicales, como el de Sergio Hernández, logren desestabilizarlo en lo más mínimo.
El ex líder, aprovechó su turno en la Caja de Resonancia de los medios, pero el tema es que al abrir su juego mostró cartas marcadas en una baraja antigua. Una botella vieja donde no puede ponerse vino nuevo, como lo sentenció AMLO a Gordillo Morales. Ni más ni menos…






