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FAMA COMO PECADO

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Por Samuel cantón Zetina/@SamuelCanton

Estamos mal…muy mal…

Linchar y descalificar sólo por ser famosos en actividades que a juicio de alguien resultan frívolas, refleja -eso sí- una gran ignorancia.

Ni todas las figuras populares son tontas o descerebradas, ni los quehaceres a que se dedican son despreciables o estúpidos.

Tampoco, aquellos políticos o legisladores de oficio son una garantía de honestidad, sapiencia o aptitud.

Ronald Reagan, actor, fue presidente de EEUU y logró lo que Trump -remedo de histrión y de luchador- no pudo: reelegirse.

En España, el cantante Joan Manuel Serrat se opuso a la dictadura de Franco, simbolizó aquel grito rebelde y libertario de las juventudes de la época, y pagó con represión su resistencia a la separación catalana.

Aquí, para no ir tan lejos, maravillosos actores de carpa como Jesús Martínez “Palillo” -varias veces fue encarcelado por sus incendiarias críticas- dieron la pelea y la vida desde los escenarios contra los abusos y el autoritarismo del régimen, y el maestro Oscar Chávez, con su guitarra, voz y valentía, tampoco calló ante los tiranos.

¿Y qué me dicen del actor Carlos Bracho, que desde siempre apoyó la apertura democrática y a la nueva izquierda de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel?

Hay cientos de ejemplos, en México y el mundo, de famosos con mas talento y agallas que la inmensa mayoría de los vividores tradicionales de cargos y presupuestos.

Cuauhtémoc Blanco es gobernador en Morelos por voluntad de los habitantes de ese estado.

Fue su decisión.

No digamos que fracasó -si es el juicio de los morelenses- únicamente porque era futbolista.

¿Sergio Meyer, actor, tuvo la culpa de que lo hicieran presidente de una comisión legislativa de Cultura?

La postulación de famosos es una estrategia de los partidos para procurarse votos, permanencia y cargos. Pero solo eso: estrategia (Movimiento Ciudadano se voló la barda lanzando a “Paquita la del Barrio” por una diputación de Veracruz).

Nadie nos impone nada.

Al fin y al cabo, las organizaciones proponen, y es el ciudadano -con su sufragio- el que dice por donde.

¿Para qué hacernos bolas?

En junio, no tenemos que elegir al ejército de la farándula y las pasarelas expuesto. Nada más a los que pudieran estar en nuestras boletas.

Corresponde analizar a los partidos -trayectoria, nexos, compromisos-, y el perfil y vocación de los candidatos, sin prejuicios ni etiquetas.

No satanicemos a los famosos por famosos, ni a sus profesiones por ignorancia, y menos -con el linchamiento- santifiquemos el desempeño de políticos “de carrera” fracasados.

Más fondo.

Y DE MAÑANA…

AUNQUE SABEMOS por Ebrard que pronto irán llegando miles y millones de vacunas, ¿qué sentido tiene que Hugo López Gatell tuitee la ridícula cifra de inyecciones que se aplican al día? Ayer fueron 2,027 dosis. Nada mas para que se rían de la 4T…

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