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Ahora, Rufino Tamayo viaja por todo el Metro

Ya circula en la Línea 7 el tren recuperado 26, y lleva el nombre de este pintor mexicano

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Homenaje al pintor mexicano de fama mundial

POR BLAS A. BUENDÍA/ FOTO ESPECIAL

Con la finalidad de incrementar la oferta de transportación, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) reintegró al servicio de la Línea 7, el tren recuperado número 26, con el nombre e imagen del pintor oaxaqueño Rufino Tamayo, fallecido el 24 de junio de 1991.

El convoy motrices M0225/M0226 es uno de los 58 modelo NM-79 adquiridos por el STC en el año de 1979 y uno de los 32 asignados a la Línea que corre de El Rosario a Barranca del Muerto, con una afluencia en día laboral superior a los 300 mil usuarios.

Para la recuperación del tren Rufino Tamayo, los trabajadores del STC utilizaron refacciones nuevas, como ruedas de seguridad, componentes de diferenciales, motoventiladores, soportes elásticos de suspensión secundaria, hules en las puertas de acceso de pasajeros, entre otras.

Los trabajadores repararon las corrosiones en umbrales de puertas, realizaron el repintado de la carrocería de cada uno de los nueve vagones y, en su interior, fue cambiado el material de sus pisos.

La inversión total para reparar el tren Rufino Tamayo ascendió a 39 millones 734 mil 62 pesos, con lo que la inversión en los 26 trenes supera los 443 millones de pesos.

De los 26 trenes que el STC ha reintegrado a la circulación de enero de 2014 a la fecha, 22 trenes son neumáticos y 4 de rodadura férrea, para las Líneas 1, 3, 5, 7, 8, 9, A y B.

Los trenes requieren un monto de recursos para su recuperación y posteriormente se invierte en ellos de manera programada en sus revisiones habituales, al ser parte de la flotilla de trenes disponibles.

El de hoy es el segundo tren recuperado que se asigna a la Línea 7. Esta Línea fue inaugurada el 20 de noviembre de 1984, con 14 estaciones y 18.7 kilómetros de recorrido. Atraviesa por las delegaciones Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Álvaro Obregón, para unir al norponiente con el surponiente de la Ciudad de México.

TAMAYO, UN MEXICANO INTERNACIONAL

Rufino del Carmen Arellanes Tamayo nació el 26 de agosto de 1899 en Oaxaca y falleció el 24 de junio de 1991, en la Ciudad de México. Sus padres fueron Ignacio Arellanes, de oficio zapatero, y Florentina Tamayo, costurera. En 1915, comenzó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos.

 El maestro Tamayo pintó más de mil 300 óleos, entre los que destacan los 20 retratos de su esposa Olga, con quien estuvo casado durante 57 años; 465 litografías y mixografías, 350 dibujos, 20 murales y un vitral, de acuerdo con los reportes de su biografía.

Es uno de los pintores mexicanos del siglo XX más reconocidos en el mundo. Su obra y técnica, conjugaron su herencia mexicana y el arte prehispánico con las vanguardias internacionales, en piezas singulares por el color, la perspectiva, la armonía y la textura.

Su quehacer como muralista puede apreciarse en el Palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Antropología y el Conservatorio Nacional de Música, en México, así como que en el Dallas Museum of Cine Arts, la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico, en la sede de la UNESCO, en París. Su obra también está expuesta en recintos emblemáticos como los museos de Arte Moderno de México y Nueva York, el Guggenheim y la Philips Collection, en Washington.

El 27 de abril de este año, el mural “La Fraternidad”, de Tamayo, fue reinstalado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, luego de permanecer cinco a{os en México para su restauración. Esta obra fue realizada en 1968 en San Antonio, Texas, con el título original de “El Fuego Creador”. El 29 de octubre de 1971 fue donado por el artista a la ONU.

Además, el Museo Tamayo, en inmediaciones del Bosque de Chapultepec, edificado a iniciativa del propio pintor, alberga desde 1981 obras de él y otros artistas plásticos, presentando exposiciones de gran valor artístico.

Como un reconocimiento al aporte público de las grandes personalidades nacionales y extranjeras, el STC determinó identificar a sus trenes recuperados con su nombre e imagen para guardar su memoria entre los 5.3 millones de usuarios de la Red del Metro.