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ENTRE CONTRADICCIONES SEP/AMLO, LA EDUCACIÓN NACIONAL, A LA DERIVA

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*DE ESCÁNDALO: SE REIMPRIMIERON LIBROS DE TEXTO DE… 2017

POR GUSTAVO CORTÉS CAMPA

Una falsedad más en la 4T: No hubo producción  real de libros de texto para 2019.

Perdido en ocurrencias -“estará permitido copiar”-, dislates, fricciones, contradicciones y beligerancia exitosa de la CNTE, el reloj atrapó al gobierno con los dedos detrás de la puerta y, sin un programa educativo propio, se optó por una solución propia de saltimbanquis: se reimprimieron los libros de texto de 2017.

Así, resulta una falsedad absoluta que se hayan diseñado “nuevos libros de texto”, tanto para primaria como secundaria.

Y como la “producción” tuvo lugar en los Talleres Gráficos de la Nación, sin mínima capacidad –ni técnica ni industrial- los textos salieron a cuentagotas, con papel de mala calidad –contratos para el compadre- y es hora que  muchas partes del país aún no los reciben.

Pero este asunto saca a relucir una de las más publicitadas patrañas del gobierno de López Obrador en materia de “temas históricos” que “nunca antes tocaba la SEP en tiempos del neoliberalismo”. Porque todos esos temas y varios más, aparecen en los textos reimpresos. En otras palabras: con esa decisión, el gobierno de AMLO confirmó, sin darse cuenta, sus falsedades: todos esos temas aparecían hace años en las producciones “del neoliberalismo”.

SEP EN LA 4T: COMO HACER CARAVANA CON SOMBRERO AJENO

Desde hace poco más de dos años, que la SEP elaboraba libros para secundaria por medio de la compra de contenidos a diversas editoriales que concursaban por el contrato, donde se estipulaba el derecho de la dependencia a sustituir fotografías, pero no contenidos, por la sencilla razón de que hay un autor de por medio.

La SEP compraba los derechos a editoriales como Limusa, Trillas, Progreso, etcétera, las que a su vez, contrataban a los autores, diseñadores, todo conforme con los programas de estudio oficiales. Así, se producían libros de matemáticas, física, química, geografía, español, etcétera.

La SEP fijaba una fecha fatal para revisión y evaluación y en un plazo de 15 días dictaminaba qué libro reunía los requisitos  pedagógicos necesarios y el número de ejemplares que se comprarían en cada caso.

Ya con la orden de compra, la editorial seleccionada procedía a la impresión y los enviaba a las bodegas de la Conaliteg, tanto en Tlanepantla como en Querétaro y se procedía a la distribución, hacia la zona norte del país, desde Querétaro y hacia el sur, desde Tlanepantla.

Concluido este procedimiento, se SEP procedía a la liquidación del pago a la editorial.

¿Qué pasa ahora en la 4T? Hasta estos momentos, nadie en la secretaría tiene la menor idea de qué sucederá.

No se sabe si la SEP continuará contratando a las editoriales, ni menos se sabe cuándo y cómo se procederá a elaborar los nuevos programas educativos, tan publicitados por el presidente AMLO y sus funcionarios del ramo.

Gente ligada a las editoriales manifiestan su perplejidad al respecto y comentan: “Todo es grilla; la SEP está hundida en las contradicciones propias y las del presidente López Obrador. Y estamos hablando de alrededor de 600 millones de libros de texto, mismos que los Talleres Graficos de la Nación no pueden producir, porque sus instalaciones son pequeñas y los equipos no están actualidazados tecnológicamente.”

Además, la idea de desaparecer o minimizar las telesecundarias será catastrófico para zonas marginadas. Se diseñaban libros especiales para ese sistema, precisamente adaptados al caso.

Por otro lado, el caso del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos  (INEA)  es terrible para los adultos marginados. Nos dicen: “Era algo importantísimo  en cuanto a la alfabetización de personas mayores, les cambiaba radicalmente la vida, se renovaba de manera definitiva su autoestima y ahora se pretende algo más grave aún: alfabetizar por medio de computadoras ¡Una estupidez!”

¿NO SUPIERON LO QUE HICIERON?

El caso fue que el tiempo se agotó para el gobierno, que se dedicaba a gastar galones de saliva en el tema educativo sin que siquiera se comenzara a trabajar de forma concreta. Y se optó por la reimpresión de lo que se hizo en 2017.

Esto es: La SEP de la 4T no diseñó una sola página de los libros entregados para este ciclo escolar. Pero… ¡Qué curioso! En cuanto a temas de historia patria, aparecen todos los temas, y algunos más, de los que AMLO y el secretario Esteban Moctezuma aseguraban “nunca aparecieron en los libros del neoliberalismo”.

-Aparece el tema del movimiento estudiantil de 1968, la revolución cubana y Fidel Castro como personaje, aunque quizá no como lo hubiesen querido en la 4T.

-Aparece el tema de la guerrilla de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas y como acabó.

-El tema de educación sexual y el uso del condón, algo de lo que AMLO no ha tocado siquiera.

-El neurálgico asunto de la homosexualidad con las variantes de diversidad sexual, matrimonios gay y familias homoparentales, algo que inclusive puede molestar mucho  al señor presidente AMLO.

Y hace ya años, desde tiempos de Salinas de Gortari, que se toca el tema de la independencia con el capítulo que fue censurado por lo menos desde tiempos de Echeverria, quien de hecho ordenó borrar el nombre de Agustín de Iturbide de todo texto escolar, discurso y tema histórico desde el sistema educativo y político.

Por cierto, en aquellas fechas, un personaje ahora incrustado en el gobierno, mostró su profunda molestia en ese asunto y escribió un furibundo artículo en “La Jornada” titulado: “La disputa por la historia”, en protesta por haberse recuperado la figura de Iturbide y propugnaba borrarlo de nuevo de todo libro, oficial y no oficial.

Ese personaje es Paco Ignacio Taibo II, director mediante reforma constitucional ad hoc del Fondo de Cultura Económica y célebre difusor de calambures propios de pulquería de barriada.

Y queda la pregunta en el aire: ¿Cuándo comenzarán en la SEP a elaborar un nuevo programa educativo?

¿Cuándo lo diga la CNTE?