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LÍDERES DEL PRI SE DICEN LINCHADOS EN “TRASCENDIDOS” Y BUSCAN JUSTIFICAR SU PASADO DE LUJOS Y CORRUPCIÓN

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Foto> PRI Hidalgo

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* La rueda de prensa del tricolor en Pachuca pretendía ser un golpe mediático, pero terminó exhibiendo la indigencia política de su cúpula. Carolina Viggiano justificó su silencio ante los abusos del pasado asegurando que antes no era oposición, al tiempo que usó la sede estatal para defender el historial de su esposo Rubén Moreira en Coahuila; entre reclamos de supuesta misoginia contra Simey Olvera y ataques personales, el priismo mostró el rostro de la desesperación. A su lado, Marco Antonio Mendoza intentó desmantelar la reforma electoral con laberintos alfabéticos para asegurar posiciones plurinominales. Sin duda, el tricolor demuestra que se quedó sin proyecto, sin votos y reducido a una estratagema de corto alcance

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial para Expediente Ultra

Sostenía el general Porfirio Díaz con su conocido colmillo político –que le permitió mantenerse por casi cuatro décadas en el poder–, que en este país las grandes batallas se pierden por la soberbia de los mandos, y las pequeñas, por la torpeza de los asistentes, máxima que retrata de cuerpo entero la mascarada montada en la sede estatal del tricolor por la senadora Carolina Viggiano Austria y su grupo político.

Lo que la cúpula priista anunció con bombo y platillo como un ejercicio de alta investigación para acorralar al gobierno estatal terminó convertido en un burdo plan ranchero, pues en el salón de eventos del Revolucionario Institucional, Carolina Viggiano montó un par de pantallas de televisión únicamente para proyectar capturas de portales informativos, y así dolerse en público porque la prensa recuerda los agravios de antaño y, sin dudarlo, salió al rescate defensivo del oscuro historial de su esposo, el diputado federal Rubén Moreira y ex gobernador de Coahuila.

Viggiano y compañía, pretendían articular un contrapeso de altura y terminaron escenificando un litigio de aldea donde confundieron la estrategia parlamentaria con la rabieta de banqueta; y en efecto, toda esa parafernalia audiovisual no logró disimular la indigencia del discurso ni la autoconfesión que marcó la jornada cuando la propia Carolina Viggiano pretendió justificar el silencio cómplice ante los excesos de sexenios pasados bajo el peregrino argumento de que en aquellos años a ella no le tocaba ser oposición.

Además, la senadora se atrevió dar cátedras de periodismo diciendo que los ataques en su contra son trascendidos y no periodismo de investigación (¿?)

Refresquemos un poco la memoria a doña Caro: curiosamente cuando le aprieta el zapato en temas de Coahuila, feudo de la familia Moreira, sencillamente no aborda temas donde la privatización de servicios como el agua potable, ha permitido un huachicol con el vital líquido, alentando tanto por su cuñado Humberto como por su esposo Rubén. Un crimen contra los que menos tienen y que en este espacio hemos difundido con datos exactos.

Y claro que hay “trascendidos” que incomodan a la legisladora y su cónyuge, porque el ex presidente López Obrador les restregó públicamente el grado de corrupción y lujos indebidos de que gozaron al amparo del poder, como los 30 millones de pesos en vuelos privados y otros dispendios que se contabilizaron de la chequera del Alonso Ancira, el empresario acusado de defraudar a Altos Hornos de México, cuando Rubén Moreira fue gobernador.

Ver a Carolina Viggiano decir que los mexicanos de las colonias, pueblos y comunidades están agraviados con la 4T, resulta una reverenda patraña. La señora, por necesidad política, ahora se ensucia un poco los zapatos y camina a ras de piso, pero esas poses, por más que se esfuerce, no le quedan porque lo suyo en andar por los aires en jets privados.

Por eso ahora su maquillada postura equivale a firmar un certificado de complicidad retroactiva. Los viejos jurisconsultos romanos lo dejaron asentado en el principio de excusatio non petita, accusatio manifesta, pues la disculpa no solicitada se transforma de inmediato en evidencia del descaro.

Pretender ningunear una inversión pública histórica de treinta mil millones de pesos promovida por la administración de Julio Menchaca Salazar para preferir el consuelo de la autocompasión y acusar imaginarias conspiraciones de bots solo confirma el tamaño de su desconcierto.

Así las cosas, la secretaria general del CEN tricolor repitió en Pachuca la misma furia verbal que desplegó en la Cámara Alta contra la senadora morenista Simey Olvera, acusándola de caer en supuesta misoginia únicamente por recordarle la sombra de su cónyuge en la tribuna y alegando tener tres décadas de trayectoria propia.

A falta de argumentos técnicos sobre el huachicol fiscal o el desarrollo regional, Carolina Viggiano desempolvó querellas sobre agencias de comunicación como Smartia y hasta terminó hablando del medidor de luz de su casa. El pináculo del absurdo ocurrió cuando, al ver proyectada en la pantalla la nota sobre los quebrantos del norte, sacó hojas de datos impresas para leer estadísticas de empleos, homicidios y cuarteles militares de Coahuila durante la gestión de Rubén Moreira, pretendiendo usar las siglas del PRI hidalguense como despacho de cobro y lavandería de imagen para los pasivos familiares que su hermano Humberto Moreira exhibió en San Lázaro.

A su lado, el dirigente estatal Marco Antonio Mendoza Bustamante completaba la estampa perfecta de la gerencia de la derrota, con un partido desplomado al cuatro punto siete por ciento de la preferencia electoral y con la estructura territorial desmantelada tras mutilar al Consejo Político Estatal, Mendoza pretendió dar cátedra de ingeniería legislativa alegando que el reparto alfabético de municipios de la A a la M para mujeres o de la N a la Z para hombres viola la paridad y arruina la densidad poblacional en bloques que van de Acatlán a Molango.

Esa pirotecnia matemática y la amenaza de acudir a la Suprema Corte no engañan a nadie, pues no es más que la maniobra desesperada de quien, sabiéndose derrotado en las urnas, busca enredar las reglas en el papel para asegurar las posiciones plurinominales de consolación para el grupo dominante.

El promocionado golpe mediático resultó ser una jugada casera que se les regresó como bumerán; al intentar exhibir al rival con pantallas prestadas y discursos ajenos a la agenda de Hidalgo, Carolina Viggiano y Marco Antonio Mendoza solo consiguieron exhibir su propia indigencia política, su amnesia por conveniencia y el ocaso irreversible de un PRI  que se niega a aceptar su realidad… su agonía.

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