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¿QUIÉN ENTIENDE LOS ENREDOS DE «ALITO»?

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Foto especial

*  El PRI-Hidalgo: Paradojas de la alianza

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial Expediente Ultra

Ante el poder electoral de Morena, PRI-PAN-PRD pactaron una alianza con la idea, con cierta lógica, de que el partido con candidato competitivo tendría la postulación en cada estado con el apoyo de los otros dos. Con esa fórmula, la triple alianza pudo asestar severo golpe en CDMX al partido oficial, al ganar nueve de las 16 alcaldías.

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Pero el dirigente nacional del tricolor, Alejandro Moreno, «Alito» desató una gran polémica y, en consecuencia, una fractura en Hidalgo con una idea algo pantagruélica: De pronto, en reunión a la que no fue invitado el gobernador Omar Fayad, anunció que el PAN postularía candidato a nombre de la triple alianza.

La sorpresa fue mayúscula: El PAN no tenía «candidato competitivo» que postular. ¿Entonces? Aquí fue donde entró en el juego la «creatividad» de «Alito». ¡El candidato sería uno del PRI!  (En este caso, una candidata).

Nadie podía entender, el gobernador Fayad incluido, quien habló de «traición» a la militancia hidalguense.

Así quedaron las cosas: El PAN no tenía candidato, pero «Alito» le cedió la postulación, y además, puso la candidata, Carolina Viggiano, la que, si optamos por la lógica, de antemano había sido considerada «no competitiva».

Eso nos recuerda una película muy interesante, dirigida por Mike Nichols, basada en la novela de Joe Heller «Trampa 22», donde alude un artículo del Código de la Fuerza Aérea de EU, donde decía que ningún piloto de combate podía aceptar una misión suicida, porque por definición se trataría de alguien con trastorno mental, loco pues. Pero, añadía el Código, para considerar al piloto loco, él mismo debía alegarlo ante la jefatura; pero si él argumentaba locura, luego entonces era evidente que no padecía ningún trastorno mental y aducía el mal para evitar la misión suicida. Por lo tanto, no estaba loco y así, se le declaraba ¡apto para la misión suicida!

El enredo pergeñado por «Alito» (sin la agudeza de Heller), quedó así: La alianza tripartita señala que el partido con el candidato competitivo «tiene mano» para la postulación; el PRI no tiene candidato competitivo, por lo tanto, el PAN (se supone a priori) sí tiene candidato competitivo y será el partido postulante. ¨

Pero claro, tal enredo fue para imponer a una candidata afín a los intereses de Alito y Rubén Moreira.

Pero… ¡el PAN no tiene «candidato competitivo»!

Así las cosas, «Alito» tiene la solución: ofrece ¡una candidata NO COMPETITIVA para que el PAN la postule como candidata a gobernadora!

¿No se entiende? No hay problema: ni priistas, ni panistas, ni perredistas lo entendieron.

El pasado 9 de enero tuvo lugar el registro oficial de la «candidatura no competitiva» de la secretaria general del comité nacional del PRI, Carolina Viggiano, con las siglas del PAN que no pudo ofrecer «un perfil competitivo». (Uuufff!)

Como añadido a esta comedia de enredos que remite a los hilarantes entremeses cervantinos: La ceremonia de registro de la «candidatura no competitiva» tuvo lugar en el «Salón Benevento» de Pachuca, y sucedió que al día siguiente, la Secretaría de Salud estatal procedió a la clausura de ese recinto, porque los organizadores no cumplieron con el requisito de solicitar permiso, conforme con las medidas emergentes por la pandemia, mismas que fueron violadas flagrantemente.

Pero si entre priistas, panistas y perredistas hay confusión, frustración y enojo, por rumbos de la trinchera de Morena, además de carcajadas, hay optimismo: El candidato morenista a gobernador, Julio Menchaca, ve el panorama más o menos despejado. De hecho, Alito y sus secuaces le dieron el mejor regalo de año nuevo. Y de pasada, se refuerzan las versiones de «arreglos bajo cuerda» con Morena.

Alito comenzó su presidencia nacional del PRI con la estrepitosa derrota en su estado, Campeche, donde empujó la candidatura por el tricolor de su sobrino.

Quizá con un pacto parecido al realizado con Hidalgo.

Falta ahora ver qué hacen los 32 alcaldes priistas, que al final del día son los que operan en sus respectivos municipios.

Por el otro lado, AMLO hará las usuales campañas de apoyo, las que tienen una eficacia ya conocida.

Ya veremos cómo explica después «Alito» las consecuencias de sus trastupijes.

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