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Margarita Zavala, atada a los demonios de Calderón

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Margarita Zavala, trapecista sin red de protección

Aspirante a Los Pinos, en 2018, la ex primera dama pretende  hacer creer a los mexicanos que es una mujer libre e independiente, sin nexos con su marido; sin embargo, la corrupción, impunidad  y el tráfico de influencias del sexenio pasado  la ligan en complicidad de familia a tragedias como la de la Guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, donde murieron calcinados 49 niños y otros 70 resultaron con graves secuelas. Víctimas a la que desde su cargo como titular del DIF Nacional, no defendió por encubrir a su prima, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo, una de las beneficiadas con la millonaria subrogación de la estancia infantil por parte del IMSS

Por Ignacio León Montesinos

Fotos Especiales

Mal aconsejada,  y peor asesorada,  Margarita Zavala pretende ascender a la palestra  de los debates como una trapecista suicida  en circo de tres pistas y sin red de protección.

Sus críticas lanzadas a la administración de Enrique Peña Nieto, retando de paso al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, son maromas más propias de un burlesco  espectáculo circense que de un análisis serio y objetivo  en torno a la ruinosa situación en que su marido y ex presidente, Felipe Calderón Hinojosa, dejó al país.

Lejos de una sensata y razonada autocrítica, la ex primera dama, se refugia en un autoengaño que pretende endosar a los  miles y miles  de mexicanos que aún resienten en la pérdida de un ser querido los famosos “daños colaterales”, generados en la fallida guerra con el narcotráfico emprendida sin pies ni cabeza por su cónyuge.

Calderón, su negra herencia será un lastre en las aspiraciones de su esposa
Calderón, su negra herencia será un lastre en las aspiraciones de su esposa

Los dos temas con los que la aspirante panista a la Presidencia busca demostrar  en el  gobierno actual sus fallas en materia de corrupción e inseguridad, representan, en contrasentido,  puntos torales  de las innumerables fallas presentadas en el sexenio anterior, donde además la falta de ética y respeto al servicio público, aderezado por el marcado conflicto de intereses y la impunidad, hicieron pedazos al estado de derecho.

Antes de hablar, la precandidata del PAN, debería tomar en cuenta lo expresado por el titular de Gobernación, cuando le aconsejó: “tiene que empezar a hacer un análisis de lo que fue el gobierno en el que ella participó, en el que hay consecuencias hoy en materia de seguridad. Se nos dejó un asunto muy delicado estado por estado y región por región; en temas de derechos humanos, de desaparecidos”.

EL CAMPOSANTO NACIONAL

Y en efecto, Margarita debe meditarlo  dos veces antes de intentar enfundarse en el papel  de redentora de la patria pues seguramente saldrá no sólo crucificada sino lapidada; no sólo carece de tela de dónde cortar sino que además, se antoja imposible defender lo indefendible: las 121 mil muertes violentas generadas en todo el país por  una lucha estéril contra el crimen organizado así como los 23 mil desaparecidos a consecuencia de  los “daños colaterales”, que aún claman justicia, son la muestra irrebatible de un gobierno que perdió la brújula.

Las promesas hechas en campaña por su esposo, Felipe Calderón, entre ellas el de ser el Presidente del Empleo, generando un millón de puestos de trabajo, estables y bien remunerados al año, se esfumaron al paso del tiempo; si acaso, uno de los pocos sectores que conocieron la bonanza fue el de los servicios funerarios donde nunca faltó la ocupación: la guerra fallida de Calderón sembró a todo lo largo y ancho del territorio nacional miles y miles de cenotafios; mudos testigos de un cruento baño de sangre con altos costos económicos y sociales para la nación y nulos resultados.

Viudas, huérfanos y familias destrozadas se sumaron a los 52 millones de marginados –20 millones en pobreza extrema–, que dejó a su paso el gobierno del que formó parte la hoy aspirante a Los Pinos, no exentando en sus pecados capitales tragedias como la sucedida en la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, el cinco de junio del 2009, donde la impunidad y el y tráfico de influencias hicieron a la entonces titular del DIF Nacional, y primera dama, Margarita Zavala Gómez del Campo, guardar un silencio cómplice para proteger a una de las dueñas y directas responsables de la falta de seguridad en el inmueble siniestrado donde murieron calcinados 49 niños y 70 más resultaron con secuelas de por vida.

TOTAL IMPUNIDAD A LA PRIMA DE MARGARITA

Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, nunca pisó la cárcel ni se preocupó en lo absoluto por las implicaciones legales a las que debía responder en su carácter de codueña de la guardería,  instalada de manera ilegal  en una bodega no apta para tal fin pero a la que por influencias le fue autorizado el permiso para funcionar como una estancia  infantil, subrogada al IMSS. El halo protector de la impunidad siempre estuvo a su favor en su condición de prima de la esposa del Presidente.

En su carácter de titular del DIF Nacional, pero sobre todo en su condición de mujer, Margarita Zavala dejó mucho que desear pues quedó en claro que nunca metió las manos ni se solidarizó con las madres y padres de las indefensas criaturas que murieron a raíz del devastador incendio. La precandidata que hoy dice tener las agallas para denunciar la corrupción, no predicó con el ejemplo.

GUARDERIA ABC
GUARDERIA ABC

También extendió su mutis de complicidad cuando en diciembre del 2010, el Primer Tribunal Unitario del Quinto Circuito, le otorgó a su familiar cercana una sentencia absolutoria, desoyendo los reclamos de justicia de los agraviados padres y de la sociedad no sólo de Hermosillo sino de todo el país. ¿Dónde estaba entonces la hoy precandidata que no alzó la voz para pedir castigo a los responsables de la muerte de estos seres inocentes? ¿Es acaso muy distinta  la ética que pretende ejerzan otros en la función pública y otra muy diferente la que ella misma aplicó para encubrir a su familia? ¿Acaso son elásticos y acomodaticios los valores morales de Margarita Zavala? Todo indica que así es.

Hasta la fecha, Margarita Zavala ha buscado deslindarse de este vergonzoso episodio  lo mismo que de los crasos errores cometidos por su propio esposo a su paso por Los Pinos, claro está, sin mucho éxito. En una entrevista concedida a Jorge Ramos, la precandidata indicó que el ser esposa del expresidente “no te anula como persona ni te hace idéntica  a esa persona, ni te subordina”. Y negó que un eventual triunfo a sus aspiraciones presidenciales fuera  el equivalente a una encubierta reelección de su pareja. “Sería más bien mi elección. Yo soy Margarita Zavala. Las mujeres hemos luchado, sobre todo esta generación, para afirmar nuestras identidades personales”.

El problema de la enlistada al 2018, es que sus lazos directos con su marido no son únicamente en el terreno sentimental y familiar, sino de los intereses creados y, como lo han demostrado indagatorias periodísticas, no siempre claros. La pregonada “independencia” como mujer que busca ofertar Margarita al electorado sencillamente no existe

Además, si de hablar de corrupción se trata, la precandidata panista no puede fingir demencia en temas aún no subsanados y que fueron sepultados en el sexenio pasado como el de los contratos que el expresidente otorgó a su cuñado, Hildebrando Zavala por dos mil 500 millones de pesos, a su paso por la Secretaría de Energía, en el sexenio de Vicente Fox. Complicidad de familia que también dejó huellas delatoras por otros doce millones más durante su campaña del 2006 cuando el hermano de Margarita emitió facturas gravosas al PAN,  bajo el concepto de “captura de datos”.

EL CORRUPTO GABINETE DE CALDERÓN

Tampoco, que se tenga registro o constancia alguna,  la hoy envalentonada aspirante presidencial nunca tuvo el valor civil de denunciar las corruptelas de miembros del gabinete de su esposo. Emblemáticos fueron los casos de tráfico de influencias y conflicto de intereses en Pemex, de personajes como el ex líder del PAN y funcionario de la ex paraestatal, César Nava, o del fallecido Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Y ni qué decir de los millonarios desfalcos cometidos con cargo a las finanzas públicas durante los preparativos de las Fiestas del Bicentenario.

A la entrada del Bosque de Chapultepec se muestra como monumento indiscutible a la corrupción calderonista, la Estela de Luz –bautizada por la vox populi como la “Estafa de Luz”– cuya construcción se demoró 15 meses y tuvo un sobreprecio de mil 300 millones de pesos. Ningún funcionario relacionado con estos quebrantos al erario público fue al menos amonestado.

Curioso que ahora Margarita Zavala le apueste a la desmemoria de la ciudadanía y pretenda encumbrarse como la opción salvadora  para una nación agraviada y esquilmada por un gobierno del que formó parte en el exclusivo primer círculo del poder.

Por si esto no bastara en el catálogo de los latrocinios del sexenio pasado, la ex primera dama, debe andar con tiento cuando  habla de asuntos de seguridad. Habrá que recordarle lo ocurrido la mañana del 9 de diciembre del 2005, cuando Televisa en el noticiero de Carlos Loret de Mola, aceptó difundir, en ilegal acuerdo con el entonces titular de la Agencia Federal de Investigación (AFI), Genaro García Luna, una recreación del operativo en el que presuntamente la secuestradora francesa, Florence Cassez,  fue detenida en la carretera federal libre México-Cuernavaca, al lado de sus cómplices y algunas víctimas.

Si bien el  montaje se ejecutó  en el gobierno de Vicente Fox, al tomar posesión del cargo, en diciembre del 2006, Calderón lejos de mandar a investigar y sancionar a García Luna lo elevó al cargo de Secretario de Seguridad Pública de su gobierno. En un acto por demás vergonzoso, el ex presidente no sólo solapó sino protegió al deshonesto policía cuando en la primavera del 2012, y en víspera de las elecciones presidenciales que perdió el PAN, maniobró para que la Suprema Corte retardara el fallo que concedía la libertad Florence Cassez, no por su inocencia sino por los vicios en la integración al debido proceso, auspiciados  por el irresponsable y  protagónico  García Luna.

Bien haría Margarita Zavala en no invocar a los demonios del pasado pues fue este uno de los muchos problemas heredados al gobierno de Enrique Peña Nieto por su irresponsable marido. La liberación de la ciudadana francesa fue responsabilidad directa de una política de seguridad manejada por pillos como García Luna, bajo la anuencia de Felipe Calderón.

EL CONFLICTO DE INTERESES

Pero si de conflicto de intereses y corrupción se trata, los panistas se pintan solos; el Presidente del Empleo que dejó en la calle a 44 mil electricistas del SME con su Decreto de Extinción de Luz y Fuerza, y mandó a la cesantía a otros tantos miles de trabajadores de Mexicana de Aviación, sin dejar de mencionar la represión ejercida a gremios como el de los mineros cuyas huelgas declaró ilegales, se guardó bien asegurarse, junto con sus funcionarios,  “chamba” bien pagada,  una vez concluido su mandato.

Las trasnacionales favorecidas con la entrega de concesiones para explotar la generación de energía eléctrica a través de proyectos eólicos como  la española Iberdrola, mostraron su agradecimiento y el grado de connivencia y agradecimiento  con los funcionarios del pasado sexenio. Primero, dieron trabajo dentro de su Consejo de Administración a quien fuera la Secretaría de Energía, Georgina Kessel Martínez, con un sueldo de 35 mil pesos, unos 600 mil pesos, para después, en julio pasado, incorporar como parte de su Consejo de Administración de su filial, Avangrid, nada menos que al ex presidente Felipe Calderón.

La ex secretaria de Energía, Georgina Kessel, aseguró jugoso empleo con Iberdrola
La ex secretaria de Energía, Georgina Kessel, aseguró jugoso empleo con Iberdrola

Como se recordará, Iberdrola obtuvo permisos de generación en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, donde el incumplimiento de lo pactado con núcleos indígenas y campesinos ha generado severos conflictos sociales a los gobiernos local y federal, ya que su antecesor no tuvo el cuidado de proteger en los acuerdos, los intereses de las comunidades. Eso sí, pactaron bien sus contrataciones a título personal por parte de las multinacionales.

De esto también se guarda de comentar la enlistada  a la Presidencia en 2018, quien en su circo de tres pistas, guarda la peregrina idea de que puede seguir los pasos de la candidata Demócrata, Hillary Clinton. El asunto de fondo es que ni Margarita es Hillary y,  muchos menos, Calderón es Clinton.

Antes de debatir y lanzarse al vacío, la precandidata trapecista debería reflexionar y ajustar la red de protección. Una caída en esas condiciones, ni qué decir,  puede ser fatal a sus planes a futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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