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CERCANO A AMLO, RAFAEL GUERRA PERFILA SU REELECCIÓN EN EL TRIBUNAL CAPITALINO

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Orador ante la tumba del Benemérito

*  Su relación con el presidente, data del 2001, cuando fungió como su asesor legal en la defensa del Juicio Político que le entabló el entonces presidente, Vicente Fox

Por BLAS A. BUENDÍA

Especial para Expediente Ultra

Las reformas a la Constitución de la Ciudad de México, y el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para salvaguardar la autonomía del Poder Judicial, le valdrá al magistrado Rafael Guerra Álvarez, reelegirse en noviembre próximo para un periodo de tres años.

Toda vez que el Congreso local avalará las readecuaciones jurídicas a la Carta Magna de la capital del país, según el diputado Eduardo Santillán, presidente de la Comisión de Procuración de Justicia de la representación popular del recinto de Donceles y Allende.

La posición política del magistrado Rafael Guerra no tiene parangón debido a su cercanía con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien en el 2001, fungió como su asesor legal para defenderlo del Juicio Político que le entabló el entonces presidente Vicente Fox, quien en un afán de revanchismo político, optó por recular a fin de no poner en riesgo la estabilidad social de toda la nación ya que su decisión era draconiana.

Si bien es cierto que es interpretativo pero no especulativo  al “tomarse la foto en palacio”, en noviembre se dará el pronóstico del porqué de ese suceso y su trasfondo político.

Es decir, serán tres años más que le esperan al magistrado Guerra Álvarez al frente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, cuando sea reelegido por unanimidad en el Pleno de Magistrados en el penúltimo mes de 2019.

Más aun, lo respalda y lo distingue el discurso oficial que pronunció en el aniversario luctuoso del presidente Benito Juárez, en un acto protocolario que se efectuó en el Mausoleo del Benemérito de las Américas, ubicado en el Panteón San Fernando.

BENITO JUÁREZ, TESORO DE LEGALIDAD E IDENTIDAD NACIONAL

En la reciente ceremonia conmemorativa del 147 Aniversario Luctuoso de Benito Juárez García, el presidente del Poder Judicial de la Ciudad de México, Rafael Guerra Álvarez, subrayó que la memoria del Benemérito de las Américas evoca mucho más que el gran sacrificio de un jefe de Estado para enfrentar a los enemigos, sino la permanencia de los ideales.

En el Museo Panteón de San Fernando, en el Centro Histórico capitalino, el magistrado presidente dijo que Juárez representa una ideal inmortal, porque en nuestras instituciones libres, el pueblo mexicano es el árbitro de su suerte.

Al resaltar que hoy no sólo se conmemora la muerte de Benito Juárez, sino el impacto de su vida en la nuestra, Guerra Álvarez subrayó que el inmenso legado juarista es, para los mexicanos, un deber que estamos obligados a recordar, como el deber de creer en el infinito potencial creador de la justicia y la libertad.

El deber de profesar el respeto como condición vital para la paz; de proteger el estado de Derecho y el Imperio de la Ley y el deber de crear instituciones aptas para las generaciones del presente y del futuro, añadió el magistrado en la ceremonia, en la cual fue el orador oficial.

Ante el mausoleo del ex presidente de México, aseguró que el gran valor de conmemorar la muerte del Benemérito de las Américas trasciende el significado de su vida material, porque para cada uno de nosotros, sin importar edad, género o condición, Juárez representa uno de los tesoros más grandes de nuestro patrimonio moral: el tesoro de la identidad nacional.

Hoy, agregó, celebramos 147 años de que su identidad dejó de pertenecerle al individuo, para pertenecerle a toda la nación. Hoy recordamos la muerte de un hombre y el nacimiento de héroe. Un ídolo que representa las aspiraciones más altas de justicia, heroísmo, lealtad y legalidad para todas las generaciones que le sucedimos, porque su vida nos ha dado, a toda persona nacida de este suelo y de sus hijos, el derecho inalienable de celebrar el culto a nuestros propios héroes y ser herederos de nuestra propia gloria.

En la ceremonia, en la que estuvieron presentes los secretarios de Cultura, José Alfonso Suárez del Real y Aguilera; y de Salud, Oliva López Arellano; el titular de la Unidad de Desarrollo Democrático de la Secretaría de Gobernación, Eric Suzán Reed, entre otros funcionarios capitalinos y descendientes de Benito Juárez de la quinta y séptima generación, el magistrado presidente del Poder Judicial parafraseó al Benemérito de las Américas:

“Un pueblo que luchó sin cesar, sosteniendo La Bandera de la Patria, hasta obtener el triunfo de la causa santa de la independencia y de las instituciones de la República.”

Añadió que esta causa santa a la que Juárez dedicaría su vida, le costaría los mayores sacrificios, incluyendo la vida de uno de sus hijos, y sería para nosotros significado de los más altos valores liberales que hoy enriquecen nuestra vida social: libertad, igualdad y fraternidad.

El camino del todo héroe está lleno de sacrificios. Y el camino de Juárez indudablemente tuvo como destino la nación que vivimos hoy e inmortaliza su memoria hasta la actualidad, dijo, al recordar varias de las aportaciones de Juárez al mundo judicial.

En la ceremonia, la Banda de Música de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México interpretó la Marcha Fúnebre Juárez Inmortal, del compositor Cipriano Pérez. Las autoridades depositaron una Ofrenda Floral y montaron una Guardia de Honor, y de fondo, el Toque de Silencio en memoria del Benemérito de las Américas.

REVELADOR DISCURSO DEL MAG. GUERRA

Antes que nada, quiero decirles que mi señor padre me trajo en una ocasión a ver la tumba de Benito, así lo conocimos, todos y cada uno de nosotros y la nación entera. Para su servidor una experiencia de niño, el ver y que me explique, en palabras llanas, mi señor padre, en donde me hizo mención de lo grande que fue Benito Juárez, lo que representa para nuestro país.

Lo que yo entendí fue que los grandes son recordados por su historia, por su persona, por su identidad. Por lo tanto, para mí es un honor, un placer estar aquí con ustedes, ahora en el cargo que lo llevo.

Doctor José Alfonso Suárez del Real, agradezco mucho la invitación, secretario de Cultura.

El maestro Eric Suzán, de la Secretaria de Gobernación; doctora Oliva López Arellano, gracias por la invitación; los familiares descendientes Andrés Sánchez–Juárez, Antonio, Cristina, Eduardo, Agustín de la séptima generación, ya había tenido el honor, sobre todo con Cristina, de haber compartido la mesa.

El gran valor de conmemorar la muerte de Benito Pablo Juárez García trasciende el significado de su vida material.

Y es que el día de hoy, celebramos 147 años de que su identidad dejó de pertenecerle al individuo, para pertenecerle a toda la nación.

Para cada uno de nosotros, sin importar edad, género o condición, Juárez se significa uno de los tesoros más grandes de nuestro patrimonio moral: el tesoro de la identidad nacional.

El 18 de julio de 1872 es una fecha en la que ocurre la muerte de un hombre y, al tiempo, es la misma en la que nace la leyenda. Entiendo por esta moción lo que su raíz latina indica: Lo que ha de ser leído. La lectura de una vida se hace sobre la trascendencia que ella significa. Juárez desde entonces y hasta hoy, el ídolo que representa las aspiraciones más altas de justicia, heroísmo, lealtad y legalidad para todas las generaciones que le sucedimos.

Porque el legado de Juárez nos ha dado, a toda persona nacida de este suelo y de sus hijos, el derecho inalienable de celebrar el culto a nuestros propios héroes y ser herederos de nuestra propia gloria.

Por eso en el fondo, esta es una oportunidad para celebrarnos a nosotros mismos, y lo que representamos ante los ojos del mundo.

Y lo que México representa en las propias palabras de Juárez:

“Un pueblo que luchó sin cesar, sosteniendo la Bandera de la Patria, hasta obtener el triunfo de la causa santa de la independencia y de las instituciones de la República.”

Cuando Juárez asumió, como prioridad, el compromiso con la Patria, en aras de defenderla, incluso de los enemigos internos, estaba claro que tendría un camino lleno de sacrificios y esta causa santa a la que Juárez dedicaría su vida, le costaría los mayores sacrificios, incluyendo la vida de uno de sus hijos.

Por eso hoy, el camino que hace inmortal su memoria hasta la actualidad, debe ser para nosotros significante de los más altos valores liberales que hoy enriquecen nuestra vida social: libertad, igualdad y fraternidad.

La Historia Universal es fiel testigo de su legendario camino lleno de hazañas que despertaron el asombro del mundo. Por eso Juárez es referente del heroísmo y el coraje que tanto se requiere en nuestra época y que todo ciudadano y, en especial, los servidores públicos debemos imitar.

Sin lugar a dudas una de sus grandes hazañas fue la defensa de nuestro Estado de Derecho durante la Segunda Intervención Francesa hacia Paso del Norte, Chihuahua, hoy Ciudad Juárez; nuestro héroe llevaría en su caravana algunos de los grandes valores nacionales para fundar la capital provisional de la República, justo en la frontera con los Estados Unidos.

Y quisiera invitarlos a imaginar un instante la comitiva del presidente Juárez, escoltada por el Ejército y llevando consigo una imprenta, en la que se estampaba el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional de la República; el Tesoro Nacional; y el Archivo General de la Nación.

A su paso, Benito Juárez marchaba con los instrumentos para refundar la Segunda República. Él se convirtió en el Gran Guardián de nuestra identidad institucional.

Por eso se dice que, si Miguel Hidalgo fue “El Padre de la Patria”; Benito Juárez fue “El Padre de la República”. El Arquitecto que literalmente “reconstruyó” nuestro orden jurídico e institucional. Es así como el lugar que Juárez ocupa en la cima de los Héroes de la Patria, representa la victoria de la República, de nuestra soberanía y, sobre todo, de nuestro orden constitucional.

Por eso la memoria de Juárez evoca mucho más que el gran sacrificio de un Jefe de Estado para enfrentar a los enemigos de la nación. Las personas mueren, las civilizaciones caen, pero los ideales permanecen.

A pesar de que su cuerpo yace bajo las columnas de este mausoleo, su espíritu es inmortal porque representa una idea inmortal: “En nuestras instituciones libres, el pueblo mexicano es el árbitro de su suerte.”

Entre esas instituciones destacan el Registro Civil, primer antecedente histórico del registro cuantitativo de nuestra población y fundamento imprescindible de todos los censos, programas y políticas públicas de la actualidad.

También destacan innumerables instituciones de Derecho Civil, fundamentales para la impartición de justicia: desde el acta de nacimiento, de matrimonio y de defunciones seculares, y un innumerable etcétera.

OTRAS APORTACIONES DE JUÁREZ AL MUNDO JUDICIAL

Esta es sólo una parte del inmenso legado juarista. Definido por la certeza de que “el bienestar y la prosperidad de la nación sólo pueden alcanzarse con un inviolable respeto a las leyes y obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo.”

Ese legado debe ser para nosotros un deber que estamos obligados a recordar el día de hoy:

El deber de profesar el respeto como condición vital para la paz.

El deber de proteger el estado de Derecho y el Imperio de la Ley.

El deber de crear instituciones aptas para las generaciones del presente y del futuro.

El deber de creer en el infinito potencial creador de la justicia y la libertad.

El deber -parafraseando al gran escritor Guillermo Prieto- de dar a luz a nuestros principios con nuestra propia vida, y darles aliento con nuestro propio ser.

Así que hoy, damas y caballeros, el espíritu de nuestro héroe revela un significado en el que todos los mexicanos podemos trascender.

Por eso no sólo conmemoramos su muerte, sino el impacto de su vida en la nuestra.

Un camino que conozco personalmente como universitario, juzgador y ciudadano.

Celebremos pues nuestro legado cultural y el valor que representa. Un valor que tiene vida propia y desea reencarnar en alguno de nosotros como lo hizo en Juárez alguna vez.

De esa vocación que deseo despertar en ustedes, depende el destino de la humanidad. Se los aseguro. Muchas gracias por su presencia.