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Merecido homenaje a Margarita Michelena en la Feria del Libro Infantil y Juvenil Hidalgo 2016

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Nuestra amiga colaborado, Elvira Hernándes Carballido

 

Elvira Hernández Carballido

Bellairosa,  Margarita Michelena apareció en mi vida, en mis proyectos, en mis escritos y en mis espejos. Ya sabía de su existencia por su trabajo periodístico en Excélsior, pero nunca me pregunté en qué región del país había nacido, caprichosa geografía que la hizo surgir con una bella presencia y un airoso estilo que le dio un lugar en la literatura y el periodismo en México. Pero un día, los vientos bellos soplaron ilusionados y arraigaron mi alma en Pachuca, precisamente la ciudad donde ella nació. Mi pasión por descubrir y recuperar historias femeninas fue la primera provocación para reencontrarla. Así, en las enciclopedias biográficas y una que otra semblanza descubrí que había nacido en tierras hidalguenses. Por eso, la recuperé en mi libro Bellas y Airosas: Mujeres en Hidalgo. Pero su vida y sus retos trascendían en las semblanzas que estaba redactando. Cada vez aparecían más palabras, más inspiraciones, más textos, más ejemplos de su vida. La recuperé en el breve espacio que me permitía ese primer libro y me prometí a mí misma que debía dedicarle una investigación más completa a esa mujer llamada Margarita Michelena.

Fue así como la busqué en bibliotecas y hemerotecas. De esta manera me topé con su poesía y me atraparon sus palabras. Descubrí sus textos periodísticos y su trayectoria por el periodismo nacional. Además, tuve la grata experiencia de charlar con Andrea Cataño, hija de Michelena, y pude aspirar el alma de estas mujeres maravillosas. Y yo deshojé una margarita preguntándole sobre su vida, acerca de su amor a la poesía y en torno a su pasión periodística. Pero cada pregunta provocaba su florecimiento. Cada interrogante la llenaba de pétalos de vida, de pétalos de poesía, de pétalos periodísticos.

Este mes de julio de 2016 el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo decidió que la Feria del Libro Infantil y juvenil le hiciera un homenaje a Margarita Michelena. Gracias a Venancio Neria se abrió un espacio que fue bautizado como “Conversatorio” y yo pude charlar con Andrea Cataño, hija de esta inolvidable poeta y periodista hidalguense. Decidimos que abordaríamos cinco aspectos de la vida de Michelena.

   1Soy sólo una memoria

Llegó al mundo la noche del 21 de julio de 1917 en una vieja casona de Pachuca. A su madre la asistió Goya, la fiel mujer otomí de lengua dulce y suaves manos morenas. Fue una hermosa niña de fulgurantes ojos azules. Mientras la sostenía en brazos por primera vez, Benita suplicaba: «Dios, no me la quites como a los otros… es tan linda. Se llamará Margarita, en honor a Santa Margarita de Alacoque, que hoy celebra su día». Su padre, Leopoldo, el castellano recio con su muro de amor inexpugnable, no había regresado de la mina con cuya dureza se hablaba de tú. Goya limpió a la niña y la vistió con la ropita que Benita le tejió con sus manos de hada celta. Así pasó sus primeras horas en este mundo Margarita Michelena…

Nadie mejor que Andrea Cataño para evocar el nacimiento de su madre. Para pintarnos ese momento con amor y respeto, con ternura y melancolía. Pachuca ya era bella y airosa, el viento soplaba suavemente en el mes de julio, el aire suspiraba esperanzador sobre el día 21 pero al mismo tiempo la fuerza de un huracán pronosticaba el nacimiento de una hidalguense que arrullaría palabras, levantaría torbellinos de poesía y tifones periodísticos, el año que marcaba el calendario en ese instante ya había pronosticado la historia de México, era el año1917. Su padre se llamó Leopoldo Chillón Mateus y su madre Benoite Michelena.

Y la voz de la hija de Margarita Michelena a veces parece quebrarse de emoción y yo espío sus ojos que se cierran para atrapar la nostalgia y sin esfuerzo recordar las historias que su mamá le platicó, los olores que mágicamente la voz materna convirtió en memoria, los colores que dibujó en su ayer compartido y convertía en cuentos sensibles para dormir tranquila en esa infancia donde aprendió a soñar deshojando una margarita.

 

  1. Los otros dones

Como sus contemporáneas también lo hicieron, Margarita Michelena escribía sus poemas, publicaba sus libros, colaboraba en diversas publicaciones literarias pero al mismo tiempo tenía un trabajo “formal”. En 1962 fue contratada por la Secretaría de Educación Pública para que dirigiera la revista literaria denominada El libro y el pueblo.  En 1967 fue jefa de prensa en la Secretaría de Turismo.

Cabe destacar que durante la década de los sesenta, un anuncio publicitario empezó a llamar la atención de los auditorios y tiempo después sería considerado como una de los ejemplos más representativos de la publicidad mexicana por su frase sintética, efectiva e informativa en solamente tres palabras: Mejor, mejora, mejoral. Si bien, en los datos sobre quién creó esa imagen oficialmente se dice que fue Salvador Novo, la hija de Margarita Michelena afirma con toda seguridad que fue su madre la creadora de dicho slogan.

Me atrevo hoy a hablar de ella no solamente porque fue mi madre, sino porque fue una mujer que nos abrió camino entre otros, en el periodismo, ya que fue la primera pluma femenina que ocupó las páginas editoriales. También fue la primera mujer directora creativa de publicidad, cuando, siendo muy jovencita, empezó a hacer slogans, para apoyar los patrocinios de sus anunciantes para los programas de radio cuyos guiones escribía y producía. De ella es el lema «Mejor mejora Mejoral», considerado como uno de los mejores de la historia de la publicidad en México.

 

  1. La gran personalidad

Pero mientras la poesía descansaba en sus libros, Michelena tocaba el piano, aprendía griego, sus ojos verdes seguían penetrando el alma de quien la conocí mientras su cigarro en la mano le daba ese aroma de diva poética.

Era delgada, hiperactiva, dueña de una memoria y una cultura extraordinarias, ávida siempre de conocimiento. Intelectual por una parte y, por otra, totalmente femenina: leía a Unamuno y tejía suéteres divinos; escribía sonetos quevedianos y preparaba un bacalao extraordinario…y bordaba en petit-point. A ella nada se le dificultaba, con excepción de conducir autos y cambiar pilas.

 

  1. El periodismo

Y en 1978 recibió una invitación provocadora: ser parte de la página editorial de Excélsior y en 1980 de la revista Siempre! En estos espacios periodísticos “publicaba artículos que ponían a temblar a la clase política de su tiempo”. Escribió en la prensa hasta el resto de su vida. La confesión del escritor Adolfo Castañón delata el sentir de sus lectores:

Durante muchos años, compré el periódico sólo los miércoles y sábados y nada más para leer los artículos los periodísticos de una escritora cuyo nombre y apellido cifra ocho sílabas, las mismas espontáneas del metro castellano. Las prosas de Margarita Michelena me inspiraban simpatía por su verba y brío, por su vigorosa castiza dicción, por su corrosivo sentido del humor. También por su furia valiente. Su coraje. Valor, Margarita Michelena había elegido el papel ingrato de una Lady Macbeth y se divertía representando, con prosodia impecable, sensata cordura, cascarrabias. Adiviné en sus batallas una excéntrica variedad caritativa que me llevó, lejos de la arena civil, a buscarla cripta de su lírica vertiente. Comprobé y compruebo que, en la armadura aérea de su prosa se resuelve un enciclopédico conocimiento sensitivo de formas, jardín de pautas, entonaciones, cesuras, sílabas y estrofas. Un raro oído para la música de las esferas verbales, acústico martillo que sabe asimilar los pulsos de la canción métrica hasta trocarlos en la libertad de formas que es imagen de libertad interior. No me disgusta de la caridad cívica de la Reina de espadas y el aterciopelado, solitario coloquio de la voz entre las sombras. Y más que contraste, contienda, agonía de una desesperanza en ascuas mitigada por el líquido cauterio de la lengua.

Una época representativa del periodismo en México hecho por mujeres fue cuando Margarita en 1980 decidió fundar Cuestión, el primer periódico de información general dirigido y escrito por mujeres. La propuesta no fue hacer un periodismo feminista sino un periodismo hecho por reporteras que dominaran todos los géneros periodísticos, se especializaran en información política, cultural o deportiva. El lema fue: “La expresión de la mujer en la noticia”.

 

 

  1. La despedida

 

El 26 de marzo de 1998 Margarita llamó a su hija para invitarla a comer. Andrea estaba muy ocupada y le dijo que mejor en otra ocasión. Pero a lo largo del día, le parecía escucharla: “Mi niña preciosa. ¿Si vienes a cenar?” Y a cada hora aumentaba en su alma una angustia inexplicable pero muy cierta. Lo más pronto posible volvió a llamar a su madre y le dijo que ahora ella la invitaba a comer. Fueron a un restaurante. Platicaron de temas de política, de literatura, de cosas cotidianas. Ya saboreaban el postre y de pronto… Margarita empezó a toser, a toser, a toser… A no poder respirar… A faltarle el aire… No poder respirar…

La asfixia ante los ojos de Andrea, ante el terror de una mujer que se siente una niña que no sabe qué hacer. La desesperación de una hija que siente perder en las manos la vida de quien se la dio tan generosamente… Las palabras pierden aliento, las frases parecen sofocarse, las ideas girar en una espiral asfixiante.  Suspiros entrecortados que se aferran a los paisajes de la Bella y Airosa. Exhalaciones que se detienen ante el poema que sigue latiendo. Alientos que ya no pueden aferrarse a la palabra impresa. Respiros que ya no rozan la vida, que quieren poner punto final a la inspiración. Margarita se va sin aliento, Margarita guarda silencio por primera vez sin su vida, con su muerte.

A su hija se le quiebra la voz, todavía se repite en silencio y en voz alta si hubiera podido salvar a su mamá. Los médicos le dicen que su madre ya era una mujer mayor, con un esófago muy chiquito, con reflejos ya muy débiles. Su edad y su enfermedad ya la habían aminorado mucho pese a su amor por la vida, la situación fue absurda pero ya nada la había podido haber salvado. La asfixia provocó el paro, el corazón ya estaba cansado de latir pese a la fuerza del poema que lo había hecho palpitar al ritmo de la poesía y el periodismo. Un año después la revista Siempre! Le hace un homenaje y Andrea Cataño escribe:

Este 26 de Marzo, Margarita Michelena regresó a ese origen por el que siempre tuvo tan profunda nostalgia. Aún no me acostumbro a su ausencia, a no escuchar su voz, a no estrechar su fragilidad. Tengo nuestras palabras derramadas a orillas de su muerte, todas mis lágrimas agolpadas contra la eternidad, todo el mar donde yacen sus cenizas y, para consolarme, estos testimonios de los amigos que descifraron su esencia y entendieron el destierro de sus brazos.

Y solamente Jaime Sabines, un poeta como ella, puede despedirse como un poeta de su amiga, de la mujer, de la periodista, de la mujer de palabras, de la poesía bellairosa:

Tantos quieren decirnos cómo vivir, qué pensar, en cuáles formar preparase a la muerte que su ruido me aturde.

Ya no sé nada.

Hoy sólo quiero refugiarme en tus versos.

Andrea Cataño cerró la conversación anunciando que en 2017 se harán varios eventos en honor al aniversario número 100 del nacimiento de Margarita Michelena. Además compartió la grata noticia de que donó al archivo del Centro Estatal para la Cultura y las Artes del estado de Hidalgo los documentos que permiten tener el acta de nacimiento de su mamá –donde se confirma que nació en la casa que está junto enfrente del Centro Cultural del ferrocarril-, textos de su puño y letra así como fotografías e incluso sus boletas de calificaciones donde siempre sacó diez en sus materias pero nunca en conducta. Siempre bellairosa, Margarita Michelena.

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