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PEÑA NIETO ANTE UN ACCIDENTADO FIN DE SEXENIO

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fOTO ESPECIAL

PICOTA

 

 

*EPN, IMAGEN QUE SE DESVANECE

 *VELASCO COELLO, PIEDRA EN EL ZAPATO

POR JORGE VELÁZQUEZ

SE VA… SE VA…SE FUE eso es lo que sucedió desde hace buen rato con la administración de Enrique Peña Nieto y una excelente imagen que duró lo de un suspiro.

Los fríos números que presenta la encuestadora Parametría refuerza lo anterior: cuando Peña asumió el cargo en diciembre de 2012 su aprobación era de 55 por ciento, mientras que la desaprobación de la administración entrante era de 21 por ciento, al concluir la desaprobación llega al 69 y la aprobación es de 28, es decir, los porcentajes se invirtieron.

Y si en los tiempos priistas, nominado el candidato del entonces partido oficial a la primera magistratura de inmediato opacaba al jefe del Ejecutivo, en esta nueva era son pocos los que quieren oír el nombre del actual presidente para saber cuáles son los primeros pasos de la llamada Cuarta Transformación.

Crucemos los dedos para que lo mismo que pasa con Peña Nieto no se repita con Andrés Manuel López Obrador, porque la expectación al inicio del actual gobierno era altísima. Veamos.

La citada empresa hace el balance. Si hacemos un recuento de los eventos más importantes de cada año y su impacto en la evaluación de gobierno, podemos ver que al inicio de su administración había un porcentaje importante de aprobación a su trabajo, la misma era superior a 50 por ciento. Los porcentajes más altos de aprobación se registraron precisamente en los primeros 100 días de gobierno, cuando el 61 de mexicanos le dio el visto bueno a su labor, fue en este periodo cuando se realizó “El Pacto por México”, y la aprobación en el Congreso de reformas relevantes como la reforma educativa y la de telecomunicaciones, también tuvo lugar la detención de Elba Esther Gordillo.

A partir del segundo año de gobierno empezamos a registrar datos donde la desaprobación fue más alta que la aprobación, en este periodo tuvieron lugar eventos importantes como la aprobación de la Reforma Energética y estimaciones a la baja de las expectativas de crecimiento económico. En septiembre de 2014 ocurrió la desaparición forzada de normalistas en Ayotzinapa, así como la publicación del reportaje sobre la Casa Blanca, dos de los temas que más peso tuvieron para el gobierno en turno.

A mitad del mandato -es decir en 2015- los niveles de desaprobación fueron en aumento, por primera vez registramos en casi todas las mediciones que había un rechazo al trabajo realizado y la tendencia iba al alza. En mayo y junio de ese año se aprobaron tanto el Sistema Nacional Anticorrupción como el Sistema Nacional de Transparencia, pero también hubo un aumento histórico en el precio del dólar.

Los siguientes tres años (2016, 2017 y 2018) estuvieron marcados por una desaprobación del trabajo del presidente con registros históricos. En este periodo ocurrió la recaptura de Joaquín “El Chapo Guzmán” (enero 2016), un repunte en la creación de empleos, así como una declaración de EPN donde pide perdón por tema de la “Casa Blanca”. No obstante, también hubo polémicas decisiones como la invitación al entonces candidato Donald Trump a México, evento que tuvo lugar en agosto de 2017 y que de acuerdo con mediciones realizadas generó enojo entre la ciudadanía.

En 2017 hubo un incremento importante en el precio de la gasolina, saqueos a establecimientos en algunos estados, marchas en contra de los costos de productos, y es precisamente en enero del año pasado cuando ocho de cada diez mexicanos dijeron desaprobar la forma en la que el presidente realizaba su trabajo y sólo dos de cada diez lo aprobaba. Además, ese año varios estados fueron afectados por sismos. En Oaxaca, Morelos, Puebla, Guerrero, Chiapas, Veracruz, Estado de México y la Ciudad de México se presentaron pérdidas humanas y materiales donde también hubo una evaluación de la respuesta del gobierno federal.

Finalmente, en el último año de gobierno podemos observar cómo a diferencia de lo que algunos analistas esperaban, no ha habido un repunte considerable en la aprobación del gobierno de Peña Nieto. A pesar de tener un proceso electoral en calma, donde los resultados del cargo a la presidencia de la república fueron aceptados desde muy temprano por los contendientes perdedores, y aun cuando la transición entre el gobierno entrante y el de Peña ha sido tersa, ello no se ha traducido en un repunte de su aprobación. El último dato de julio y agosto de 2018 indica que el 69% de la población desaprueba el gobierno en turno mientas que 28% lo aprueba.

Y ojala, como se anotó anteriormente, no suceda lo mismo al presidente de la esperanza. Sería muy grave para todos los mexicanos.

PICOTAZOS

ALGUN PRESIDENTE DIJO que lo peor que puede pasar a México es convertirse en un país de cínicos y en este tenor está el rejuego (lo grave que es con la voluntad ciudadana, de muchos que le dieron su voto un voto de confianza) del senador-gobernador pero, también, oportunista, Manuel Velasco quien de villano quiere pasar como héroe y regresar a “gobernar” Chiapas, pidiendo licencia al Senado de la República. Cuando conocí a Manuel Velasco en la Cámara de Diputados siempre creí que, por ser muy joven, era serio, patriota y amante de su país. Sus vaivenes partidistas, sin embargo, lo denuncian, sacan a flote que, al igual que muchos de los actuales políticos, es un joven camaleón de la política que lo mismo le da apoyar al PRI y al todavía presidente Peña Nieto, que al Partido Verde (apéndice del PRI y de donde surgió) o al Movimiento de Regeneración Nacional. Su parentesco y no su trabajo, lo lleva de la mano del actual presidente electo. Velasco cayó parado y ahora, como se anotó anteriormente tiene dos “cargazos”: senador y gobernador. Por supuesto que cuando termine su encargo en Chiapas, correrá a su escaño para completar su jonrón político en donde lo estará esperando su gran amigo, como se ve en la foto de EL UNIVERSAL, Manuel Añorve Baños, otro cínico de la política…NOS LEEREMOS LA PRÓXIMA ENTREGA…