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156 MDD ¿LA JUGADA MAESTRA DE SOSA CASTELÁN?

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Sosa y Pontigo, la danza de los millones

SILOGISMOS

*Sosa Castelán, cacique de la UAEH y presidente del Patronato universitario, en la picota por fuego amigo de la 4T

 

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Diríase que Santiago Nieto estaba urgido en demostrar de qué está hecho el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de Hacienda y, por lo pronto, dispuso el congelamiento de una cuenta bancaria de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) al descubrir un grueso trasiego de fondos que suman  156 millones de dólares –en sólo un envío- en bancos suizos y con enlaces en por lo menos 22 cuentas en el mismo número de  países, que incluyen Reino Unido, España y Suiza.

Es la hebra que se comenzó a jalar al descubrirse envíos de cantidades estratosféricas de origen –obviamente- desconocido. Como botón de muestra, los 156 millones de dólares, son poco más de tres mil millones de pesos, cifra superior al presupuesto anual total de la universidad, de dos mil 500 millones de pesos.

Todo indica que la noticia causó mucha sorpresa, no tanto porque Gerardo Sosa Castelán tenga fama de honrado, sino que se le consideraba como político hampón, pero reducido al ámbito universitario –su coto privado- desde donde ejercía chantaje hacia los gobiernos estatal y municipales de Hidalgo, pero ahora surge como un capo internacional, con movimientos de lavado de dinero en millonadas de dólares.

La bomba estalló el viernes primero de marzo, con el anuncio de Santiago Nieto. De inmediato, los periodistas vieron que el golpe va directo a Sosa Castelán, amo y señor de la UAEH, desde su posición como presidente del Patronato de la institución.

El rector, Adolfo Pontigo Loyola, al intentar explicar el asunto, dijo y reiteró: “Los fondos de la universidad se manejan directamente desde el Patronato”.

El caso es que Gerardo Sosa Castelán y no pocos funcionarios de la universidad, están en la picota, bajo escrutinio de Hacienda y la Fiscalía de la Federación y no es exagerado vaticinar que pueden tener una celda en su futuro cercano.

¿FUEGO AMIGO CONTRA UN ALIADO Y PATROCINADOR?

Otro asunto que llama mucho la atención es que Sosa Castelán, por lo menos todo el año pasado, fue el pivote financiero y político de la campaña electoral de Morena en Hidalgo. Los diputados locales de Morena hacen mayoría absoluta  en el Congreso local, al grado que no hace mucho aprobaron 200 millones adicionales al presupuesto normal de la UAEH, pese a protestas de los diputados de oposición.

Sosa Castelán utilizó toda la infraestructura de la UAEH para organizar los mítines de López Obrador en Hidalgo, con vehículos, contingentes, carteles, volantes, spots en radio y televisión locales, así como a un ejército de bots cibernéticos. Pero el presidente del Patronato Universitario fue muy cauto al no aparecerse en ningún evento proselitista del candidato a la presidencia en cada visita a la entidad y su poder e influencia en Morena-Hidalgo era ostensible.

A los ojos de los observadores locales y de la capital del país, Sosa Castelán había comprado ya un seguro político y judicial al estar fuertemente conectado con el carro triunfador en los comicios presidenciales y locales del primero de julio de 2018.

¿LA JUGADA PERFECTA?

El gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador ha tenido en los primeros tres meses altibajos en el desempeño, en parte por el aprendizaje que se advierte natural en todo nuevo gobierno, pero con problemas adicionales de tamaño tal como la turbulencia económica y política que acarrea la cancelación del magno proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional (NAIM) de Texcoco, el episodio no bien superado del desabasto de gasolina, los despidos masivos de funcionarios en muchas dependencias federales, las cancelaciones de fondos oficiales para organizaciones sociales de tipo tan sensibles como las estancias infantiles y los refugios para mujeres maltratadas, lo que han significado tropiezos fuertes y golpes a la imagen tanto en la persona del presidente como al gobierno en general.

En las circunstancias descritas, un golpe espectacular, el famoso quinazo al que han recurrido los presidentes entrantes en los últimos 30 años, podría ser el encarcelamiento de Sosa Castelán y cómplices, con el añadido de que no se trataría, como en casos anteriores, de enemigos políticos o rivales, que se utilizan lo  mismo para cobrar cuentas pendientes que presentarse ante la sociedad en general como un mandatario con tamaños para hacer limpieza en el sistema político.

Echar a caminar la maquinaria de la justicia sobre un conocido aliado político, ningún  cargo de improbable solidez, menos prefabricados, como han sido en otros casos, sino un sólido asunto de lavado de dinero en canales internacionales, con trasiegos en 22 países extranjeros, es un gran pastel para deleite de una opinión pública ávida de resultados sólidos, pero sobre todo, para la masa de simpatizantes probados de AMLO que ya esperan elementos de juicio para enfrentar las críticas, cada vez más ácidas, hacia el nuevo gobierno.

Sin duda, los diputados locales emanados del grupo universidad, como lo son Humberto Veras, Tatiana Ángeles, el polémico Rafael Garníca, Roxana Montealegre, Susana Ángeles, Armando Quinanar, José Antonio Hernández, Rosalva Calva, Jorge Mayorga, y Doraclicia Martínez, junto con su “líder” Ricardo Baptista nada, casi nada podrán hacer ante un problema indefendible ¿O acaso pedirán una investigación puntual?

Así las cosas, un proceso judicial sólidamente fundamentado contra Sosa Castelán puede significar la jugada maestra, perfecta, para solidificar el prestigio del gobierno y, sobre todo, del gran proyecto de la Cuarta Transformación que postula López Obrador.

Y, de pasada, el presidente podría contar con el eterno agradecimiento del conglomerado estudiantil de Hidalgo, de la clase política ajena a la mafia de Sosa Castelán y de los ciudadanos de a pie.