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LA REUNIÓN SECRETA DE DAMIÁN SOSA Y ADOLFO PONTIGO EN LA CDMX

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La cara de preocupación de Damián lo dice todo

*  Tras la detención de Gerardo Sosa Castelán, el hermano del ahora detenido y aún candidato a Tulancingo, Damián Sosa, se reunió en un café de la zona de Lindavista, en la CDMX, con el rector, Adolfo Pontigo, y aunque trataron de no ser vistos, no faltó la lente indiscreta de un celular que registró el encuentro

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Especial de Expediente Ultra

Si acaso quisieron eludir miradas indiscretas, no lo consiguieron en estos tiempos de celulares disponibles para cualquier ciudadano; y por eso,  de poco sirvió a Damián Sosa Castelán y Adolfo Pontigo Loyola haber viajado  a la Ciudad de México para una charla donde trataron los muy graves asuntos del comienzo de semana, cuando el cacique todopoderoso de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Gerardo Sosa Castelán fue detenido y encarcelado en el Penal del Altiplano (Almoloya), acusado de delincuencia organizada.

Ambos fueron vistos y fotografiados en un Vip’s de la colonia Lindavista, al noroeste de la capital.

Según se supo, llegaron al lugar hacia las 13:00 horas del pasado miércoles dos de septiembre y ocuparon una mesa donde discutieron largo rato. El diputado local de Hidalgo, Jorge Mayorga, ex líder estudiantil y miembro de número de la «Sosa Nostra» (la mafia político/universitaria que ahora se derrumba), estuvo a dos mesas de distancia y no participó de la conversación. Convidado de palo y en su papel de chalan.

Les valió el cubrebocas y la sana distancia

Se puede especular con suficiente base que el tema único fue la situación que se presenta, con amenaza directa sobre Pontigo Loloya -todavía rector de la UAEH- de ser llamado a cuentas, primero, y con orden de aprehensión, después, por el involucramiento en los movimientos de «lavado de dinero» de que es acusado Sosa Castelán, ya que se advierte del todo imposible que nunca se hubiese enterado del trasiego de 151 millones de dólares hacia bancos suizos y de otras partes de Europa.

Sobre su cabeza pende un anuncio como candidato a la picota de la UIF.

El caso del hermano, Damián, es algo más complicado por su condición de candidato al municipio de Tulancingo, algo que las bases morenistas buscan evitar a toda costa.

Tan preocupados estaban que ni el café probaron

Otra posibilidad (por la que seguramente hacen cruces los miembros de la mafia universitaria) es que la UIF y la Fiscalía tengan ya de antemano instrucciones de que todo quede en las detenciones realizadas, que incluyen a dos hijas de Sosa Castelán, y tan sólo promover cambios en la administración de la UAEH y en el control político de Morena-Hidalgo.

Ambas posibilidades están en el aire, pero lo que sí es seguro es que el poder despótico de la «Sosa Nostra» ya desapareció y lo que vienen son los ajustes internos, tanto en Morena como en la universidad, mismos que pasan por eliminar «todo lo que huela a Gerardo Sosa Castelan», aunque ya se han visto a quienes, como San Pedro, niegan que «ni siquiera conocí a Gerardo Sosa».

El caso es que Damián y Pontigo andan jugando a las escondidillas en cafés de la capital del país, pero tan discretos, que se hacen acompañar de una decena de guardaespaldas y chofer particular en lujosas Suburban negra y una camioneta Honda CVR, color plata, pero con sólo la placa delantera.

Así las cosas, no se esperaban ser sorprendidos infraganti y de balde el pago de casetas y gasolina.

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