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Mancera favorito pero…al voto de castigo; así llegará al 2018

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Foto especial

 

*En la capital del smog, fuero a microbuseros y látigo a particulares

*Chimecos, materialistas, recolectores de basura o agua, peligrosos

 

Joaquín Herrera

CD de México, mayo de 2016 (agencia acento) En donde la mayoría es tratada como minoría, más de 500 mil automotores –intocables- convierten a la ciudad de México en la capital del esmog. Predominan entre transportadores los ruidosos, mugrosos y peligrosos por “orden superior”.

Según el propio gobierno capitalino, más de la mitad datan del siglo pasado.

Es fama que los operadores prefieren pagar “protección” con “entres” o cuotas a los mandos policiales y no cumplir normas ecológicas y de vialidad.

El Jefe de Gobierno, se gana a pulso el voto…de castigo. Si no fuera suficiente la manga ancha para con vándalos que este 15 de mayo se adueñan de la capital, últimamente ha sido el látigo del Hoy No circula, pero sin piso parejo.

La ciudad del smog no verá jamás a patrulleros parando a camiones materialistas, cargueros, trailers, repartidores de agua, o dinero a los bancos y combustibles de Pemex, porque son chimeneas –y féretros- rodantes.

Se descubre que no llevan placas, el chofer no tiene licencia; el vehículo no aprobaría una revisión sobre normas de presentación y seguridad, hasta que se vuelcan, se incendian o se quedan sin frenos y paran dentro de viviendas, comercios o edificios de la capital. Y ningún guardián de la ley, los detectó corriendo a máxima velocidad en 20 o 30 kilómetros de entrada a la megalópolis.

Los clásicos tarufis así, hacen de esta la capital del “fuero vehicular”.

La mayor fuente de smog la generan grupos de los que no hay control.

El gobierno local insiste en obligar solo a automovilistas a reducir humos y prohíbe a los uniformados  -como suelen declararlo a las televisores continuamente- y no a las chimeneas –y féretros- rodantes. En el reino de los microbuseros ellos se autogobiernan. Y lo hacen los registrados en la capital, como los registrados en el Estado de México.

Los micros y combis –que aquí son la ley- se dan el lujo de ser del siglo pasado, donde el límite de edad para circular en de unos cuantos años.

La fórmula sigue siendo “el entre”.  Los operadores forman agrupados, cada una de las cuales en las más de cien “rutas” para el servicio público de pasajeros, son responsables de recabar cuotas de 50 a 200 pesos por cabeza que van a parar a manos de caciques y sus protectores, los funcionarios que “vigilan”  a este sector de la población de respetar reglamentos de tránsito y de ecología.

Estas cuotas significan millones de pesos diarios a repartir. Así usted nunca verá a una patrulla o a un policía de a pie, infraccionando a tarufis disfrazados de choferes micros o autobuses.

Circular sin placas, sin fanales, puertas abiertas, parar a ojo de buen cubero, sin límite ni siquiera parar por completo y en cualquier carril; burlar luces de semáforos y señalización, no es castigable. La orden es generalizada. Ese es el “fuero” que se ganan, y bien ganado, cerca de medio millón de servidores públicos del transporte de pasajeros y otros grupos.

Lo que la regla prohíbe a particulares, suele ser severo y sin defensa ante abusos. Es un castigo automático, incluso deteniendo al vehículo, es lo común. El criterio de castigar o al vehículo –por ejemplo por incumplir en  materia de luces o mal estacionado- debe separarse de cuando la infracción es del operador: falta de licencia, estado etílico o drogado. Quizá una incapacidad que lo hace un  peligro manejando.

Pero ¿por qué castigar a ambas partes?

Por qué llevarse al corralón a un automóvil manejado por una persona que no aprueba el alcoholímetro, si un compañero suyo puede hacerse cargo dcl vehículo y este quedar libre?

Para microbuseros no hay castigo dejar una estela de humo en toda su ruta, es tolerable. Llevar una sinfonola a bordo o acompañante que lo distrae y aumenta distracción que suele traducirse en no parar donde le solicitan viajeros o hasta provocar accidentes.

Están en el mismo caso, medio millón de cargueros, materialistas, repartidores de gas, o de dinero en los bancos, o recoger basura, repartir agua o combustibles de Pemex, es un fuero inviolable.

Chimeneas rodantes, intocables

Alrededor de 51 por ciento de la contaminación la genera los vehículos públicos: CAMe; 25% la causan los autos particulares

La Megalópolis cuenta con un transporte público del siglo pasado. De acuerdo con los datos que ofreció la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) a la comisión del cambio climático de la Cámara de diputados, en la zona que integra esta región (Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Hidalgo, Morelos y Tlaxcala), los microbuses de transporte público urbano tienen una antigüedad de 24 años en promedio, es decir, la mayoría fue adquiridas en 1992.

Las combis, que tienen presencia en los Estados de México, Puebla, y en menor cantidad en la Ciudad de México, tienen una antigüedad promedio de 22 años de uso. Los autobuses tienen 18 años de antigüedad en promedio, y los taxis son los más modernos: tienen 14 años de uso.

La semana pasada, durante una reunión de trabajo con los diputados federales, el coordinador ejecutivo de la CAMe, Martín Gutiérrez Lacayo, dio a conocer dichos datos a los legisladores.

Ahí detalla que, en conjunto, los estados que integran la Megalópolis cuentan con una flota de transporte público de 361 mil 306 vehículos dedicados a este servicio.

La mayor cantidad son taxis, con 217 mil 291; seguido de los autobuses con 56 mil 717; combis, 45 mil 128; microbuses, 41 mil 191, y 979 camionetas que operan en algunos municipios del Estado de México y Tlaxcala.

De acuerdo con los estudios de la CAMe, las emisiones de contaminantes generadas por vehículos son producidas en 51 por ciento por transporte de carga, siendo éste el principal emisor de contaminación generado por automotores.

Mientras que 25 por ciento de la contaminación es causado por automóviles particulares, 18 por ciento por transporte público, cuatro por ciento por taxis, y dos por ciento por motocicletas.

Micros, contaminantes y peligrosos

Alrededor de 18 por ciento de contaminantes generado por el transporte público se divide en: 10 por ciento causado por autobuses, siete causado por combis y uno causado por microbuses.

En su reporte explica que en 2015 se registraron 5 millones 495 mil 180 vehículos en total, los cuales tuvieron un ajuste significativo en su holograma entre 2014 y el año pasado.

Mientras en 2014 había en la megalópolis un millón 972 mil unidades con holograma cero y dos millones 98 mil con holograma uno, para 2015 el total de hologramas cero subió a 3 millones 805 mil y únicamente 355 mil vehículos se quedaron en holograma uno, lo que provocó un aumento en la cantidad automóviles circulando principalmente en el Valle de México.

Esto generó además un descenso en la velocidad promedio de circulación en la Ciudad de México. En 1990 el promedio de velocidad en las calles capitalinas era de 38.5 kilómetros por hora, y para el año 2000 bajó a 31 kilómetros.

Durante su visita a San Lázaro la semana pasada, Gutiérrez Lacayo explicó que el ozono incrementa la incidencia de infecciones respiratorias agudas, otitis y crisis asmáticas.

Programa de Vigilancia Epidemiológica y Ambiental de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) detectó una relación directa entre el incremento de infecciones respiratorias agudas cuando suben los índices de contaminación y concluyó que 22 mil muertes prematuras al año están asociadas con algún agravante provocado por la mala calidad de aire en México.

Además pidió a los legisladores que le den a la CAMe mayores facultades con cambios en las legislaciones relacionadas con medio ambiente para poder coordinarse con la Secretaría de Salud y tomar acciones ante problemas de contingencia ambiental. Además sugirió crear organismos similares a esta Comisión en otras partes del país como Monterrey y Guadalajara.

El Jefe de Gobierno de la capital, no podrá quejarse del voto de castigo en 2018, sin llegar a figurar en la boleta de los presidenciables. Parece ganarse a pulso ese tache del respetable.

Dicen que los errores son de quien los trabaja y se cobran por el anverso y el reverso.

 

 

 

 

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