Inicio Opinión OMAR FAYAD: UN POLÍTICO DE VOCACIÓN Y CONVICCIÓN

OMAR FAYAD: UN POLÍTICO DE VOCACIÓN Y CONVICCIÓN

El político debe tener: amor apasionado a su causa; ética en su responsabilidad; mesura en sus actuaciones. (Max Weber)

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Especial de Expediente Ultra

Por Ignacio León Montesinos

Si queremos  referirnos a la política como una profesión seria en nuestro país, el concitar a la figura del oriundo de Téllez, Zempoala, Omar Fayad Meneses,  resulta un adecuado  punto de referencia. Apenas concluía en 1985 su Licenciatura en Derecho,  en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y ya se encontraba inmerso en su primer cargo de responsabilidad en la administración pública como Subdirector de  Estudios Legislativos de la Procuraduría General de la República (PGR).

No es aventurado afirmar  que en las últimas dos décadas la formación profesional y política del hoy Senador por Hidalgo, ha ido de la mano de los profundos cambios que ha experimentado el país, sin dejar de lado el periodo de la llamada transición del año 2000, en que arribó a su primera diputación federal por el principio de mayoría relativa, en el Distrito VII de su estado, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Tras haberse desempeñado de manera profesional, pese a su juventud, en su puesto de la PGR, Fayad Meneses, fungió de 1989 a 1992 como Director de Informática y  Subdirector de Docencia en el Instituto Nacional de Ciencias Penales, para después, de 1992 a 1993, ocupar el cargo de Director de Operación Regional de la Zona Norte de la Secretaría de Educación Pública, y más tarde, asumir la Dirección del Instituto Hidalguense de Educación Básica y Normal (1993-1994).

En ese 1994, durante la administración del gobernador Jesús Murillo Karam, asumió la titularidad de la Secretaría de Educación Pública en Hidalgo hasta 1996 en que fue nombrado Procurador de Justicia en la entidad,  donde se desempeñó hasta noviembre de 1998 en que fue invitado nuevamente a colaborar en la administración federal como Coordinador de Asesores del Subsecretario de Seguridad Pública hasta marzo de 1999 en que fue nombrado Primer Comisionado de la Policía Federal Preventiva, para después ser  llamado por la Secretaría de Hacienda fungir como Administrador General de Aduanas, donde laboró hasta marzo del 2000, para buscar la diputación federal a la LVIII Legislatura.

Una vez concluido su representación popular ante el Congreso de la Unión, Fayad fue invitado por el gobernador Manuel Ángel Núñez a asumir la Secretaría de Agricultura de Hidalgo, donde se desempeñó del 2003 al 2005, para ir en busca de la alcaldía de Pachuca, que ganó de manera indiscutible para el trienio 2006-2009.

En el 2009, nuevamente fue postulado por su partido para ir en pos de una diputación federal pero ahora por el Distrito 1, donde nuevamente hizo triunfar al PRI. En 2012 fue uno de los candidatos de su partido para contender por una de las senadurías de mayoría, volviendo a ganar para asumir en la Cámara Alta la Comisión de Seguridad Pública y participar activamente como integrante de las comisiones de Gobernación, Justicia y Comunicaciones y Transportes. En esta última fue de los principales promotores para bajar el costo de  las tarifas de telefonía que hoy benefician a la economía familiar de millones de mexicanos.

A Fayad no únicamente le respalda su sólida y fructífera carrera política tanto en las administraciones federal y local de Hidalgo, donde ha desempeñado una  gama de cargos en las diversas áreas del servicio público y, por supuesto, su intensa labor legislativa; además, y como se dice en el argot político, ha realizado con éxito su “talacha” partidista  tanto en su paso como dirigente del PRI hidalguense como delegado especial del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), de su partido en procesos electorales de Tepic, Nayarit; Nuevo Laredo, Tamaulipas;  Villahermosa, Tabasco; y, Morelia, Michoacán. Así como delegado en Yucatán.

Hay otros elementos más a su favor, por mencionar  dos de ellos, no menos importantes que los ya enunciados: no se le ubica como un político corrupto y, por el contrario, goza de una alta aceptación en el electorado de su estado pues en todos y cada de los puestos de elección por los que ha contenido, ha ganado limpiamente en las urnas. Es decir: no pertenece a esos políticos que arriban al Congreso en la zona de confort de las designaciones plurinominales. Sus cargos legislativos los ha alcanzado  gastándose los zapatos, recorriendo las  calles y comunidades  para  charlar y convencer a  la gente.

Nadie puede regatear que Omar Fayad es un político de tiempo completo, pero sobre todo un hombre de vocación y convicción.

 

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