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¿Para qué sirven la Naciones Unidas?; el histórico discurso de Fidel Castro

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Fidel alertó del holocausto por venir

*  Vigente es aún el discurso que pronunciara el presidente cubano en 1979 cuando fue a gritarles a “los dueños del mundo” sus verdades y les recordó de qué sirve la civilización si hay pocos  ricos y más pobres en el mundo

 

Por BLAS A. BUENDÍA

Especial  para Expediente Ultra

“Oportuna” fue la partida del comandante Fidel Castro Ruz para no vivir el retrogradismo que el mundo espera una vez que el multimillonario empresario Donald Trump asuma el poder de una de las naciones más poderosas del planeta, Estados Unidos, y convertirse peligrosamente en el Estadista número 45 de toda la historia de la Unión Americana.

Vigente sigue siendo el discurso que pronunciara el presidente cubano en 1979 cuando fue a gritarles a “los dueños del mundo” sus verdades, que comparativamente, se hace una semejanza –claro está en tiempos diferentes- con el malogrado candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien veía a “un México con sed de justicia”, en 1994.

Quince años antes del asesinato político del sonorense, el comandante Fidel Castro no tuvo recato alguno para gritarle en la misma tierra de los gringos “de qué podrían morirse”, el discurso de sus palabras cimbró a toda la Organización de las Naciones Unidas (ONU),  pero desgraciadamente ha sido más el poder político, económico y financiero del Pentágono y de Wall Street, y sus cinturones de alta seguridad como la DEA y el FBI, para hacer realidad los postulados del Estadista cubano.

De una de tantas frases célebres de Castro, que por ejemplo: “¿Para qué sirven las Naciones Unidas?”, a la célebre frase de Colosio: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia”, es la misma bandera discursiva de que los gobiernos de todo el mundo, no le han hecho justicia a la sociedad mundial.

Fidel Castro cimbró con sus palabras a la ONU el 12 de octubre de 1979, fecha en que se conmemoró el Día de la Raza; fue un día muy propicio para recalcar no una simple alocución, sino lo profundo de su mensaje.

Si bien es cierto que el 12 de octubre de 1979, seguirá siendo recordado por las futuras generaciones lo que para muchos simpatizantes de Fidel Castro Ruz o detractores, fue la ocasión que el comandante cubano emitió uno de sus mensajes más representativos de lo que representaba su ideología, es digno de escucharlo una y otra vez.

Y es que el líder revolucionario pronunció una serie de frases que hicieron eco en la ONU. La versión es digna de suscribirla, porque en menos de diez minutos, fijo una posición de Estadista visionario qué es lo que podría ocurrir en Estados Unidos ahora en manos de Donald Trump, un empresario peligrosamente xenofóbico metido a político, que no inspira ninguna confianza porque está empecinado en declararle la guerra a todo el mundo, y peor aún, conducir al planeta a una III Guerra Mundial ahora con una devastadora era termonuclear.

Vistiendo su clásico uniforme olivo, gesticulando en cada palabra que pronunciaba, el comandante Fidel, así inició su discurso.

Señor presidente.

Distinguidos representantes.

Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la Humanidad.

¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos, para que otros viajen en lujosos automóviles?

¿Por qué unos han de vivir 35 años, para que otros vivan 70?

¿Por qué unos han de ser míseramente pobres, para que otros sean exageradamente ricos?

Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan. (Aplausos).

Hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas, hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y a la dignidad humana.

Unos países poseen, en fin, abundantes recursos. Otros no poseen nada.

¿Cuál es el destino de éstos?

¿Morirse de hambre?

¿Ser eternamente pobres?

¿Para qué sirve entonces la civilización?

¿Para qué sirve la conciencia del hombre?

¿Para qué sirven las Naciones Unidas? (Aplausos).

¿Para qué sirve el mundo?

No se puede hablar de paz en nombre de decenas de millones de seres humanos que mueren cada año de hambre o  enfermedades curables en todo el mundo. No se puede hablar de paz en nombre de 900 millones de analfabetos. La explotación de los países pobres por los países ricos debe cesar.

Sé que en muchos países pobres hay también explotadores y explotados. Me dirijo a las naciones ricas para que contribuyan. Me dirijo a los países pobres para que distribuyan.

¡Basta ya de palabras! Hacen falta hechos. (Aplausos).

¡Basta ya de abstracciones! Hacen falta acciones concretas.

¡Basta ya de hablar de un nuevo orden económico internacional especulativo que nadie entiende! (Aplausos).

Hay que hablar de un orden real y objetivo que todos comprendan.

No he venido aquí como profeta de la Revolución, no he venido a pedir o desear que el mundo se convulsione violentamente.

Hemos venido a hablar de paz y colaboración entre los pueblos.

Y hemos venido a advertir que si no resolvemos pacífica y sabiamente las injusticias y desigualdades actuales, el futuro será apocalíptico.

El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar.

Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se pueden resolver con armas nucleares.

Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia.

No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos.

Y, en el holocausto, morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo. (Aplausos).

Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era, esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo.

Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana. Muchas gracias. (Aplausos).

¿Retrogradismo?

¿Qué se entiende por retrogradismo?

¿Volver al pasado para poder hacer un juicio del presente con personas que ya no tienen que ver con determinado tema?

Si y hay quienes lo hacen deliberadamente mientras culpan a otros de ser retrógradas…

¿Por qué mucha gente se pavonea de no aceptar las «disculpas» de Juan Pablo I por la inquisición y bla bla bla…, acaso no se dan cuenta de que usan el mismo juicio que usan los terroristas y otros grupos radicales para atacar a cualquier estructura social por el paso del tiempo?, mientras que se la pasan gritando: NO a las religiones, son las causantes de las aberraciones, y la impiedad, pero esos también están practicando la impiedad ¿o no?

¿Retrogradismo=guerra?

 

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