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SEUDOIZQUIERDISTAS DE TLAXCOAPAN SON IMPULSADOS POR SOSA CASTELÁN

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*  El dos veces alcalde, Miguel López, se está apoyando en el Grupo Universidad de Sosa Castelán para tratar de alcanzar un tercer periodo; el “20 uñas” como le conocen los pobladores, se caracteriza  por su escandalosa vida pública, su afición al alcohol y abierta corrupción, no importándole tejer acuerdos con sus antes acérrimos enemigos como el líder local de Encuentro Social, Francisco Díaz, partido por el que busca ser  nominado, reafirmando que lo que menos le importa es el sentir y el bienestar de los ciudadanos

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Especial de Expediente Ultra

Los habitantes de Tlaxcoapan están por dar una batalla en contra de la imposición que desde las cúpulas se pretende hacer en las próximas semanas en la designación de quiénes habrán de ser el responsable del Consejo Municipal y el candidato del Partido Encuentro Social al ayuntamiento.

Las caras que asoman en el horizonte político son bien conocidas en la región y no prometen ningún cambio real en beneficio de los ciudadanos y la solución de sus problemas; por el contrario, sucede que el hasta hace poco pleito de bandidos que traían el dos veces alcalde, Miguel López con un antes amigo de truncadas ideologías izquierdistas, Francisco Díaz, ahora se antoja a tórrido romance político luego de que Abraham Zenteno, el superdelegado en Hidalgo, le cerrara las puertas de Morena a Miguelito, a sabiendas de su larga lista de tropelías y “uñas largas”.

Paquito Díaz, que maneja en la región a Encuentro Social está en tratos y arrumacos bastante jugosos con el cacique del Grupo Universidad, Gerardo Sosa Castelán, a través de su correveidile Ricardo Baptista, para dar cobijo en su partido al pillo de Miguel López, luego de la patada en el trasero que le propinaron en Morena.

La estrategia es bien sencilla: El Grupo Universidad apoya a Francisco Díaz para manejar el próximo Consejo Municipal y éste a cambio le proporciona a Miguel López todo el apoyo para su campaña. En resumen, el pleito de bandidos queda atrás para dar paso a un redituable negocio de pillos. Y mientras la ciudadanía que se friegue. Si el plan les funciona lo primero será poner los recursos municipales a la entera disposición de Sosa, en su ambición por llegar a gobernador.

¿Lo permitirán los habitantes de Tlaxcoapan?

Ante esto, reflexionemos que quien ve al servicio público como un medio para enriquecerse, resulta evidente que no ha nacido para servir. Quien ve a los demás como instrumentos de los cuales servirse y no como compañeros, refleja lo peor de la política. Quien usa la simulación y doble discurso para justificarse es claro que ha dejado de ser un hombre cabal y sincero. En una palabra: no es más que un vulgar demagogo y sinvergüenza.

Veamos entonces: Miguel López y Paco Díaz son dos piedras que el camino arrastró y que la ambición política se encargó de hermanar. Dicho por ellos mismos: se etiquetan de izquierda, luchadores sociales, pero lo que hay detrás de esta falsa ideología es un hambre infinita de poder, de llenarse los bolsillos del dinero del pueblo. Porque eso de robar en las comunidades lo que es de sus abuelos, sus padres, hijos y hermanos debe ser algo más vergonzoso que un pecado mortal. Es más bien, como dicen los molestos habitantes de esa región, no tener progenitora.

LOS FALSOS CHUCHOS ROTOS

Y ni qué decir: Tlaxcoapan está tan lejos de Dios y tan cerca de los caciques. Y ahora quedan muy lejos los recuerdos de esos niños que vivían en pobreza. Estos ya dos “hombres” que habían jurado que nadie los iba a humillar y que algún día se convertirían en los “Chuchos Rotos” del pueblo; uno, de su amado Doxey y el otro de la cabecera. Solo que olvidaron que el legendario bandido robaba a los ricos para dar a los pobres y ellos han terminado robando a los pobres para hacerse ricos.

Miguel y Paco, vociferaban en aquellas platicas juveniles, donde echaban fuego por la boca, que por su madrecita siempre iban a luchar contra los caciques del pueblo, los Hernández, los Tovar, los Corona… nombres contados con los dedos de la mano. Pero no solo faltaron al juramento de sus señoras madres, sino que ahora se han convertido en lo que tanto prometieron destruir. Caciquitos en ciernes.

Miguel López ha resultado ser todo un maestro de la corrupción y la simulación, pues a pesar de ser dos veces favorecido con la máxima silla del pueblo, se les recuerda no con respeto y admiración sino por sus excesos, sus obras mal hechas y en el mejor de los casos incompletas.

El consenso es unánime, nos refieren, porque sería ofensivo para esos votantes que lo han elegido en dos ocasiones que hoy les diga que regresa para terminar lo que dejó pendiente, aunque sería sano que en efecto regrese, ¡pero lo que se llevó!  

ADICCIONES DEL DOMINIO PÚBLICO

El ex alcalde que ha llegado al cargo por el PRD y el PT, nos dicen, es una persona con una vida personal y amorosa hecha un desastre; desde infidelidades hasta el gusto por gente del mismo sexo. Bien conocido por su adicción al alcohol y a otras sustancias. ¿Qué vecino no lo ha visto en esos estados por el pueblo? Hoy, al no saber qué hacer con su vida, se obsesiona en sus borracheras con volver. Como si la opinión de la gente fuera un cero a la izquierda.

De Paquito Díaz, se puede decir que es el más empeñado en convertir las derrotas en triunfos; mismos que se han traducido en no estar fuera de la nómina y de los negocios públicos. Este personaje tiene muy en claro que las amistades más que para los afectos sirven para los negocios, porque las puñaladas traperas siempre están a la orden.

Artífice y capitán del triunfo que llevó a Miguel López en segunda ocasión al palacio municipal, muy pronto supo en carne propia la traición de quien le dijo era como un hermano. No alcanzaron las relaciones con la cúpula del PT para que fuera Secretario Municipal, pero sí director de Servicios Públicos; eso sí, con un sueldo idéntico al de aquella posición. No bastaron dos regidores y una sindico para presionar.

Tras la falta de palabra para cumplir con sus compromisos, Paco se confrontó a muerte con Miguel López, y hasta pensó que lo iba a aniquilar políticamente. Aun así, ese grupo fue cómplice, omiso de la corrupción de ese gobierno, de sus obras de mala calidad y sobreprecios que las elevaron al doble.

Pero lo que son las cosas entre los cínicos: Para 2020 la vida los ha llevado a supuestamente perdonarse. A que Paquito le ofrezca el partido de Encuentro Social a Miguel, a cambio de que sea el presidente del Consejo. Es fácil intuir el tiro de piedra: usar los recursos públicos a favor de la campaña del “veinte uñas”, tal y como es conocido Miguel López.

SU PATRÓN, GERARDO SOSA

Pero el tema no termina ahí: Como Morena los dejó tirados a mitad del arroyo, debido al egoísmo de sus fundadores, quien está detrás de tales acuerdos es el jefe del Grupo Universidad, Gerardo Sosa, que en su loca ambición por la gubernatura necesita de la plaza de Tlaxcoapan por los recursos que deja.

Es así que Paquito Díaz y Miguel López solo son piezas de un ajedrez que lleva ya varias jugadas hechas.

Por eso Miguel y Paco son Gerardo. Y esa la intención de apropiarse una vez más de la alcaldía para saquear los recursos de Tlaxcoapan para la campaña del porro mayor de la UAEH. No más centros culturales, no más unidades deportivas Teltipán y no más elefantes blancos en Tlaxcoapan.

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