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ALITO Y SU CORTINA DE SALIVA EN TORNO A LAS EMBAJADAS

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* Una treta para tapar traición en curso

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial Expediente Ultra

El generalmente bien informado columnista Raymundo Riva Palacio puso la mira en Alejandro Moreno «Alito», dirigente nacional del PRI, como un político lo mismo rastrero que farisaico, al escribir que «dentro y fuera del partido se ha comentado que ‘Alito’ podría entregarse a AMLO» este año.

El periodista comentó así mismo que «Alito es más ladino que confiable y de lengua se come infinitos tacos» y recordó «la bufonada de que todos los días iba a tener su propia mañanera para responder a López Obrador».

Todo eso se dio en el contexto de la publicación de varias notas en donde se daba cuenta de múltiples propiedades inmuebles en Campeche, lo que seguramente, de pronto, le recordó el viejo proverbio de que «para tener la lengua larga hay que tener la cola corta».

Pero le duró poco la contención. Al ex gobernador de Campeche le urge, como parece evidente, una cortina de humo. O a falta de eso, buena le ha parecido una cortina de saliva.

Es lo que ha tendido en los últimos días con el anuncio oficial de la propuesta presidencial para embajadores a connotados militantes del PRI. Ciertamente, fue una noticia espectacular, aunque de alguna manera esperada, que la ex gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, ha sido propuesta para el Consulado General de México en Barcelona (en términos diplomáticos y políticos, eso equivale a una super-embajada) y para el ex gobernador de Campeche, Carlos Miguel Aysa, para embajador en la República Dominicana.

Ahí fue donde «Alito» encontró su oportunidad para salpicar en los medios informativos con su «cortina de saliva». Comenzó a vociferar a volumen estridente: «Al aceptar la propuesta de AMLO… esas decisiones causarán sanciones internas, incluida la expulsión (porque) como autoridades surgidas del PRI están sujetas a los estatutos del partido… las oportunidades obtenidas deben corresponderse con buen trabajo y resultados, pero también con lealtad a México y a los mexicanos».

Todo parece indicar que la gritería de «Alito», lejos de influir en la militancia priista en cuanto a que los seleccionados para el servicio exterior están «cometiendo traición», independientemente de que esos casos deberán ser objeto de análisis serio, en realidad están siendo aprovechados por el dirigente nacional para intentar tapar su propia conducta reprobable, con tratos infames ya filtrados, con el gobierno de la  4T.

Riva Palacio, en la misma columna, reveló que «en diciembre pasado, un emisario cercano a Marcelo Ebrard, se presentó en la reunión de gabinete previo a la mañanera, y al final, pidió la palabra. Le dijo al presidente que llevaba un mensaje de «Alito» Moreno, porque quería una alianza con el gobierno. AMLO pidió que los dejaran solos para hablar con el emisario. No se conocen los detalles del mensaje que envió el líder del PRI, salvo que su decisión de jugar con el presidente el resto del sexenio».

Recordó también el columnista que «Alito» carga con el antecedente de que en tiempos de Calderón fue a arrodillarse ante Juan Camilo Mouriño, entonces Secretario de Gobernación y figura clave en el segundo gobierno panista».

Ahora «Alito» se permite hablar de «traiciones” a propósito de los ex gobernantes priistas que seguramente aceptarán ingresar al cuerpo diplomático de la 4T, pero tan solo para tapar su propia veleidad que, gracias a sus torpezas, ya sale a flote.

Riva Palacio concluye de la siguiente forma: «Moreno engañó a quienes esperaban un líder contestatario (pero) su traición irá escalando al planear entregar el partido al presidente».

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