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EL ESPECTRO DE RETRASAR LAS ELECCIONES DE JUNIO

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Desde que se celebraron los comicios legislativos del 22 de octubre de 1916, para elegir a los diputados constituyentes, México ha renovado 38 veces la Cámara de Diputados mediante las urnas.

Disuelta la XXVI Legislatura por el dictador Victoriano Huerta, se realizaron elecciones espurias en 1913, mismas que debieron anularse por la escasa participación de los ciudadanos. Tampoco pudieron celebrarse en 1914, por la lucha armada que acontecía en diferentes partes de la República. El país, pues, tiene más de un siglo de realizar las votaciones federales en tiempo y forma, como mandata la Constitución. Hasta 1934, cada dos años y, desde entonces, cada tres.

Las que están convocadas para el próximo 6 de junio —a fin de conformar la LXV Legislatura en la Cámara baja, así como renovar cargos locales en 30 de las 32 entidades federativas— tienen un verdadero reto: efectuarse en medio de una epidemia que ha dejado casi 160 mil muertos, en números oficiales, y cerca de 400 mil en términos reales.

En abril del año pasado, el Instituto Nacional Electoral (INE) decidió posponer elecciones locales en Hidalgo y Coahuila, que estaban programadas para el 7 de junio. Con el aval del Tribunal Electoral, se realizaron el 18 de octubre.

En el caso de Hidalgo, donde se votó la integración de 84 ayuntamientos, el Congreso local debió aprobar el mismo número de concejos municipales para relevar a las autoridades que concluían funciones el 4 de septiembre. Los nuevos alcaldes y cabildos tomaron posesión de sus cargos el 15 de diciembre. 

Si bien a lo largo de la historia del estado esto había ocurrido de manera extraordinaria, en situaciones en que alguna elección municipal no se había podido llevar a cabo o había sido anulada, jamás había sucedido que todas las demarcaciones de la entidad tuviesen consejos municipales —es decir, autoridades temporales— de forma simultánea.

En Coahuila, donde se realizaron elecciones para el Congreso local, hubo tiempo suficiente para que los diputados de la 62 Legislatura estatal rindieran protesta como correspondía, el 1 de enero.

Con la curva de contagios de coronavirus al alza en muchas entidades del país —de acuerdo con el más reciente semáforo epidemiológico, hay 13 estados en rojo, 17 en naranja, dos en amarillo y ninguno en verde—, no puede descartarse la posibilidad de que la medida adoptada en Hidalgo y Coahuila el año pasado tenga que aplicarse ahora a nivel nacional. Hoy estamos a sólo 125 días de la cita en las urnas.

¿Qué pasaría en caso de tener que retrasar las elecciones federales y locales del 6 de junio?

De entrada, un reto legal, pues situaciones como la vivida en Hidalgo, donde hubo que designar autoridades temporales, seguramente se reproducirían en todo el país.

A nivel federal, como decía arriba, no hay antecedentes y la Constitución no prevé qué hacer en caso de que la nueva Legislatura no esté debidamente constituida el día que debe instalarse. El artículo 65 se limita a decir cuándo debe ocurrir esto. Y como el Poder Legislativo es bicameral, el Senado no podría funcionar sin la Cámara de Diputados.

Desde luego, el INE, organizador y árbitro de las elecciones, ha tomado un conjunto de decisiones razonables que permitirían la realización de elecciones de forma segura.

Pero esas medidas probablemente no serían suficientes en un escenario de transmisión extrema del coronavirus, en el que una salida masiva a la calle —al menos unos 40 millones de ciudadanos, si nos atenemos a registros de participación electoral anteriores— difícilmente podría ocurrir en condiciones seguras. Al menos no en todos los estados del país.

Por eso debemos contemplar, en las previsiones de los próximos meses —dado el comportamiento de la epidemia y la lentitud de la vacunación—, que las elecciones federales se pospongan por primera vez en casi 105 años, un escenario que quizá sería bienvenido por el oficialismo debido a sus malos resultados en materia sanitaria y económica y a que la falta de apoyo de los electores que se vio el año pasado en Hidalgo y Coahuila para Morena y sus partidos aliados se repita en todo el país.

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